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Hijo de Roque Dalton: “Viví convencido de que mi padre no sobreviviría”


El poeta Roque Dalton fue asesinado el 10 de mayo de 1975 en El Salvador por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

"Mi padre no fue un hombre de armas. No sobreviviría porque los poetas no sobreviven en ningún campo de batalla", afirma el cineasta Jorge Dalton, hijo del poeta salvadoreño asesinado

Roque Dalton, uno de los poetas contemporáneos más leídos y controversiales de El Salvador, fue asesinado el 10 de mayo de 1975, a la edad de 39 años, por sus propios compañeros guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), uno de los cinco grupos armados que en 1980 integrarían el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hoy en el poder con el presidente Salvador Sánchez Cerén, miembro fundador de esta organización político-militar.

Dalton fue parte del movimiento literario conocido como “poesía conversacional”, que alcanzó su mayor popularidad en Latinoamérica entre finales de los años sesenta y comienzos de la siguiente década, en un ambiente atomizado por el mayo francés en 1968, y la eclosión de revoluciones y dictaduras en Cuba, Vietnam, Argelia, Chile, Argentina, El Salvador y otros países del llamado “tercer mundo”.

Formado en escuelas católicas, en 1957 se afilió al Partido Comunista salvadoreño y en 1959 fue apresado por el gobierno militar. Al ser liberado se exilió en Guatemala, Cuba, Checoslovaquia y la Unión Soviética. En La Habana vivió en el barrio de El Vedado, cerca de la Casa de las Américas, donde escribió y publicó la mayor parte de sus libros, entre ellos El mar (1962), El turno del ofendido (1962), Los testimonios (1964) y Taberna y otros lugares (1969), ópera-rock que ganó el premio Casa de las Américas de poesía. “Dos patrias tengo yo: Cuba y la mía”, llegó a decir.

La pasada semana su familia pidió a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema reabrir el proceso por el asesinato del “poeta guerrillero”, como le han etiquetado, y que se investigue a Sánchez Cerén, por “encubrir” dicho crimen. Juan José Dalton, hijo del escritor, presentó junto a dos abogados de derechos humanos una solicitud de amparo ante jueces constitucionales para que anule un sobreseimiento dictado en 2012 a favor dos exguerrilleros y para que se investigue a Mauricio Funes, quien gobernara en ese país entre 2009 y 2014.

Jorge Dalton, hijo del poeta asesinado, es cineasta independiente.
Jorge Dalton, hijo del poeta asesinado, es cineasta independiente.

En este contexto, el reconocido cineasta Jorge Dalton, hijo menor de los tres que tuviera el intelectual y activista político salvadoreño, quien creció y estudió en la capital cubana y actualmente vive en San Salvador, concedió esta entrevista exclusiva a Martí Noticias, donde rememora el asesinato de su padre, denuncia a sus ejecutores y encubridores, analiza el contexto sociopolítico de la región y describe cómo suelen ser presentados los crímenes de lesa humanidad cometidos por la izquierda.

¿Cuál fue el motivo por el que asesinaron a tu padre?

Los motivos reales lo saben los asesinos. Aún dos de ellos están vivos y se han negado a revelar lo que sucedió. También es cómplice el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional como partido político de izquierda. Aunque no se había creado cuando sucedió el crimen de mi padre, su dirigencia ha protegido a los homicidas y no han movido un dedo para ayudar a esclarecer la verdad. Sus verdugos saben dónde asesinaron y qué hicieron con el cadáver de mi padre.

¿Por qué los crímenes de la izquierda suelen ser presentados como bajas o errores de una lucha ideológica?

Creo que la izquierda, desde el pasado siglo XX, nunca se ha desatado del estalinismo. Ese engendro macabro que ha sido muy similar al fascismo y que siempre está en peligro de surgir con nuevos y peores matices. Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo, pues la fascinación de la izquierda por el estalinismo es lo que la ha conducido al fracaso. Y además, la coloca en el banquillo de los acusados porque han cometido crímenes atroces en nombre de la “revolución y el socialismo”. Este tipo de crímenes no sólo han sido patrimonio de la derecha y de regímenes militares en Argentina, Chile, Uruguay o Brasil como suele decirse. Si revisas el informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas de lo que fue el conflicto en Guatemala y El Salvador, te das cuenta que los grupos guerrilleros de tendencia marxista leninista que se alzaron en armas en contra del régimen militar imperante, cometieron masacres, desapariciones forzosas, torturas y muchas cosas terribles, enmarcados en lo que se denomina Crímenes de Lesa Humanidad.

El presidente Sánchez Cerén, fue uno de los dirigentes de la desaparecida organización político-militar FPL, el más antiguo de los 5 grupos armados que conformaron en 1980 el FMLN.

A Sánchez Cerén habría que preguntarle sobre su papel en relación a las masacres cometidas en el frente paracentral durante la época del conflicto armado, llevadas a cabo por un psicópata comandante llamado Mayo Sibrián, un criminal al estilo polpotiano. Sánchez Cerén está directamente vinculado con esos homicidios cometidos por Sibrián, que según dicen testigos son casi mil personas asesinadas, y no se sabe dónde están las fosas comunes. Sánchez Cerén tiene que saber, era el jefe del comandante Mayo Sibrián, sabe todo eso, pero no dice una palabra al respecto. Debería existir una comisión internacional que lo investigue a fondo.

Roque Dalton con sus tres hijos en Cuba.
Roque Dalton con sus tres hijos en Cuba.

¿Qué tipo de hombre era Roque Dalton?

Era un comunista convencido, un revolucionario en muchos sentidos. Decir lo contrario sería estar mintiendo. Pero mi padre fue un gran cuestionador del estalinismo, del maoismo, de los dirigentes socialistas al estilo soviético y un gran cuestionador de lo establecido. Fue un trasgresor y antes de ser un militante revolucionario, era un poeta, un intelectual, generador de un pensamiento libre e independiente, un ser humano que decía que la vida es lo más preciado que tiene una persona. Por esa concepción que mi padre tenía del mundo siempre sería un militante incomodo, un disidente en cualquier partido comunista o en cualquier organización de tendencia marxista leninista.

¿Qué representaba entonces este hombre, poeta y luchador social, para que esos guerrilleros compañeros suyos lo secuestraran y asesinaran?

Ese tipo de dirigencias nunca han confiado ni confiaran jamás en los intelectuales, en los artistas cuestionadores. Nunca han tolerado ni admitido la conciencia crítica. Esos eran motivos suficientes para chocar todo el tiempo con esa visión de los militantes estalinistas que vieron en mi padre un “peligroso enemigo”, un “sospechoso” que había que eliminar, y todo parece indicar que eso fue lo que pasó con mi padre. Fue una clásica purga estalinista. Con esa concepción que tenía de la vida estaba condenado no sólo en El Salvador. Yo siempre viví convencido que mi padre no sobreviviría.

A Roque Dalton le han llamado “el poeta guerrillero” e incluso se le ha comparado con el Che Guevara. ¿Qué opinas?

El Che era un hombre de armas y fue consecuente con eso, pero tenía muy poco cariño a los intelectuales. A mi padre lo han querido comparar con él y durante mucho tiempo han intentado encasillarlo como “el poeta guerrillero” o “el poeta revolucionario”. ¿Entonces Julio Cortázar, Mario Benedetti, Paco Urondo, Ernesto Cardenal o Carlos Galiano no eran revolucionarios? Porque a Galeano no se le llama “el escritor revolucionario”. Eso de “poeta revolucionario” no es real, es un invento. Aunque militó en una organización armada, urbana en ese tiempo, mi padre nunca disparó un tiro, nunca participó en ninguna acción armada. Entonces nuestra labor no ha sido fácil porque con mi padre hay que romper primero con ese mito. La leyenda o la realidad de un personaje como el Che es otra cosa. Mi padre no fue un hombre de armas. No sobreviviría porque los poetas no sobreviven en ningún campo de batalla.

Roque Dalton (c) junto a los escritores cubanos Heberto Padilla (i) y Guillermo Rodríguez Rivera.
Roque Dalton (c) junto a los escritores cubanos Heberto Padilla (i) y Guillermo Rodríguez Rivera.

En el momento del crimen se dijo que tu padre era un agente de Estados Unidos, que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Cuando lo asesinan en 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) sacó un comunicado diciendo que mi padre había sido ajusticiado por ser “un agente del enemigo”, un “agente de la CIA”. Es sabido que cuando la izquierda ha querido justificar este tipo de cosas, lo primero que se hace de manera automática es acusarte de “agente del Imperio”. Aún a estas alturas se sigue acudiendo a ese tipo de acusaciones. Mira lo que está pasando en la Nicaragua de hoy. Ha estallado una rebelión de jóvenes en contra de un régimen nefasto, que piden justicia y libertad, dos cosas esenciales para el sostenimiento de una democracia. Y el régimen familiar de Ortega y Murillo responde matando, argumentando que todos esos rebelados y criticones son “financiados por la CIA y el imperialismo”. Así están asesinando a mansalva a un centenar de jóvenes y además desaparecen, torturan a otros y reprimen sin compasión a una masa de madres que piden justicia por sus hijos asesinados. Yo conozco bien la historia y no me queda la menor duda de que la CIA ha financiado muchas cosas terribles, absolutamente repudiables y condenables. Pero si la CIA tuviese que financiar a esas miles de personas descontentas por un régimen criminal, que es una vergüenza para la humanidad, ya hubiese quebrado la CIA. Es un argumento demasiado infantil y muy peligroso. En el nombre de eso se anuló, se vejó y se asesinó a mi padre y a muchas personas valiosas en este mundo.

¿Tienes grabaciones que condenan al ex comandante del FMLN, Joaquín Villalobos?

Joaquín Villalobos disparó contra mi padre. Él fue de la Comandancia General del FMLN desde su fundación hasta que renunció y se convirtió en asesor para diferentes gobiernos latinoamericanos como Colombia y México. Vive en Inglaterra y aunque llegó a reconocer que estuvo involucrado directamente en el crimen y anunció públicamente que entregaría el cadáver de mi padre cuando finalizó el conflicto, ahora niega de manera descarada y cínica su participación. Tenemos las grabaciones de su entrevista en que reconoce el asesinato de mi padre. Tenemos de su puño y letra cuando el señala a otros involucrados entre ellos a Jorge Meléndez, que ha sido un personaje protegido por el ex presidente delincuente Mauricio Funes, acusado de enriquecimiento ilícito y que ahora es un huésped de honor de Daniel Ortega. Meléndez es el director de Protección Civil del actual gobierno. Es un protegido del gobierno del FMLN, presidido por Sánchez Cerén.

Cosas así ocurren con frecuencia en nuestra región.

Imagínate qué vergüenza. Cómo es posible que un gobernante sea capaz de elegir para su gabinete a una persona siendo el coautor del crimen del Poeta Nacional de El Salvador. Es inaudito, pero eso sólo al partido de izquierda se le pudo ocurrir. Ahí están los asesinos y todas esas pruebas fueron rechazadas en el anterior juicio en que nuestra familia tuvo todas las de perder y los asesinos toda la de ganar. En este largo camino de buscar la justicia para el poeta Roque Dalton nos hemos visto a veces en El solitario oficio de la resistencia, como se titula un magnifico poemario del poeta cubano Frank Castell. Mi madre, mi hermano, mi esposa, mi familia y yo nos hemos visto luchando contra toda una estructura de poder que además está corrupta hasta la médula, y esa corrupción desmedida que ahoga a Latinoamérica y a El Salvador en este caso, han tenido mucho que ver el sistema político creado por la derecha y por la izquierda.

Documento de detención policial de Roque Dalton en 1960.
Documento de detención policial de Roque Dalton en 1960.

Han acusado a estos exguerrilleros de actuar como “Escuadrones de la Muerte”, cometiendo crímenes de lesa humanidad.

Están acusados de “detención arbitraria, tortura física y psicológica, ejecución extrajudicial y desaparición del cadáver”. Los abogados que nos acompañan en esta cruzada por la verdad y la justicia, alegan que se trata de “un crimen de lesa humanidad” debido a que mi padre fue capturado y llevado a una cárcel clandestina donde fue interrogado, torturado y luego asesinado. De ahí su cadáver fue desparecido. O sea que el ERP actuó con una metodología igual a la de esos grupos denominados Escuadrones de la Muerte, que han estado involucrados en crímenes de manera sistemática, en graves violaciones a los derechos humanos y el asesinato de voces disidentes. Es necesario que la humanidad sepa que esos Escuadrones de la Muerte no sólo han sido patrimonio de la derecha. También han existido en la izquierda y eso hace mucho más difícil nuestra lucha por la justicia y es necesario que la humidad entienda que querer castigar la discrepancia, te convierte en un asesino de igual manera. Esas son las razones por la cuales mi familia está convencida de la importancia de la apertura del caso, pues es uno de los tantos casos emblemáticos de la impunidad que reina en El Salvador.

Del asesinato de tu padre se habla más por ser una víctima de renombre internacional, pero hay muchos más.

Pensamos que el caso de mi padre no es el único en que estos personajes como Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez están involucrados y están impunes. Hay casos de crímenes terribles que están recogidos en el Informe de la Verdad de las Naciones Unidas al finalizar el conflicto, donde que ellos están señalados y es necesario esclarecer para el beneficio de un futuro mejor para El Salvador y de la humanidad. El caso de mi padre no es el único, se ha divulgado más porque es una figura de conocimiento público, su obra cada vez se divulga más. Pero si revisas la historia de los movimientos revolucionarios de América Latina encuentras este mismo patrón en Argentina, en Guatemala, en Nicaragua, en Uruguay y otros países en que hubo juicios sumarios a voces disidentes dentro de esas organizaciones armadas, a quienes se acusó de “traidores” y “agentes del enemigo”. Pero todo todos esos crímenes están bajo un pacto de silencio dentro de la izquierda que hace doblemente impune e injusto el panorama político latinoamericano. El alto precio del silencio es de los grandes males de la humanidad y por eso siempre estaremos en peligro que resurjan el estalinismo y el fascismo, sobre todo en este mundo que ya se torna cada día más complejo, letal y desigual. Ahora para colmo lo que impera es la corrupción desmedida, el crimen organizado y el narcotráfico, y ambas ideologías están directamente involucradas con todo ese nuevo panorama.

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    Luis Leonel León

    Periodista, escritor, productor de radio, cine y televisión. Después de residir en Venezuela y Colombia se exilió en Estados Unidos. Su columna semanal aparece en diarios de América Latina (El Nacional), España (Disidentia) y Estados Unidos (El Nuevo Herald, HispanoPost). Entre sus documentales premiados se encuentran Habaneceres, La gracia de volver y Coro de ciudad. Para televisoras del sur de la Florida ha producido programas de entretenimiento, opinión y debate. Libros y revistas han recogido sus textos. Fundó la Colección Fugas, proyecto editorial dedicado a la escritura de la diáspora. Es miembro del Interamerican Institute for Democracy, para el que ha realizado documentales, reportajes y entrevistas sobre libertad, democracia e institucionalidad en las Américas. Síguelo en Twitter en @LLLeon_enMarti.

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