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- El humorista podría ser juzgado por un tribunal militar, supuestamente por el delito de "Revelación de secretos concernientes a la Seguridad del Estado”, que establece penas de 4 a 10 años de privación de libertad.
El entorno digital cubano se encuentra, de nuevo, en alerta tras la detención este lunes de Eduardo Ceballos Pérez, el cerebro detrás del popular canal de sátira “Despingovery Channel”.
El humorista podría ser juzgado por un tribunal militar, supuestamente por el delito de "Revelación de secretos concernientes a la Seguridad del Estado”, que establece penas de 4 a 10 años de privación de libertad, según dio a conocer a Martí Noticias, una persona que se negó a ser identificada.
De acuerdo al periodista Ernesto Morales, quien divulgó el arresto, la detención del artista se produjo mediante un despliegue policial en las inmediaciones de su residencia en Diez de Octubre, La Habana.
“Un operativo policial tremendo, con varias motocicletas y con varios efectivos policiales del régimen cubano”.
Morales precisó, citando a fuentes familiares, que Ceballos Pérez está detenido en la Unidad de Instrucción Penal conocida como Reloj Club en el municipio Boyeros, de la capital cubana. Martí Noticias no ha podido confirmar esta información con otras fuentes.
Ceballos, conocido por su "alter ego" Eddy Jones, alcanzó el éxito viral durante 2025 al utilizar una narrativa de documental científico para documentar la crisis de infraestructura en Cuba.
El comediante, miembro del grupo Pagola La Paga, parodia los clásicos reportajes de naturaleza, utilizando un tono grandilocuente para exponer la ruina de antiguos espacios de La Habana, convirtiendo la crítica social en un aclamado formato audiovisual.
Sus parodias transforman baches profundos y edificios en ruinas en supuestos "fenómenos geológicos”. Sin embargo, el tono de sus publicaciones se volvió más arriesgado en sus últimas entregas, al mismo tiempo que el humorista presentía su pronta detención.
“De hecho, había hablado conmigo y me había enviado un video denunciando, de antemano, lo que podía ocurrir, o sea, un vídeo que comienza diciendo, ‘si están viendo esto es porque me arrestaron’ y es, en esencia, lo que ha ocurrido”, indicó Morales.
“Es la ‘crónica de una muerte anunciada’, o sea, una persona que va ganando notoriedad, ni siquiera con un discurso puramente político, apenas un discurso humorístico, sarcástico, divertido, mostrando la realidad cubana: la destrucción total, la miseria acumulada en todo el país”, puntualizó.
Recientemente, Ceballos compartió un adelanto donde exploraba una base militar soviética abandonada. En las imágenes, se le veía interactuando con radares y restos de armamento de la Guerra Fría.
"Estoy tocando un misil aire-tierra de la década de los 60", comentaba el humorista en el clip, mientras mostraba el avanzado estado de corrosión del equipo militar.
“Muestra varios de los arsenales, si podemos decir abandonados del régimen cubano, unidades antiaéreas, supuestos armamentos que habría tenido en algún momento el ejército cubano y que estaban completamente en ruinas”, agregó el periodista.
La captura de Ceballos no es un hecho aislado. Se inserta en una ola de hostigamiento contra creadores de contenido que utilizan las plataformas digitales para criticar la gestión gubernamental, en especial los que se valen del humor y la sátira.
En los últimos meses, las citaciones policiales y los arrestos breves se han convertido en una herramienta común para silenciar a quienes exponen la realidad cotidiana de la Isla.