El Vaticano ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para promover una salida negociada a la crisis que atraviesa Cuba, según confirmó el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin.
En declaraciones a la prensa el lunes durante un evento interreligioso entre comunidades cristianas, judías y musulmanas, Parolin señaló que recientemente se han sostenido contactos tanto con autoridades cubanas como estadounidenses, en lo que el Vaticano describe como una estrategia centrada en el diálogo como vía principal para atender los problemas de la isla.
El prelado explicó que la Santa Sede “ha tomado las medidas necesarias” en sus conversaciones con el canciller cubano y con representantes diplomáticos de Estados Unidos, subrayando que la Iglesia mantiene un rol histórico como mediadora entre ambas naciones.
Los pasos diplomáticos recientes incluyen encuentros de alto nivel que reflejan un aumento de la interlocución en torno a la situación cubana. El 28 de febrero, el papa Leo XIV recibió en el Vaticano al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien acudió como enviado especial del gobernante Miguel Díaz-Canel. Tras la audiencia, Rodríguez agradeció públicamente al pontífice por la reunión, destacando su relevancia en el contexto político actual de la isla.
Semanas antes, el 20 de febrero, el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, se reunió en Roma con el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las relaciones con los Estados.
En esa conversación se abordaron las condiciones internas de Cuba y el papel crucial que desempeña la Iglesia Católica dentro de la sociedad cubana. Hammer señaló entonces que el país vive un “momento decisivo” y expresó su esperanza de que Cuba alcance pronto la libertad anhelada durante 67 años.
Los contactos diplomáticos ocurren en medio de un creciente interés internacional por la situación en Cuba.
En Miami, líderes del exilio, entre ellos Rosa María Payá, de la plataforma Cuba Decide, firmaron el 2 de marzo un “Acuerdo de Liberación”, un plan de diez pasos para restablecer la democracia y el Estado de derecho en la isla. Este contexto de movilización política, tanto interna como externa, coincide con la intensificación de los esfuerzos de la Santa Sede para facilitar un proceso de diálogo.
El Vaticano ha desempeñado anteriormente un papel esencial en procesos de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, incluida su influencia en el restablecimiento de relaciones diplomáticas bajo la administración demócrata de Barack Obama. El cardenal Parolin reafirmó que ese compromiso continúa, guiado por la búsqueda de soluciones pacíficas y negociadas que contribuyan a aliviar el sufrimiento de la población cubana
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