Las nuevas restricciones de Estados Unidos contra Cuba ya están en vigor y traen cambios que golpean operaciones financieras, cuentas bancarias de emprendedores privados y varias categorías de viajes a la isla.
En Cuba, el encarecimiento de los alimentos, los productos de aseo y los medicamentos ha llevado el costo de la vida a niveles inéditos.
El régimen cubano dice haber aplicado el 89% de las transformaciones económicas y sociales, pero analistas dudan de que eso implique una reforma real del modelo ni mejoras para la población.
Una declaración de “tolerancia cero” del Banco Central de Cuba contra las irregularidades en sucursales del país expone una trama mucho más amplia...
El pescado se ha vuelto cada vez más inaccesible para millones de personas en la isla, donde las capturas pesqueras se han desplomado más de la mitad en apenas cuatro años, según denunció Food Monitor Program.
Cuba anuncia cambios para el sector bancario con el plan de recuperar funciones básicas y fortalecer el peso cubano. El economista Elías Amor duda de su viabilidad en una economía marcada por la inflación, falta de confianza y limitaciones estructurales.
En medio del colapso de servicios, la caída abrupta de visitantes y la salida repentina de cadenas internacionales como Meliá, un exhaustivo informe laboral exige reformas inmediatas para proteger los activos del turismo y los derechos de sus trabajadores.
“¿Quién está comprando el diésel?”, preguntó el especialista, que duda de la capacidad de muchos cubanos para pagar el combustible una vez añadidos los costos de transporte y distribución.
Analistas como el economista Elías Amor consideran que las reformas no alteran los fundamentos socialistas establecidos en la Constitución de 2019 y las ven como mecanismos temporales para aliviar la presión económica sin modificar el control estatal.
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