Sumario
- La acumulación de basura en las calles de Cuba y la quema de desperdicios agravan la crisis sanitaria y generan riesgos respiratorios por la liberación de partículas tóxicas.
- La epidemióloga Dalila Garcés advirtió que los residuos acumulados favorecen la proliferación de mosquitos, roedores y otros vectores vinculados a enfermedades como dengue, chikungunya, Oropouche y leptospirosis.
- La OPS alertó sobre las dificultades de saneamiento y control epidemiológico en Cuba, mientras expertos y activistas denuncian un “colapso sanitario” y reclaman declarar una emergencia nacional.
Montañas de desperdicios se acumulan durante días en calles de diferentes puntos de Cuba. El deterioro de uno de los servicios más básicos del Estado ha llevado a algunos residentes a recurrir a una solución extrema: quemar la basura en plena ciudad, una práctica que agrava la crisis de saneamiento y representa un riesgo adicional para la salud pública.
La epidemióloga y profesora de Miami Dade College, Dalila Garcés, explicó que la recogida de residuos constituye una de las medidas fundamentales para mantener condiciones sanitarias adecuadas en cualquier comunidad.
“La recogida de basura siempre ha sido una de las medidas de salud pública primordiales para mantener a una comunidad saludable”, afirmó Garcés.
La especialista advirtió que quemar los desperdicios tampoco representa una solución segura. Durante la combustión se liberan cenizas, sustancias tóxicas y partículas finas PM2.5, capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio.
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Emergencia sanitaria en Cuba por la acumulación y quema de basura
“Eso permite que entren al sistema respiratorio y empiecen a acumularse, y tiene impactos en la salud, tales como enfermedades respiratorias, bronquitis, irritación, tos y alergias”, explicó. Según Garcés, la exposición también puede agravar enfermedades preexistentes y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, incluidos infartos.
A la contaminación provocada por la quema se suma otro peligro. Los contenedores desbordados y los residuos acumulados durante días favorecen la proliferación de moscas, cucarachas y roedores, mientras que recipientes y desperdicios capaces de retener agua pueden convertirse en criaderos de mosquitos.
Garcés señaló que este escenario resulta especialmente preocupante ante la circulación de enfermedades transmitidas por vectores en la isla.
“Es conocido que en Cuba en este momento hay chikungunya, dengue, hay Oropouche, hay de todo, y lamentablemente se puede padecer más de una enfermedad al mismo tiempo”, dijo.
La epidemióloga agregó que la proliferación de roedores también puede incrementar el riesgo de leptospirosis y otras enfermedades.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió desde marzo sobre las dificultades existentes en Cuba para mantener el saneamiento ambiental, manejar los residuos y controlar los vectores en medio de la situación epidemiológica del país.
En las primeras semanas de 2026 se habían notificado más de 1.400 casos sospechosos de chikungunya y 202 de dengue, de acuerdo con datos divulgados por la organización.
Para Garcés, las cifras oficiales podrían representar solo una parte de la magnitud del problema.
“El régimen está dando números ya altos, así que se presume que son muchísimo más altos porque no pueden ocultarlo totalmente”, aseguró. “El ciudadano de a pie y las cifras, aun maquilladas, hablan de que hay un colapso sanitario absoluto en Cuba”.
La directora del diario independiente 14ymedio, Yoani Sánchez, también alertó sobre la gravedad de la situación epidemiológica y recordó el impacto que tuvieron las arbovirosis durante 2025. A su juicio, la falta de una respuesta proporcional a la magnitud de la crisis podría empeorar el panorama durante este año.
“Todo esto ha estado ocurriendo y no hay un discurso público del pedido urgente. Hay que decretar este país en catástrofe sanitaria, en catástrofe epidemiológica y en catástrofe nacional”, afirmó Sánchez.
La situación ha provocado incluso comparaciones con Haití, donde la deficiente gestión de residuos constituye desde hace años uno de los problemas de saneamiento de las zonas urbanas.
Este viernes, la influencer cristiana Anna Bensi mostró desde su barrio calles cubiertas de desperdicios y explicó que los propios vecinos han comenzado a quemarlos ante la falta de recogida.
“Nosotros le prendemos fuego, una llamita por aquí, una llamita por allá, para ir disminuyendo la pudrición, pero es más cortina de humo que otra cosa, humo tóxico”, relató. “Mira que hemos llamado para que vengan a ayudarnos a sacar la basura de aquí, pero hasta ahora no han venido”.
Ante la incapacidad del sistema estatal para hacer frente al volumen de residuos, las autoridades cubanas han comenzado a recurrir también a actores privados y otras formas de gestión no estatal para participar en la recogida y procesamiento de basura.
Por ahora, estas alternativas intentan contener un problema que continúa creciendo en las calles y que ha dejado de ser únicamente una crisis de recogida de residuos para convertirse también en una amenaza para la salud pública.