"O la Corte Penal Internacional pone fin a sus amenazas, o pondremos fin a la CPI", advierte Rubio

El Secretario de Estado Marco Rubio.

Durante décadas, tanto republicanos como demócratas rechazaron la idea de que la Corte Penal Internacional tuviera la facultad de procesar a ciudadanos, militares o líderes políticos estadounidenses. Estados Unidos nunca se adhirió a la Corte. No la necesitamos. Y no la queremos.

Pero a los "expertos" globalistas, situados al otro lado del océano, no les importa lo que piensen los ciudadanos estadounidenses. Quieren que la CPI haga más, incluido el procesamiento de ciudadanos estadounidenses: militares que defienden a su país, agentes de la Patrulla Fronteriza que protegen a nuestra nación y líderes electos que garantizan nuestra seguridad nacional. Quieren más poder, y lo quieren a nuestra costa.

El presidente Trump nunca permitirá que la Corte Penal Internacional procese a estadounidenses. Por eso, hoy, Estados Unidos impone sanciones a la Corte Penal Internacional. Prohibiremos las transacciones con esta corte que actúa al margen de las normas, cortando sus recursos y paralizando su capacidad operativa.

Hemos dejado claro, desde hace más de un año, cuáles son los gestos básicos de buena fe que esperábamos de la Corte. Actuamos con prudencia y pospusimos esta designación por respeto a nuestras relaciones y con la esperanza de que la CPI cambiara el rumbo o fuera contenida por los Estados parte. Sin embargo, ni la CPI ni los Estados parte han tomado medidas significativas para abordar nuestras preocupaciones.

A pesar de su inacción, mantenemos la esperanza de una solución diplomática. Hemos estructurado esta medida para ofrecer a los Estados parte la oportunidad de negociar y presentar una solución que aborde nuestras inquietudes. Si estos esfuerzos no dan fruto, continuaremos ajustando nuestras acciones en consecuencia.

Nuestro mensaje es claro: Estados Unidos y su pueblo no están sujetos a la jurisdicción de la CPI.

Ambos partidos coinciden en esto, pero solo el presidente Trump tiene la determinación de tomar las medidas necesarias para acabar con esta amenaza de una vez por todas.

O la CPI pone fin a sus amenazas, o nosotros pondremos fin a la CPI.

Esperamos que nuestros aliados —muchos de los cuales forman parte de la CPI y dependen de los militares estadounidenses para su defensa— contengan a la Corte.

De no hacerlo, Estados Unidos continuará su campaña para desmantelar la CPI, ladrillo a ladrillo, hasta que los estadounidenses ya no se vean amenazados.