Trágica muerte de recluta reaviva críticas al Servicio Militar en Cuba

Soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas (FAR) descansan junto a un tanque cargado en un camión durante ejercicios militares de rutina.

El fallecimiento de Ángel Ernesto Acosta Portuondo, aplastado por un tanque de guerra durante ejercicios militares en Santiago de Cuba, vuelve a encender el debate sobre el Servicio Militar Obligatorio en la isla.

La sombra de la desgracia vuelve a cernirse sobre el Servicio Militar en Cuba. En la madrugada de este domingo, falleció el joven santiaguero Ángel Ernesto Acosta Portuondo, quien luchó varios días por su vida, en el Hospital Militar Joaquín Castillo Duany, tras sufrir un devastador accidente durante ejercicios militares.

De acuerdo con testimonios recogidos por el periodista Yosmani Mayeta, el joven fue aplastado por un tanque de guerra durante una presunta "maniobra imprudente”.

Félix Alfredo González, un padre cubano cuyo hijo Annier González se quitó la vida hace algunos años mientras cumplía el Servicio Militar, informó a Martí Noticias que Acosta Portuondo residía en el reparto Micro 9 y estaba destacado en una unidad militar de Altamira, en Santiago de Cuba, aunque el accidente ocurrió en la autopista.

Al respecto, el investigador del Observatorio de Auditoría Ciudadana, José Manuel González Rubines, indicó a nuestra redacción que el deceso de Angel Ernesto reaviva las denuncias sobre la "terrible situación" que enfrentan los jóvenes en dicha "institución coercitiva del régimen cubano".

“Creo que este debe ser un tema que esté siempre presente, del mismo modo que está casi siempre presente la petición de libertad para los presos políticos. Estos muchachos también están presos, están en contra de su voluntad en unidades militares donde su vida peligra”.

Según vecinos consultados por Mayeta, Ángel Ernesto no deseaba incorporarse a las filas militares. El joven fue buscado en su vivienda por agentes de prevención y conducido a la unidad donde, después, encontraría la muerte.

La familia, sumida en el dolor, enfrenta ahora el vacío de una pérdida que muchos consideran evitable.

“En investigaciones que he realizado las declaraciones de ellos coinciden en que, por lo general, las unidades militares no tienen suficiente alimentación, no tienen agua potable, como en todo el país tampoco tienen electricidad. A ello agregan el hecho de que en muchas ocasiones los trasladan de sus provincias de origen a cientos de kilómetros de sus casas en las condiciones actuales que vive el país, prácticamente una condena al aislamiento”, señaló González Rubines.

“Aparejado a esto está el hecho también de que estos muchachos son forzados a realizar trabajos para los cuales, en muchos casos, no están preparados. Los accidentes son la segunda causa de muerte en el servicio militar, siendo la primera de ellas el suicidio”.

Investigaciones realizadas por entidades independientes afirman que las muertes de jóvenes durante el Servicio Militar Obligatorio en Cuba se deben principalmente a suicidios, accidentes, negligencia médica, abusos y violencia dentro de las unidades.

Todo esto ha encendido las alarmas sobre los protocolos de seguridad, la escasa preparación de los jóvenes para manipular armamento y equipo pesado, y el propio carácter obligatorio del reclutamiento en la isla. El sistema ha sido duramente criticado por forzar a adolescentes a realizar tareas de alto riesgo en contra de su voluntad.

“Estos muchachos también son usados para reprimir protestas y de hecho lo vimos hace muy poco en el acto que realizaron por Raúl Castro luego de ser oficialmente imputado en Estados Unidos. La mayor parte del público eran jóvenes de servicio militar vestidos, incluso de militares, o sea, los reclutas son, digamos, que carne de cañón para ser usados en lo que mejor entienden”, recalcó el investigador.

“El caso de Ángel Ernesto nos pone una vez más frente a esa terrible realidad que viven cientos de jóvenes cubanos cada año en una especie de industria enfocada en utilizar estos jóvenes como mano de obra, casi esclava, en condiciones además imposibles de asumir para ellos”, dijo.

Asimismo, coloca una vez más bajo la lupa el carácter obligatorio del Servicio Militar en la isla, un sistema que, según críticos, continúa cobrando un alto "precio de sangre" a jóvenes que son obligados a participar en tareas de alto riesgo sin la voluntad ni, en ocasiones, el entrenamiento adecuado.