Sumario
- En medio de un clima de creciente tensión social en Cuba, dos activistas han optado por la huelga de hambre como forma extrema de protesta contra la represión estatal, los apagones, la escasez y la crisis humanitaria que golpea a la isla.
En medio de la ola de protestas en Cuba, en el barrio Ho Chi Ming de Guantánamo, un activista y ex prisionero político se declaró este lunes en huelga de hambre para protestar contra la opresión del régimen y las consecuencias del sistema comunista. Se trata de Miguel Ángel López Herrera, un antiguo maestro de informática y computación.
“Estoy protestando contra el acoso de la Seguridad del Estado contra mi persona, pero por supuesto, fundamentalmente, contra los apagones interminables de aquí de este barrio Ho Chi Ming. Aquí nos dan dos horas de corriente al día, se pasan hasta un mes sin poner el agua en este cuadrante y en otros la ponen prácticamente cada cinco días, pero en este se demoran a veces hasta treinta”, dijo el huelguista a nuestra redacción.
“Mi reclamo va contra la escasez de comida, que no hay transporte público, ni coches prácticamente hay; los altos precios de los alimentos que la mayoría de la población no puede comprar”.
“En mi segunda prisión política en el 2016 estuve cuarenta y cuatro días en huelga de hambre, incluso estuve en la sala de terapia intensiva del hospital provincial Agostino Netto y, cuando uno tiene su experiencia de huelgas de hambre, que ha vivido, que ha sufrido y que sigue sufriendo las consecuencias de un país comunista atrasado en todo sentido, donde se cometen todo tipo de injusticias, no me queda otra opción que protestar con mi propio cuerpo. Sé las consecuencias de lo que estoy haciendo, pero no puedo dejar de protestar contra lo que es injusto y daña a mi familia y a todo el país”, enfatizó López Herrera.
En el centro del territorio cubano, en la ciudad de Santa Clara, otro opositor, el albañil Guillermo del Sol, desarrolla, desde el 19 de junio, un ayuno voluntario en reclamo de la libertad de 18 presos políticos. Con su manifestación, persigue hacer patente las iniquidades de las autoridades policiales y fiscales contra los indefensos ciudadanos.
“Decidí tomar la única vía posible de reclamar en este país. Estoy pidiendo la libertad de dieciocho presos políticos. Son dieciocho presos que escogimos, prácticamente mis vecinos, y que muchos pertenecen a la plataforma que yo represento, Cuba Decide”, dijo a Martí Noticias cuando inició su protesta.
Las protestas en Cuba han evolucionado hacia una combinación de estallidos ciudadanos y resistencia extrema. Mientras las calles de ciudades como La Habana y Santiago de Cuba son escenario de cacerolazos y manifestaciones espontáneas por apagones y escasez, los recintos penitenciarios se han convertido en focos de huelgas de hambre, un ejercicio cívico extremo que han adoptado algunos ciudadanos desde sus hogares.
Esta forma de protesta, a menudo ignorada por el Estado, pero que también busca visibilizar la grave crisis humanitaria y el creciente descontento social en la isla, conlleva un alto costo físico para los opositores, quienes arriesgan su vida frente a la inacción de las autoridades.