La crisis económica que atraviesa Cuba se siente con especial fuerza en la mesa de las familias. Mientras los salarios apenas alcanzan para cubrir lo básico, los precios de los alimentos esenciales continúan disparándose en el mercado informal y privado, donde compra la mayoría de la población, en medio de una inflación que no da tregua y un poder adquisitivo cada vez más erosionado.
Un litro de aceite puede costar entre 4.000 y 7.000 pesos cubanos en algunas zonas del país. Un cartón de 30 huevos se vende entre 4.500 y 7.500 pesos, mientras una bolsa de leche en polvo ronda los 3.400 pesos. Son apenas tres ejemplos del elevado costo que enfrentan los cubanos para acceder a productos básicos.
La dimensión del problema queda más clara al comparar esos precios con los ingresos de la población. El salario mínimo en Cuba es de 3.210 pesos mensuales, por lo que un solo litro de aceite puede superar todo lo que recibe en un mes un trabajador que cobra el mínimo.
El salario medio oficial, de aproximadamente 6.930 pesos, tampoco ofrece demasiado margen: en lugares donde un cartón de huevos alcanza los 7.500 pesos, ni siquiera sería suficiente para comprar 30 unidades.
Los precios varían considerablemente según la provincia, la disponibilidad y el tipo de mercado, con valores particularmente elevados reportados en Santiago de Cuba, Guantánamo y La Habana.
Otros alimentos esenciales muestran una situación similar. El arroz puede encontrarse entre 250 y 530 pesos la libra; el pollo alcanza entre 600 y 680 pesos por libra; y la leche en polvo se comercializa aproximadamente entre 3.200 y 3.700 pesos.
La inflación vuelve a acelerarse
El costo de vida, además, continúa aumentando. Según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la inflación interanual oficial pasó de 15,89 % en mayo a 18,27 % en junio de 2026. Solo durante junio, los alimentos y las bebidas no alcohólicas registraron un incremento mensual de 4,29 %. Dentro de esa categoría, algunos productos experimentaron aumentos todavía mayores.
El precio del aceite registró un alza mensual de 14,79 %, mientras la carne de cerdo aumentó 6,76 %. Las estadísticas oficiales, sin embargo, no reflejan completamente lo que ocurre en el mercado informal y privado, donde los precios pueden ser considerablemente superiores y fluctúan constantemente de acuerdo con la disponibilidad de los productos y el comportamiento del peso cubano. Economistas sostienen que el aumento real del costo de vida podría ser muy superior al reflejado por el índice oficial de precios.
¿Qué está impulsando los altos precios?
El economista Elias Amor asegura que la inflación es consecuencia directa del modelo económico que existe en Cuba: “Es decir, es uno más de los factores que se habrían mejorado notablemente. Si se cambiara el modelo que está recogido en la Constitución de 2019. Por qué eso es así? Porque ese modelo es el origen de la improductividad de la economía, el que hace que la demanda sea menor que la oferta es un modelo que prioriza los incrementos salariales como estos que ha habido recientemente sin respaldo de productividad y es un modelo que mediante precios topados, precios centralizados y precios controlados, va alterando la relación de oferta y demanda que deberían ser flexibles y estar permanentemente funcionando en la economía,” aseguró Elias.
Detrás de las fuertes alzas confluyen varios factores: la escasez de productos, la depreciación del peso cubano, los elevados costos de transporte e importación y la creciente dolarización de la economía.
A ese escenario se suma la eliminación de topes de precios para determinados productos importados, una medida adoptada en momentos en que el régimen intenta ampliar el espacio del sector privado dentro de una economía que continúa enfrentando graves desequilibrios.
El impacto termina concentrándose directamente en la mesa de las familias. Los expertos consideran que un cubano necesitaría 96.000 pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas. Esa cantidad equivale a casi 30 salarios mínimos y a cerca de 14 salarios medios oficiales. La brecha evidencia hasta qué punto los ingresos han perdido la capacidad de compra en Cuba.
Una crisis que se agravó con la Tarea Ordenamiento
Para el economista Elías Amor, uno de los puntos de inflexión de la actual crisis inflacionaria se produjo en el 2021 con la llamada Tarea de Ordenamiento, la reforma monetaria implementada por el régimen cubano.
El proceso eliminó la circulación el peso cubano convertible, conocido popularmente como CUC o “chavito”, estableció una nueva tasa oficial de cambio, aumentó salarios y pensiones y modificó numerosos precios y tarifas. Las autoridades presentaron entonces el programa como una estrategia destinada a corregir distorsiones acumuladas durante años en la economía. Sin embargo, el fuerte incremento de los precios terminó absorbiendo buena parte de los aumentos salariales y acelerando la pérdida del poder adquisitivo.
Amor sostiene que las consecuencias de aquellas decisiones continúan influyendo en el escenario actual, ahora agravado por la depreciación de la moneda, la escasez y la falta de producción.
Cinco años después de aquella reforma, la comparación entre ingresos y precios resume el alcance de la crisis: para un trabajador que recibe el salario mínimo, comprar un litro de aceite puede significar gastar más de todo lo que gana durante un mes.
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