A continuación, un editorial que refleja la opinión del Gobierno de Estados Unidos:
El presidente Donald Trump ha firmado una Orden Ejecutiva que reafirma la emergencia nacional vigente con respecto a Irán. La Orden establece un proceso para imponer aranceles a los países que adquieran bienes o servicios de Irán con el fin de proteger la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos.
Estados Unidos ahora puede imponer aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que, directa o indirectamente, compre, importe o adquiera bienes o servicios de Irán.
El presidente Trump podrá modificar la Orden si cambian las circunstancias, en respuesta a represalias, o si Irán o un país afectado adopta medidas significativas para abordar la emergencia nacional y alinearse con Estados Unidos en materia de seguridad nacional, política exterior y asuntos económicos.
La Orden autoriza al secretario de Estado, Marco Rubio, al secretario de Comercio, Howard Lutnick, y al embajador Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, a tomar todas las medidas necesarias, incluyendo la emisión de normas y directrices, para implementar el sistema arancelario y las medidas relacionadas.
El presidente Trump responsabiliza a Irán por su búsqueda de capacidades nucleares, su apoyo al terrorismo, el desarrollo de misiles balísticos y la desestabilización regional que ponen en peligro la seguridad, los aliados y los intereses estadounidenses.
Irán, el principal estado patrocinador del terrorismo en el mundo, apoya a grupos terroristas y milicias subsidiarias en todo Oriente Medio, incluyendo a aquellos que han matado y herido a estadounidenses y que atacan activamente a las fuerzas estadounidenses, socios regionales y aliados.
La mala gestión de los recursos de Irán es evidente: el régimen ha optado por gastarlos en programas nucleares y de misiles mientras su infraestructura y su población atraviesan dificultades. El presidente Trump nunca ha dudado de su postura de que Irán no puede poseer un arma nuclear. Por ello, a su regreso al cargo, restableció la máxima presión sobre Irán.
El régimen reprime brutalmente a su propio pueblo, asesinando a miles de manifestantes, negando los derechos humanos y utilizando la violencia para mantener el poder, a la vez que propaga el extremismo y socava los esfuerzos estadounidenses por la paz y la estabilidad.
Estas acciones del régimen iraní constituyen una amenaza continua, inusual y extraordinaria para Estados Unidos, que requiere una respuesta sostenida e intensificada para proteger a los ciudadanos, aliados e intereses estadounidenses.
Foro