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¿Cómo viven los cubanos la posibilidad de un cambio de régimen en la isla?

Cubanos protestan por los apagones en una calle de La Habana. (REUTERS/Norlys Perez)
Cubanos protestan por los apagones en una calle de La Habana. (REUTERS/Norlys Perez)

Sumario

  • Para muchos cubanos, agobiados por la escasez de alimentos y combustible, la posibilidad de "liberar Cuba" representa una luz al final del túnel.
  • Este anhelo de libertad viene acompañado de un escepticismo amasado durante décadas de espera, sin que se concretara el fin del comunismo.
  • Muchos también temen las consecuencias de un conflicto.
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La crisis multisistémica y las recientes presiones de Washington han polarizado a la sociedad cubana. Con la isla inmersa en apagones masivos, las opiniones sobre una posible intervención estadounidense se dividen entre la esperanza y el temor, mientras las autoridades gubernamentales refuerzan las tácticas de represión y amedrentamiento para sofocar el disenso.

“Dos días sin corriente, sin conexión, sin cobertura telefónica. Una situación bastante difícil en todos los sentidos y un ambiente bastante fuerte, muchos rumores, amenazas veladas, contra las personas que disentimos, de posibles represalias contra nosotros, lo que ha sido el día a día durante todos estos largos años de esta lucha contra la tiranía”, indicó desde Velasco, Holguín, el presidente nacional del Movimiento Cristiano Liberación, Eduardo Cardet.

“El ambiente bastante tenso. Ojalá esto se decida pronto para reiniciar Cuba, porque la situación que se está viviendo es muy denigrante, extremadamente difícil, y es hora ya de que esta pesadilla termine. Aunque el camino que nos toca es difícil, es duro, pero en otras circunstancias, por supuesto que sería mucho mejor. Yo creo que sí, que podemos ser libres y tener una mejor vida”, puntualizó Cardet.

En el interior de la isla, la noticia de las recientes sanciones ejecutivas y los anuncios desde Estados Unidos sobre un inminente cambio de régimen han provocado un clima de profunda incertidumbre.

Para muchos cubanos, agobiados por la escasez de alimentos y combustible, el discurso de "liberar Cuba" representa una luz al final del túnel. Sin embargo, este anhelo de libertad viene acompañado de un escepticismo amasado durante décadas de espera sin que se concretara el ansiado fin del comunismo. También, del temor a las consecuencias de un conflicto.

Una gran parte de la población civil se debate entre desear un cese definitivo del sistema actual y el terror a un estallido de violencia interna. Aunque muchos responsabilizan al régimen cubano de la grave crisis que atraviesa el país, persiste la interrogante de si una intervención extranjera lograría una transición pacífica o agravaría el sufrimiento de la ciudadanía.

“Aparte del descontento con la situación, los apagones, la falta de comida, los precios, la gente tiene muchas expectativas con lo que pueda pasar, pero a la vez tiene mucho temor, estimulado por el propio gobierno, que repite la narrativa de que si va a haber un baño de sangre si intervienen los norteamericanos, que, si van a resistir hasta la última gota de sangre”, señaló el periodista independiente habanero Luis Cino.

“Hay gente que sí, que prefiere que pase lo que sea antes que seguir como estamos”, precisó.

“Los periodistas independientes han sido amenazados: Camila Acosta, Jorge Enrique Rodríguez, yo mismo, y la Seguridad del Estado amenaza que, si hay un ataque norteamericano, a nosotros nos van a sacar de circulación. No especifican ese sacado de circulación en qué consiste. Se supone que nos recogerán preventivamente, como dicen ellos”, agregó Cino.

La Habana ha catalogado las acciones y advertencias de Washington como una amenaza directa a la soberanía nacional. Las autoridades han elevado el tono de sus mensajes y han promovido maniobras de movilización popular mientras los discursos oficiales llaman a una "resistencia inexpugnable", instando a los civiles a prepararse para una eventual defensa.

El propio gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, ha advertido sobre las consecuencias de una escalada, mientras que el aparato represivo, incluyendo al Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, mantiene una vigilancia férrea para evitar cualquier manifestación pública de descontento o intento de rebelión.

“Un mensaje claro que acaba de dar Díaz-Canel de que habrá un baño de sangre. Yo creo que este mensaje también está destinado para las personas que estamos dentro de Cuba, las personas que están en contra del régimen de la isla. Es decir, estamos hablando de que probablemente haya una masacre dentro de la isla, además de lo que pueda suceder en el ámbito militar”, opinó el comunicador Vladimir Turró, también desde la capital cubana.

“Yo creo que se están poniendo de manifiesto las amenazas directas a las personas que están dentro de la isla, a los presos políticos que ya les están amenazando en caso de una intervención militar. Yo creo que es un engranaje perfecto. Son personas sin escrúpulos para acabar con la vida humana los que dirigen este país, una dictadura”.

Entre la sobrevivencia y la intimidación

La cotidianidad de los cubanos se ha convertido en un ejercicio de supervivencia. A la parálisis en el transporte y la industria que depende de suministros energéticos, se suma la presión psicológica ejercida por los órganos de la Seguridad del Estado. Las advertencias de consecuencias severas para aquellos que muestren simpatía hacia las políticas estadounidenses o intenten organizar protestas funcionan como un mecanismo de censura y control social sumamente efectivo.

El panorama se mantiene en un punto de tensión sin precedentes. Mientras la administración estadounidense continúa endureciendo el bloqueo petrolero y presionando diplomáticamente al régimen de La Habana, los cubanos dentro de la isla intentan sobrevivir en medio del complejo tablero geopolítico.

“Acá, en mi municipio, la gente está entusiasmada al saber que Estados Unidos puede traernos la libertad. La Seguridad del Estado está en estos días pisándonos los talones, constantemente. Todo el mundo está a la expectativa de las noticias. Queremos que sea ya. Todo el mundo dice lo mismo, que no pase más tiempo”, dijo el manifestante del 11 de julio Nestor Hechavarría Cintra, desde Contramaestre, Santiago de Cuba.

“La situación con los apagones es pésima. Estamos totalmente a oscuras, sin internet, sin agua, todo caótico, pero algo bueno está por pasar”, destacó.

La opinión pública continúa dividida, mientras la población aguarda con una mezcla de esperanza y temor el desenlace de esta crisis histórica.

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    Yolanda Huerga

    Yolanda Huerga nació en Bayamo, Granma, Cuba. Se graduó en Filología y Lingüística en la Universidad de Oriente en 1989. Durante casi 20 años trabajó en el sistema de bibliotecas públicas de la isla. En 2003, fundó junto a otras mujeres el movimiento Damas de Blanco, organización que recibió en 2005 el Premio a la Libertad de Conciencia Andrei Sakharov del Parlamento Europeo. En 2005 viajó a Estados Unidos junto su hijo y su esposo, el poeta y periodista Manuel Vázquez Portal, condenado a 18 años durante la Primavera Negra de Cuba. Desde 2008 trabaja en Miami, en la Oficina de Transmisiones a Cuba, como periodista de Radio Martí. Recibió en 2021 el Premio Burke a la Excelencia Periodística que otorga la Agencia de Estados Unidos para Medios Globales.

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