El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), Monseñor Arturo González Amador, reiteró este domingo en declaraciones a Martí Noticias, el papel espiritual, humanitario y social de la Iglesia, subrayando que su misión permanece inalterable más allá de las circunstancias históricas o políticas del país.
El religioso recordó que la Iglesia tiene como vocación anunciar el Evangelio, celebrar la fe y ayudar a la humanidad a encontrarse con Dios mediante el culto divino.
Citando a San Juan Pablo II, señaló que la Iglesia comparte “los acontecimientos de la historia” a través de la caridad, participando de las pruebas que afectan a las naciones, las familias y las personas.
En sus palabras, destacó que esta ha sido la misión de la Iglesia desde su llegada a Cuba y que continúa siendo su propósito central en el presente.
En una reciente homilía, el Obispo de Santa Clara, indicó que "Cuba tiene que cambiar", porque la situación ha empeorado desde el mensaje por el pasado Jubileo, "no es de humanos" la forma en que vive la población cubana, aseguró en una nota divulgada por la oficina de prensa diocesana.
Tras la orden ejecutiva del presidente Donald Trump declarando emergencia en Estados Unidos por la amenaza de La Habana a su seguridad nacional, la Iglesia Católica cubana, a través de su Conferencia de Obispos Católicos (COCC), ofreció mediar para "rebajar el tono a las hostilidades entre partes”.
“La Iglesia hoy acompaña y seguirá acompañando al pueblo cubano, compartiendo su suerte”, puntualizó González Amador.
El prelado enfatizó que este acompañamiento ha sido un compromiso permanente: animar desde la fe, promover la paz y el entendimiento entre todos los hijos de la nación.
Asimismo, subrayó que la Iglesia hace propios “los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias” de los cubanos, especialmente de quienes más sufren: los pobres, los enfermos, los presos, los incomprendidos, los ancianos y quienes viven solos, “de todos, de todos”.
“Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de los cristianos”, expresó el monseñor, reafirmando que la Iglesia cubana seguirá siendo un espacio de consuelo para todos y que este es —y seguirá siendo— el papel y la misión de la Iglesia, hoy y mañana, en Cuba.
La Iglesia Católica ha sido intermediaria en importantes negociaciones entre Cuba y los Estados Unidos, como sucedió en algunos procesos de excarcelación de presos políticos, en el deshielo impulsado por la Administración de Barack Obama y en la facilitación de ayuda humanitaria.
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