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¿Reforma o castigo al mercado? Crecen las dudas tras reunión de Díaz-Canel con privados

Una mujer mira las etiquetas de precios dentro del comercio privado KO Mercado, en La Habana, el 24 de junio de 2026.
Una mujer mira las etiquetas de precios dentro del comercio privado KO Mercado, en La Habana, el 24 de junio de 2026.

Sumario

  • Durante una reunión con el sector privado, Miguel Díaz-Canel insistió en condenar lo que calificó como “ganancias ilegítimas” y especulación.
  • Culpar al sector privado por los altos precios desvía la atención de problemas estructurales en Cuba como la escasez, la inflación, la depreciación monetaria y las distorsiones económicas, advierten economistas.
  • Las señales contradictorias del régimen de la isla deterioran la confianza de empresarios e inversionistas y debilitan cualquier intento de reforma económica, subrayan los expertos.
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Las acusaciones oficiales contra los altos precios y las ganancias del sector privado, junto con la aplicación de controles y sanciones tras el anuncio de las 176 medidas económicas, han generado cuestionamientos sobre la coherencia de la estrategia del régimen cubano para impulsar la actividad empresarial en la isla.

Las críticas apuntan a que la narrativa de culpabilización del sector privado desvía la atención de los problemas estructurales de una economía marcada por la escasez, la inflación y la caída de la oferta.

A propósito de una reunión sostenida el martes en La Habana entre el gobernante Miguel Díaz-Canel y representantes del sector privado, el economista Pedro Monreal opina que "hablar de reforma mientras se castiga al mercado es sabotearla".

En un análisis sobre el contexto de las 176 medidas económicas y sociales anunciadas por el régimen de La Habana, el economista advierte que la narrativa oficial que presenta los precios y márgenes de ganancia del sector privado como "abusivos" e "ilegítimos" termina socavando la confianza en una reforma que, al mismo tiempo, declara promover una mayor participación del mercado y la propiedad privada.

Para Monreal, los altos precios no son consecuencia fundamental de la actuación del empresariado privado, sino del deterioro estructural de la economía cubana, marcado por restricciones persistentes de oferta, distorsiones de precios y emisión monetaria excesiva. El experto sostiene que responsabilizar principalmente a los negocios privados constituye un recurso retórico empleado por las autoridades gubernamentales que desvía la atención de los problemas de fondo.

El economista subraya que buena parte de los productos que no logra suministrar la red comercial estatal llegan a los consumidores a través de iniciativas privadas, cuyos precios reflejan las condiciones reales de escasez y depreciación monetaria existentes en el mercado cubano.

Monreal también alerta sobre el impacto que tienen las señales contradictorias enviadas al sector privado. A su juicio, anunciar un programa de transformaciones económicas y, días después, aplicar controles de precios, decomisos y sanciones provoca que empresarios e inversionistas ajusten sus expectativas ante la falta de coherencia entre el discurso y los hechos.

En el encuentro celebrado el martes, Díaz-Canel aseguró que el diálogo con el sector privado será permanente y defendió la idea de un sistema empresarial único que incluye tanto a las formas estatales como a las no estatales.

"No podemos construir todo lo que queremos hacer en beneficio del país si no logramos esta comunicación", afirmó el gobernante durante la reunión en la que, de acuerdo con reportes oficiales, participaron empresarios vinculados a los sectores de la alimentación, agricultura, energía, transporte y servicios.

Según la información divulgada por la Presidencia de Cuba, Díaz-Canel insistió en la necesidad de incrementar la producción nacional de alimentos, bienes y servicios, reducir la dependencia de las importaciones e incorporar más tecnología, innovación y conocimiento a la actividad económica.

El gobernante, que un día antes había reaccionado de forma airada en una entrevista con el diario brasileño Folha de São Paulo a la pregunta de si intentaba "hacer el capitalismo para salvar el socialismo", fue enfático al condenar lo que calificó como "ganancias ilegítimas" del sector privado.

La ganancia, afirmó Díaz-Canel, debe estar asociada a la productividad, la eficiencia, la innovación y los riesgos asumidos, y no a la especulación o a precios que consideró lesivos para la población.

En la entrevista con el diario brasileño, Díaz-Canel negó que las medidas económicas que su gobierno ha puesto en vigor sean capitalistas, sino "necesarias reformas para potenciar la construcción del socialismo", y admitió que ampliar el sector privado no un ideal del sistema imperante en la isla, sino "una concesión".

Durante el intercambio del gobernante con los emprendedores privados, los representantes de este sector señalaron la persistencia de obstáculos y prejuicios con respecto a su labor y maneras de gestión en niveles intermedios de dirección.

Medios oficiales reportaron el martes que muchos de estos negocios privados han comenzado a cerrar sus puertas en reacción a una ofensiva estatal para controlar los precios, el pago de impuestos y los mecanismos de cobro por transferencia electrónica.

Las medidas, que Díaz-Canel defiende como protectoras del consumidor, han surtido el efecto contrario, duplicando en muchos casos el precio de productos esenciales, en especial el de los alimentos. Expertos advierten que la combinación de inflación, escasez, depreciación del peso y falta de divisas mantendrá a la economía cubana en caída libre, y no en el camino de recuperación que el gobernante promete.

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