La esposa del preso político y manifestante del 11 de julio, Yosvany Rosell García Caso, denunció a Martí Noticias que su esposo permanece en régimen de aislamiento en la prisión provincial de Holguín, sin comunicación con su familia, tras haber concluido una huelga de hambre de 40 días.
Mailín Rodríguez Sánchez explicó que Rosell García Caso, condenado por su participación en las protestas del 11J, se encuentra completamente incomunicado, sin acceso a llamadas telefónicas ni a otros medios de contacto con sus familiares.
Según relató, el 9 de enero de 2026 su esposo logró informarle que dos días antes, el 7 de enero, las autoridades penitenciarias le suspendieron la asistencia religiosa que le correspondía como recluso. Rodríguez Sánchez calificó esta decisión como una violación de sus derechos fundamentales y constitucionales.
“Le fue suspendida la asistencia religiosa, lo cual constituye una violación total de sus derechos”, afirmó la esposa del preso político, quien señaló que esta medida se suma a otras restricciones impuestas durante su reclusión.
Rodríguez Sánchez denunció además que tanto ella como su esposo continúan siendo víctimas de violaciones de derechos humanos, y subrayó que, aun estando en prisión, Rosell García Caso tiene derecho a la práctica religiosa y a mantener contacto con su familia.
La mujer hizo un llamado a favor de la liberación de los presos políticos en Cuba y expresó su solidaridad con otras familias que atraviesan situaciones similares. “Libertad para todos los presos políticos, libertad para el pueblo cubano”, manifestó.
El caso de Yosvany Rosell García Caso se suma a las reiteradas denuncias de familiares de presos del 11 de julio sobre condiciones de encarcelamiento que incluyen aislamiento prolongado, castigos disciplinarios y restricciones al ejercicio de derechos básicos.
Rodríguez Sánchez concluyó su testimonio reiterando su demanda de justicia y libertad con una consigna que, dijo, resume su reclamo: “Dios, patria, vida y libertad”.
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