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Familia cubana varada en Armenia: "Vivimos con el corazón en la boca"


Familia cubana en Armenia. Foto tomada de la campaña de recaudación en Go Fund Me.

De las tuberías de la humilde vivienda que rentan no sale agua. Se han congelado por las cada día más bajas temperaturas. No tienen calefacción ni ropas necesarias para enfrentar el invierno armenio. Tampoco el dinero para pagarlas.

Una familia cubana estafada por traficantes de personas y abandonada a su suerte en Armenia, clama por la ayuda de organizaciones internacionales que gestionen su salida de ese país, y refugio para las seis personas, entre ellos dos niños.

La historia de esta familia cubana recibió la atención de varios medios de prensa de Miami a inicios de diciembre, y recientemente, la madre y la abuela hicieron un video que recorre las redes sociales, donde explican las míseras condiciones de vida en que sobreviven.

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Estaba desesperada. Tal vez no fue la mejor forma, pero estaba desesperada por ver a mis hijos así, en esa condición. Estamos aún desesperados”, dijo Mónica Reyes en referencia a su tono en el video.

Y su desesperación es la única reacción posible. De las tuberías de la humilde vivienda que rentan no sale agua, pues se han congelado por las cada día más bajas temperaturas. No tienen calefacción, ni las ropas necesarias para enfrentar el invierno armenio. Tampoco el dinero para pagarlas. Y duermen en el piso a falta de camas.

El escaso dinero de que disponen lo destinan al alquiler de la casa y a comprar comida.

“Comemos una sola vez al día. Muchos coditos; mucha pasta con perrito. Estamos así bandeándonos hace ya un año y medio”, detalló en entrevista a Martí Noticias.

Por $8.000 dólares cada uno, los traficantes les prometieron trasladarlos hasta Rusia, luego a Armenia, donde les proveerían de pasaportes falsos para seguir camino a Austria, Alemania y finalmente a México, desde donde cruzarían la frontera con Estados Unidos.

Pero nunca les entregaron los documentos, y luego de 6 meses varados en Armenia expiró su visa, y quedaron en condición de ilegales.

La familia está compuesta por Mónica Reyes, de 31 años, su esposo Yoel Rodríguez, de 36, sus hijos Karlita, de 6 años, y Kevin, de 10, además de la madre de esta y su esposo, Elizabeth Calero y Luis Miguel Cabrera.

Al quedar allí desamparados, decidieron buscar trabajo en el país para recolectar algún dinero y planear su próximo paso. Pero por su condición de ilegales, solo consiguen empleos duros y mal pagados.

Mónica explicó que su esposo y su padrastro hacían el trabajo de 3 o 4 hombres y solo les pagaban $2.000 drams al mes, cuando el salario mínimo es de $5.000 drams. Con la llegada del invierno, la situación empeoró.

“Todo se paraliza y ahora mismo estamos más desesperados. No tenemos ninguna entrada (de dinero). Después de que este hombre se enteró de que lo denunciamos… no salíamos por temor. Los únicos que salían eran los hombres. Estamos encerradas con los niños”, apuntó.

Mónica se refiere a la denuncia que hicieron a las autoridades, no por la extorsión, sino por las amenazas de secuestro al más pequeño de la familia, si se atrevían a pedir la ayuda de las autoridades.

A Mónica le preocupa el tiempo que pasan sus hijos sin asistir a la escuela, e intenta llenar el vacío educativo con clases que descarga de YouTube y amor de madre, contó a Martí Noticias.

“Mis niños están bien traumados. Nosotros tratamos de no hablar delante de ellos de toda esta situación, pero es que ya ellos la saben. La están viviendo día a día”, comentó. "Ellos quieren jugar con otros niños, quieren ir a la escuela".

A pesar de todo lo que han vivido o precisamente por eso, para Mónica regresar a Cuba no es una opción. Además de la presión a su padrastro por su apoyo a la oposición, asegura que no tienen pertenencia alguna en la isla; incluso vendieron la casa para costearse el viaje.

“Hemos pasado tanto, tanto... que merecemos un final mejor”, dijo. “Nosotros preferimos irnos para cualquier parte, salir de Armenia, porque el estafador este está acá. No tenemos vida ninguna. Vivimos con el corazón en la boca”.

Mónica explicó que piensan destinar los fondos recaudados hasta ahora en la campaña en Go Fund Me a cualquier gestión legal que necesiten para salir de Armenia, y para la multa que deben pagar por cada día que han permanecido ilegales en ese país. De otro modo, las autoridades no les permiten abandonar el territorio armenio.

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