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Informe de EEUU señala a Nicaragua como pieza clave en la estrategia regional de Cuba y Rusia

El mandatario nicaragüense Daniel Ortega abraza al dictador cubano Fidel Castro en una conferencia sobre terrorismo en La Habana, en 2005.
El mandatario nicaragüense Daniel Ortega abraza al dictador cubano Fidel Castro en una conferencia sobre terrorismo en La Habana, en 2005.

Sumario

  • EEUU identifica a Nicaragua como pieza clave de la estrategia regional de Cuba desde 1979, al servir como base de entrenamiento, apoyo logístico y modelo político para movimientos insurgentes en Centroamérica.
  • El analista Fernando Vacotti afirmó que documentos desclasificados muestran la cooperación cubano-nicaragüense en traslado de armas y apoyo a guerrillas, además de una profunda integración de Nicaragua al sistema cubano-soviético durante los años 80.
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El reciente informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre Cuba identifica a Nicaragua como una pieza clave de la estrategia regional del régimen de La Habana, al vincular al régimen de Daniel Ortega con la expansión de movimientos insurgentes en los años 80, la cooperación con Rusia en materia de vigilancia e inteligencia y la presencia de redes vinculadas a Irán en América Latina.

El reporte señala que "Nicaragua [tras la llegada de los sandinistas al poder en 1979] se convirtió en la base avanzada para una mayor expansión cubana, con la creación de un Estado revolucionario que serviría como santuario, base de entrenamiento, conducto de armas y modelo político para la próxima generación de insurgencias castristas en El Salvador, Guatemala, Honduras y más allá".

Todos los detalles sobre el informe del Departamento de Estado de EEUU: "Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI"

Al respecto, Fernando Vacotti, analista internacional en geopolítica y seguridad, explicó a Martí Noticias que “documentos estadounidenses desclasificados sostienen que Nicaragua proporcionó armas, entrenamiento, refugio y apoyo logístico a organizaciones insurgentes regionales”.

El experto señala que los documentos también registraron operaciones cubano-nicaragüenses de traslado de armas hacia las guerrillas salvadoreñas.

“Para Cuba, Nicaragua no era simplemente un aliado diplomático” sostiene Vacotti, para quien “la cooperación cubana ayudó a transformar una fuerza guerrillera en un ejército regular y en un sistema nacional de seguridad”. Aunque subraya que “el costo de esta dependencia fue considerable”, porque cuanto más se integraba Nicaragua al sistema cubano-soviético, más se profundizaba su enfrentamiento con Washington y más difícil resultaba presentarse como una revolución nacional independiente.

De la Unión Soviética a Rusia

Con respecto al triángulo Rusia-Cuba-Nicaragua, el informe del Departamento de Estado indica que en los últimos años, las empresas tecnológicas rusas se han expandido rápidamente en Cuba, al tiempo que utilizan la isla como plataforma de lanzamiento para penetrar en otros países latinoamericanos.

“Gracias en gran medida a esta colaboración, las empresas tecnológicas rusas son ahora responsables de proporcionar capacidades avanzadas de vigilancia a varios países latinoamericanos, lo que refuerza las relaciones militares y de inteligencia de Moscú con regímenes antiamericanos en Nicaragua y Venezuela y amplía su presencia en toda la región”, afirma el reporte.

Sobre este aspecto, Vacotti dijo a Martí Noticias que “la presencia rusa en Nicaragua es significativa, aunque no debe equipararse automáticamente con una ocupación militar o con el establecimiento de una gran base rusa convencional” y explicó que “para Rusia no es necesario desplegar miles de soldados porque puede obtener efectos importantes mediante asesores, sistemas tecnológicos, capacitación policial, acuerdos de inteligencia y acceso institucional”.

Para el también capitán de navío en retiro de la Armada de Uruguay, si bien “las tecnologías de telecomunicaciones, reconocimiento, análisis de datos, interceptación, navegación satelital y monitoreo de redes pueden utilizarse legítimamente para funciones policiales”, si caen “en manos de un gobierno autoritario, también pueden convertirse en instrumentos de vigilancia política, identificación de opositores, control de medios y seguimiento de comunicaciones” y en el caso específico de Nicaragua “puede servir como punto de observación sobre Centroamérica, el Caribe y las rutas de aproximación hacia Estados Unidos”.

Por otro lado, Vacotti advirtió del riesgo de contagio regional al normalizar este tipo de cooperación, dado que “otros gobiernos pueden adoptar sistemas similares para vigilancia de opositores o control de redes sociales, ampliando un modelo de seguridad autoritaria apoyado por tecnología extranjera”.

La presencia terrorista vinculada a Irán

En cuanto a los posibles vínculos entre el actual régimen de Daniel Ortega con grupos terroristas de Oriente Medio, específicamente, con Hezbolá y Hamás, el informe del Departamento de Estado de EEUU señala que Irán y sus aliados resultaron ser un “nodo clave” en la alianza entre Cuba y Venezuela, y apunta que “en 2003, Hezbolá ya había establecido células en Venezuela; en 2019, los analistas estimaban que miles de presuntos militantes de Hezbolá, Hamás y otros grupos respaldados por Irán habían viajado a Venezuela y a otras partes de América Latina, incluidas Bolivia y Nicaragua".

Consultado sobre este punto del informe, Vacotti señaló que si bien “no existe, al menos en la información pública disponible, evidencia suficiente para afirmar categóricamente que Nicaragua alberga una estructura operativa de miles de militantes de Hezbolá o Hamás preparada para atacar territorio estadounidense” es cierto que “Hezbolá posee antecedentes comprobados de actividad extrarregional y ha sido responsable de ataques contra objetivos estadounidenses, israelíes y judíos. La propia comunidad de inteligencia estadounidense lo describe como una organización con capacidad para actuar fuera de Medio Oriente”.

En este sentido, el exmilitar uruguayo apuntó que Nicaragua podría resultar atractiva como territorio de tránsito, refugio documental o plataforma de facilitación por tres razones: “su relación política con Irán, la opacidad institucional y su proximidad geográfica con las rutas migratorias hacia Estados Unidos”.

Vacotti concluyó que el riesgo actual que representa la alianza Cuba-Nicaragua no consiste necesariamente en la repetición exacta de las guerrillas de los años ochenta, sino en la “convergencia entre regímenes autoritarios, tecnologías de vigilancia, redes de inteligencia, actores criminales y organizaciones vinculadas con potencias hostiles a Estados Unidos”.

El analista internacional en geopolítica y seguridad apuntó que la caída de la dictadura cubana tendría un impacto profundo sobre el régimen Ortega-Murillo, porque “durante décadas, Cuba ha funcionado como prueba de que un régimen autoritario y antiestadounidense puede sobrevivir a sanciones, aislamiento y crisis económicas, pero su caída rompería ese símbolo de permanencia”.

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