El régimen cubano volverá a extender, a partir del 1 de febrero, la exención arancelaria para la importación no comercial de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos, una medida que La Habana implementa desde 2021 como respuesta a la severa escasez que vive el país.
La nueva prórroga aparece en la Resolución 9/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria, y mantiene beneficios ampliados tanto para viajeros como para envíos desde el exterior.
Según la normativa, la decisión se adopta debido a las “limitaciones en la oferta interna”, un argumento que el gobierno vuelve a vincular al “bloqueo”, como llama al embargo estadounidense, y a dificultades económicas acumuladas. Las sanciones económicas de EEUU a la isla no impiden la compra de alimentos, medicinas y otros insumos de primera necesidad.
Los viajeros podrán seguir entrando al país sin pagar impuestos aduaneros y sin límite de valor alimentos, aseo, medicamentos e insumos médicos cuando se trate de equipaje acompañado.
Para el equipaje no acompañado, se autoriza la importación de esos artículos hasta 500 USD o 50 kg, igualmente libres de impuestos. Estos productos deberán presentarse en bultos separados del resto del equipaje para recibir el beneficio.
Se incrementa el límite de valor permitido para importaciones no comerciales mediante envíos: de 200 a 500 USD. Se mantiene la exención para los primeros 30 USD (o 3 kg) del envío; el exceso pagará un arancel del 30%.
Para envíos que consistan exclusivamente en alimentos, aseo, medicamentos o insumos médicos, se mantiene la exención hasta 200 USD o 20 kg.
La prórroga también incluye la autorización para importar plantas eléctricas de más de 900 vatios, una demanda creciente en medio de los prolongados apagones que afectan al país.
A diferencia de otras prórrogas, esta nueva extensión no fija fecha límite, quedando vigente “mientras persistan las condiciones” que motivaron su aprobación, según el propio Ministerio de Finanzas y Precios.
Aunque el régimen insiste en culpar al embargo estadounidense y a factores externos, la medida evidencia la incapacidad del mercado estatal para garantizar bienes básicos.
El país depende cada vez más de lo que envía la diáspora y de lo que los viajeros pueden introducir, mientras la dolarización del comercio interno continúa dejando fuera a amplios sectores de la población del acceso a productos esenciales.
La entrada en vigor de la prórroga, el 1 de febrero, representa un alivio temporal solo para los cubanos con familiares en el exterior, al tiempo que confirma que la crisis estructural del país sigue profundizándose sin señales de solución interna.
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