El joven cubano Ankeilys Guerra Fis está incomunicado en Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado en La Habana, tras ser arrestado, violentamente, el 14 de enero, presuntamente, por comentarios adversos a la política del régimen en redes sociales.
El centro de asesoramiento legal Cubalex, que trajo a la palestra pública la detención del muchacho de 23 años, denunció que agentes policiales lo sacaron de su vivienda por la fuerza y lo trasladaron a la estación policial de Aguilera desde donde fue trasladado a Villa Marista.
El abogado Alaín Espinosa, parte del equipo de la organización, en conversación con Martí Noticias, indicó que es un caso que evidencia la voluntad política del Estado cubano de criminalizar cualquier tipo de expresión.
"Su detención se produce a punto de partida de una discriminación por motivo de la opinión, que en este caso ni siquiera es eminentemente política porque Ankeilys no es un activista, solamente expresó su parecer sobre la detención de Nicolás Maduro”.
La captura del gobernante venezolano generó diversas reacciones en todo el mundo y los cubanos no estuvieron ajenos, en un momento en que la caída del dictador más cercano, podría suponer un destino similar para la isla.
“Fue con muchos golpes, lo tiraron al piso cuando él no estaba ni siquiera ofreciendo resistencia. Se lo llevaron de su casa, incluso sin darle la posibilidad de terminar de vestirse, según lo que refieren los vecinos. Se lo llevaron solamente en un short”, agregó Espinosa.
La familia intentó presentar un recurso de Habeas Corpus pero fue rechazado por el Tribunal Provincial de La Habana, alegando ausencia de datos como el número de expediente en fase preparatoria, el delito imputado y el lugar de detención.
Al parecer, su abuela, la única persona que se ocupa de él en Cuba, fue coaccionada por agentes de la policía política por lo que se desconoce el estado legal de Guerra Fis.
Por otro lado, Ankeilys tiene condiciones de salud que requieren tratamiento médico regular que podrían agravarse por la falta de atención médica adecuada y la incomunicación.
“Presenta un grado de salud mental bastante deteriorado, es un chico que sufre convulsiones, que tiene que tomar medicamentos, de manera periódica. Además de eso, es portador del VIH”, refirió el jurista.
Espinosa describió que la primera etapa del encierro del joven no solamente fue una detención, “sino que además constituye una desaparición forzada porque nunca permitieron que la abuela lo viera directamente ni estableciera ningún tipo de comunicación directa con él”.
Si bien la abuela fue informada del encarcelamiento de su nieto en Villa Marista, no hay certeza de que esté allí, tampoco hay forma de controlar o comprobar su estado tanto físico como psíquico, o si fue sometido a torturas mentales o físicas.
“Es una persona con un evidente estado de vulnerabilidad y aun así está siendo sometido no solamente a la criminalización de sus expresiones, sino sabrá Dios de qué manera está realmente en cuanto a su seguridad personal y a su integridad física”, recalcó el abogado de Cubalex.
Foro