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La sombra del lucro: Corrupción y privilegios en el sistema eléctrico cubano

Un empleado de la Empresa Eléctrica de La Habana chequea el funcionamiento de un medidor de consumo de energía eléctrica.
Un empleado de la Empresa Eléctrica de La Habana chequea el funcionamiento de un medidor de consumo de energía eléctrica.

Sumario

  • El caso de Güines, donde un transformador averiado mantiene a decenas de familias sin luz ni agua, expone cómo la escasez y la opacidad institucional se convierten en terreno fértil para el lucro ilícito.
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En medio de una de las crisis energéticas más severas de la historia de Cuba, caracterizada por apagones de hasta 20 horas diarias y un colapso intermitente del Sistema Electroenergético Nacional, la corrupción interna dentro de la Unión Eléctrica (UNE) ha agravado el escenario.

Las denuncias ciudadanas revelan un entramado de ilegalidades que van desde la alteración de circuitos hasta el desvío de dispositivos de coste millonario. La sustracción y comercialización ilícita de equipos operativos y piezas de repuesto es una de las prácticas más lucrativas.

La escasez oficial de transformadores eléctricos esconde una red de corrupción donde equipos "inexistentes" aparecen milagrosamente a cambio de sobornos.

En el municipio de Güines, provincia de Mayabeque —específicamente en la calle 72 (antigua calle 2), frente a la fábrica de ron Bocoy—, los residentes llevan más de una semana sin servicio eléctrico, según relató a nuestra redacción uno de ellos, quien pidió no ser identificado por temor a represalias.

La tragedia comenzó cuando el transformador que les suministraba la corriente estalló cerca del mediodía del martes pasado.

Tras reportar la emergencia, cuadrillas de la Empresa Eléctrica acudieron al lugar en repetidas ocasiones. Sin embargo, tras el tercer intento, dictaminaron que el equipo era irreparable. La justificación institucional fue tajante: el país no dispone de transformadores de repuesto, por lo que la comunidad debía resignarse y esperar.

El prolongado corte de energía ha paralizado la vida de decenas de familias de la zona, que, además, se ven imposibilitadas de bombear y obtener agua.

La avería provoca la pérdida de productos perecederos ante la falta de refrigeración, y todas estas dificultades condujeron al agotamiento físico y mental extremo de las personas con especial riesgo para niños y ancianos.

Ante la falta de soluciones oficiales, surge una alternativa paralela que evidencia corrupción dentro del sistema de distribución eléctrica. Si los afectados logran reunir un pago de 100.000 pesos, el transformador se materializa y el proceso de sustitución se agiliza de inmediato.

“Si pagamos 100.000 pesos puede que se agilice el proceso y puede que aparezca el transformador. ¿Cómo si el Estado nos dice que el país no dispone de los aparatos, si damos 100.000 pesos, aparece el transformador?, se pregunta el denunciante anónimo.

Los habitantes de Güines exigen respuestas claras a la Empresa Eléctrica, mientras enfrentan el dilema de padecer las consecuencias de un sistema dañado o acceder a las redes de soborno para recuperar la normalidad.

“Lo que estamos viendo en Güines es algo que llevamos viendo durante mucho tiempo en Cuba en general, que es la instrumentalización de la miseria y la escasez, lo cual es siempre pasto fructífero para que la corrupción prospere”, indicó, en conversación con Martí Noticias, José Manuel González Rubines, investigador del centro de pensamiento Cuba X Cuba.

“Claramente estas personas están afectadas por una situación que los lleva al desespero después de estar tanto tiempo sin electricidad y ahí, en ese contexto tan adverso, se aprovechan personas inescrupulosas para intentar sacar rédito económico de eso”.

Una vecina, cuya vivienda está ubicada cerca de las de los afectados por la avería, dijo a Martí Noticias que conoce la situación que están pasando, pero que prefiere no meterse en nada y que sean ellos quienes hablen.

El acceso a la electricidad se ha convertido en un bien sujeto a tráfico de influencias. En diversas provincias, ciudadanos y propietarios de negocios privados pagan sobornos a funcionarios de la UNE para reducir o evitar en sus circuitos los cortes de energía.

Esta manipulación de circuitos priorizados genera una profunda desigualdad, donde sectores residenciales de la casta privilegiada o quienes pueden costearlo disfrutan de servicio continuo, mientras el resto de la población soporta la oscuridad.

Asimismo, el robo de aceite dieléctrico en subestaciones y transformadores de distribución se ha disparado, causando graves averías que dejan a miles de clientes sin luz durante días. Se han reportado incidentes donde transformadores en buen estado son sustituidos deliberadamente por equipos defectuosos para sustraer los originales y venderlos de forma clandestina, alcanzando cifras en el mercado negro que superan el medio millón de pesos.

Otra fuente de corrupción a nivel local es el cobro ilegal por parte de trabajadores eléctricos para realizar reparaciones urgentes o reconectar el servicio tras una rotura. En lugar de cumplir con sus obligaciones laborales, algunos trabajadores exigen pagos en moneda nacional, divisas o bienes a los vecinos afectados, priorizando los trabajos según la capacidad de pago del cliente.

Las autoridades han calificado la sustracción de aceite y componentes en las redes como "sabotaje", y los implicados enfrentan penas que van desde severos años de prisión hasta incautación de bienes por delitos de malversación, hurto y cohecho.

“Lo que estamos viendo es la cosecha de un sistema deformado que ha despojado a las personas de solidaridad, no todos, por supuesto, pero en muchos sentidos sí, y eso es a causa, no solo de una educación deformada, sino también de una escasez y una miseria persistente, que es lo que ha generado esto”, señaló González Rubines.

“Y sobre todo de un sistema donde prospera fácilmente la corrupción, porque es un sistema opaco, un sistema que funciona con opacidad desde el principio, desde GAESA que está en el top, digamos, de la cadena, hasta una oficina de la empresa eléctrica en un municipio de Mayabeque, como puede ser en este caso”, recalcó el académico.

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    Yolanda Huerga

    Yolanda Huerga nació en Bayamo, Granma, Cuba. Se graduó en Filología y Lingüística en la Universidad de Oriente en 1989. Durante casi 20 años trabajó en el sistema de bibliotecas públicas de la isla. En 2003, fundó junto a otras mujeres el movimiento Damas de Blanco, organización que recibió en 2005 el Premio a la Libertad de Conciencia Andrei Sakharov del Parlamento Europeo. En 2005 viajó a Estados Unidos junto su hijo y su esposo, el poeta y periodista Manuel Vázquez Portal, condenado a 18 años durante la Primavera Negra de Cuba. Desde 2008 trabaja en Miami, en la Oficina de Transmisiones a Cuba, como periodista de Radio Martí. Recibió en 2021 el Premio Burke a la Excelencia Periodística que otorga la Agencia de Estados Unidos para Medios Globales.

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