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Pritzker defiende en editorial la política de Obama sobre Internet


Penny Pritzker durante una audiencia celebrada en el Senado. EFE

EEUU cree que ningún país, empresa u organización puede considerarse dueña de Internet, y que la red debe seguir siendo la mayor plataforma para la libre expresión, la innovación y la oportunidad económica que se haya conocido jamás.

La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, señala en un editorial del departamento que ella encabeza que la afirmación que algunos han hecho en el Congreso de que el presidente Barack Obama "está regalando Internet" es una distorsión claramente falsa y engañosa.

Pritzker considera que "desde el fortalecimiento de la seguridad cibernética, a la promoción de la libre circulación de la información en todo el mundo, a la expansión de acceso de banda ancha, la Administración Obama ha defendido consistentemente políticas para asegurar que Internet siga siendo la mayor plataforma para la libre expresión, la innovación y la oportunidad económica que se haya conocido jamás".

El editorial destaca que aunque EEUU ha sido un colaborador crítico en el desarrollo de Internet, cree que ningún país, empresa u organización puede considerarse su dueña, y aunque algunas de las primeras conexiones se establecieron por el gobierno estadounidense respaldado por la investigación militar, el sistema fue diseñado para ser abierto, y hoy en día la Internet sigue siendo una red descentralizada, y sus conexiones son operadas y mantenidas por numerosas empresas en todo el mundo, más allá de todas las fronteras, con el objetivo de unir a todas las personas.

Pritzker indica que la afirmación errónea de que el presidente Obama está "regalando Internet" se refiere a un proceso que el gobierno de EEUU comenzó hace casi 20 años para privatizar el sistema de nombres de dominio o DNS. Y aclara que las funciones técnicas DNS sirven como una libreta global de direcciones.

"El uso de dominios como .com y .org permite a los usuarios visitar sitios web y, sin ellos, visitar páginas como whitehouse.gov requeriría escribir secuencias complejas de números en nuestros navegadores", explica.

El editorial plantea que durante la década de 1990, el gobierno de los Estados Unidos reconoció el increíble potencial de Internet y determinó que el sector privado, no los gobiernos, era el más adecuado para gestionar la evolución técnica de los DNS. Por eso, la Casa Blanca ha encargado al Departamento de Comercio, a través de la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA), la realización de un plan de privatización de los DNS.

NTIA se ha asociado con la corporación encargada de la asignación de nombres y números, o ICANN – para asegurar que cada DNS esté dirigido por las partes interesadas de Internet que representan a la industria privada, la sociedad civil, la academia y la comunidad en línea.

Hoy en día, más de 3.000 millones de personas están en línea, y otros dos millones se conectarán en 2020, indica la secretaria de Comercio.

Añade que en los últimos años, países como Rusia y China, que censuran el contenido y limitan la libertad de expresión, han manifestado su apoyo a la idea de que las Naciones Unidas se haga cargo del sistema, argumentando que si EEUU está involucrado, cada gobierno debe hacer lo mismo.

Pero Pritzker plantea que no debemos permitir que eso ocurra, porque el cambio de control a la ONU, o cualquier otro organismo internacional, dejaría Internet vulnerable a los conflictos geopolíticos y retrasos burocráticos interminables. Además, enfriaría la innovación e impediría la expansión de Internet a miles de millones de personas en todo el mundo.

El editorial menciona que el gobierno de EEUU no tiene autoridad legal sobre la ICANN, y que la libertad de Internet es una prioridad de la política económica y exterior de los Estados Unidos.

"Imaginamos un mundo donde todos tengan acceso a Internet y a las grandes oportunidades de comunicación, el espíritu empresarial y la autonomía que ofrece. La mejor manera de asegurar la continua expansión de una Internet libre, abierta y verdaderamente global es confiar esta misión a la comunidad en línea, y no a los gobiernos", señala Pritzker.

La afirmación engañosa de que el presidente Obama "regala Internet" implica que esta transición debilita de alguna manera el poder estadounidense – cuando en realidad, nos hace más fuertes, concluye el editorial.

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