Explotación de trabajadores cubanos, otra raya para GAESA

El régimen cubano apostó por el turismo como principal renglón económico. (REUTERS/Alexandre Meneghini/Archivo)

El colapso del turismo en Cuba ha dejado a miles de trabajadores en una situación de extrema vulnerabilidad, evidenciando un sistema laboral controlado férreamente por el Estado y marcado por abusos sistemáticos.

“Nos dejaron sin nada”, denunció a Ciber Cuba en febrero uno de los cerca de 7.000 trabajadores del turismo que quedaron cesantes o interruptos en febrero pasado en Cayo Santa María, Villa Clara , luego de que Gaviota, la rama de turismo de playa del conglomerado militar GAESA, decidiera cerrar la totalidad de los hoteles del destino (20 instalaciones) debido a una irrentable ocupación hotelera (18,6 % en marzo).

“Hemos quedado en la más absoluta vulnerabilidad, a pesar de que el Ministro de Trabajo y Seguridad Social aseguró, en sus intervenciones públicas, que nadie quedaría desamparado”, dijo el denunciante.

No es la primera vez. En marzo de 2020 tras el cierre de fronteras por la pandemia de coronavirus, los turistas dejaron de llegar a Cuba, los hoteles cerraron y la mitad de los casi 75.000 trabajadores del turismo en el país fueron desempleados.

Ahora, tras la Orden Ejecutiva de Donald Trump el 1ro de mayo que apunta a las compañías extranjeras asociadas en empresas mixtas con el conglomerado militar GAESA, y la consiguiente estampida de estas entidades, escenas como las mencionadas prometen multiplicarse.

La publicación On Cuba captó el momento en que se retiraba la marca Royalton (de la canadiense Blue Diamond) de la fachada de un hotel en La Habana, y también han anunciado su retirada de los negocios con GAESA hoteleras de renombre internacional como las españolas Meliá e Iberostar, y la indonesia Archipelago (Aston), que estaban asociadas con Gaviota.

Para los cerca de 300.000 trabajadores del turismo que podrían quedar sin trabajo o “interruptos” (con 60 % del salario por tiempo limitado), no hay derecho a reclamar, porque el único sindicato al que pueden recurrir es la oficialista Central de Trabajadores de Cuba, de modo que ni hablar de derecho a huelga, negociación colectiva y otros reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo.

La sede de GAESA, en La Habana.

Mejor maletero que doctor

Luego de la apertura de Cuba a la inversión extranjera a fines de los años 90, principalmente al turismo través del conglomerado militar GAESA, se puso de moda decir que era mejor “ser maletero de un hotel que médico”, y de hecho se produjo un éxodo de profesionales mal pagados hacia esa actividad.

Las plazas en el sector turístico y en empresas mixtas o vinculadas a GAESA han representado uno de los pocos refugios laborales atractivos para los cubanos. Estos puestos ofrecen acceso a divisas a través de propinas y bonos de estimulación, lo que los convierte en verdaderos “trabajos de oro” en un país donde la mayoría sobrevive con salarios en pesos cada vez más devaluados.

Trabajar en hoteles de 4 y 5 estrellas, restaurantes o servicios asociados permite a los empleados recibir propinas en euros o dólares, que pueden multiplicar varias veces el salario base pagado en CUP (tras un despojo salarial aún mayor, como veremos más adelante, que el que sufren los médicos de las misiones cubanas en el exterior).

Los trabajadores acceden a condiciones mejores: comidas, uniformes y, en ocasiones, incentivos como bolsas con artículos de aseo. Esto contrasta con el colapso de otros sectores de la economía estatal, donde el salario medio mensual medio era a fines de 2025 de 6.685 pesos mensuales (USD 10.80 ).

En 2025-2026, pese a la caída de visitantes por la crisis energética y deterioro de los servicios hoteleros, estos empleos siguen siendo altamente demandados.

Quien contrata el personal es el gobierno, y en sus términos

Sin embargo, el “sueño” de un puesto en turismo revela las profundas desigualdades y el control político que permea hasta el mercado laboral cubano.

El acceso a puestos en las empresas mixtas es minuciosamente filtrado. La contratación no es abierta ni basada en méritos: pasa por agencias empleadoras estatales vinculadas al aparato militar.

Se prioriza la “confiabilidad política” —militancia en el Partido Comunista, organizaciones de masas o ausencia de antecedentes opositores—.

Informes de derechos humanos destacan discriminación por raza (preferencia por personas de piel clara en contacto con turistas), género, edad (a menudo excluyendo mayores de 45 años) y apariencia física) y además se exige lealtad sobre la base de que trabajar en estas empresas es un privilegio que les ha concedido la revolución. (El periodista Juan Manuel Cao lo ha comparado con la diferencia entre el esclavo que trabajaba cortando caña en los ingenios y el que trabajaba para el hacendado en la casa de vivienda)

GAESA juega un rol central como filtro. Actúa como entidad empleadora intermedia Almacenes Universales S.A., filial de GAESA dedicada a logística, comercio mayorista, aduanas y servicios portuarios (incluido el megapuerto de Mariel), controla contrataciones para evitar “infiltrados” y garantizar lealtad al sistema.

Los aspirantes deben pasar revisiones de antecedentes, aval político y en muchos casos pertencer al sindicato de trabajadores civiles de las FAR. Esta opacidad beneficia al conglomerado militar, que opera sin auditoría civil y concentra enormes recursos (documentos filtrados revelan miles de millones en activos), mientras el pueblo enfrenta miseria.

Abusos plasmados en leyes

Tan temprano como en 1999 la organización de derechos humanos Human Rights Watch daba cuenta de que para atraer a inversores extranjeros, el Gobierno de Cuba había promulgado leyes que controlan estrictamente los derechos laborales en las empresas financiadas con inversión extranjera.

En virtud de ellas, como apunta el especialista en derecho laboral de la Universidad Carlos III Jesús Mercader Uguina en su ensayo “El marco laboral y la responsabilidad social de las inversiones extranjeras en Cuba”, el Estado se reserva las funciones de selección y control de los recursos humanos que en otros países son dirigidas por la gerencia de empresas: el reclutamiento de empleados, las decisiones de empleo, el aplicar medidas disciplinarias, el despedir, y el recompensar al trabajador por sus logros.

El Gobierno desempeña así el rol protagónico en la selección, remuneración y despido de trabajadores, impidiendo en la práctica que la mayoría de los empleados creen sindicatos o ni siquiera entablen discusiones independientes y directas sobre sus derechos con sus empleadores.

Estas restricciones de los derechos del trabajador garantizan virtualmente que ningún inversor tenga que enfrentarse a la creación de sindicatos independientes en el lugar de trabajo. De este abuso disfrazado de legalidad fueron cómplices las empresas extranjeras que sobrepusieron su afán de lucro a prácticas laborales honestas ,

96 %: más de lo que les quitan a los médicos

No obstante, como hemos apuntado ya, los empleos en el sector de las inversiones extranjeras son atractivos para los cubanos. Aunque los trabajadores son remunerados en pesos por las agencias de empleo estatales, sus puestos de trabajo suelen conllevar propinas o premios en dólares y regalos de productos escasos, como champú y jabón.

El Gobierno cubano se beneficia también de este acuerdo, no sólo por la ventaja a largo plazo que supone la inversión extranjera, sino también porque las agencias de empleo estatales reciben pagos en divisas para los salarios de los trabajadores, a los que les entregan solo una fracción de lo recibido y en pesos cubanos.

Según el ensayo de 2018 “Inversión Extranjera en Cuba Socialista: Ganancias y Fuerza Laboral”, del profesor emérito de la Universidad de Florida José Alvarez, el gobierno cubano opera como empleador único y exclusivo para los trabajadores cubanos en el sector mixto con capital extranjero.

Las empresas extranjeras pagaban salarios en moneda convertible a agencias estatales como ACOREC o AUSA (Almacenes Universales) con las cuales se hacía toda la contratación, pero el Estado entregaba a los trabajadores solo una fracción mínima en pesos cubanos (CUP).

El texto, publicado por Foundation for Human Rights in Cuba, describía en esa época anterior a la nefasta Tarea Ordenamiento de unificación de la moneda una "trampa doble": el Estado mantenía tres monedas con valores arbitrarios y recaudaba en la de mayor valor mientras pagaba en la del menor. Ejemplo clásico: con un tipo de cambio aproximado de 24 CUP = 1 CUC/ 1 USD, el trabajador recibía alrededor del 4% del salario pagado por la empresa extranjera al intermediario estatal, que se apropiaba del 96%.

Dos ejemplos en una tabla confeccionada por el autor demuestran la descomunal expropiación:

-Un trabajador no calificado recibía un salario mensual de 150 pesos cubanos (CUP) equivalentes en dólares a $5.66 . La agencia empleadora por su parte recibía para el pago de ese salario USD 266.96, de modo que retenía una ganancia de USD 261.30

-Un director recibía un salario mensual de 435 CUP equivalentes a $16.42. La entidad extranjera entregaba a la agencia empleadora $663.85, de los cuales quedaban para esta última $647.44

Este despojo del 96% del salario es incluso mayor que el que el gobierno de Cuba ha aplicado a los médicos de sus brigadas en el exterior.

En el caso de los cubanos insertados en el programa brasileño Mais Médicos el gobierno cubano, en contubernio con la Orgaización Panamericana de la Salud, se apropiaba del 75 % de sus salarios. Recibian mensualmente unos 1.000 reales─comparados con unos 4.000 los participantes de otros paises─ con una parte de ese dinero depositado en Cuba hasta el fin de la misión.

En países como Qatar, que pagan directamente a los cooperantes cubanos, los jefes de misión les obligan a remesar el 90 % a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos-Pero ninguno de estos casos se compara con el despojo del 96% de que han sido víctimas los trabajadores de las empresas mixtas en Cuba.

Un Solo Sindicato Controlado por el Estado

La oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC) es el único sindicato reconocido en la isla y funciona como apéndice del Partido Comunista y el gobierno, no como defensor de los trabajadores. No hay huelgas registradas, y la CTC promueve "apoyo unánime" al régimen en lugar de demandas laborales. La Constitución garantiza derechos de asociación en papel, pero en la práctica se persigue a los sindicalistas independientes.

Violaciones a Convenciones de la OIT

Cuba ha ratificado convenios clave de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero los viola sistemáticamente, según tablas del libro de Alvarez y reportes internacionales:

C029 y C105 (trabajo forzado): Uso de trabajo obligatorio, movilizaciones y castigo por opiniones políticas contrarias.

C087 y C098 (libertad sindical y negociación colectiva): No se permite sindicalismo independiente; la CTC es controlada por el Estado. No existe negociación colectiva.

C095 (protección del salario): Deducciones vía agencia estatal.

C111 (discriminación): Selección de trabajadores no por mérito, sino por lealtad política.

La OIT recibe quejas anuales y ha celebrado conferencias sobre "mejores prácticas" en Cuba, pero el régimen ignora las recomendaciones.

Hoteles de cadenas extranjeras hoy y la realidad de los trabajadores cubanos

Los trabajadores cubanos de cadenas como Meliá (España) reciben actualmente como salario el equivalente a entre 8 y 20 USD por mes.

Compárese esto con las tarifas mínimas por persona (habitación categoría estándar) que ofertan estas cadenas asociadas a GAESA para una estancia de 8 días con 7 noches en sus hoteles en Cuba:

Para Europa: Aston: USD 1.499+; Iberostar: USD 1.699+; Meliá: USD 1.899+; Royalton: USD 2.099+

Para Estados Unidos: Aston: USD 1.199+; Iberostar: USD 1.399+; Meliá: USD 1.599+; Royalton: USD 1.799+

Para Centro y Suramérica: Aston: USD 1.099+; Iberostar: USD 1.299+; Meliá: USD 1.499+; Royalton: USD 1.699+

Estaban avisados

En 2017 el Comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo habia incluido en una resolución no de ley una propuesta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) con sede en Madrid, España, que consistía en un llamado “a las empresas europeas que operan en Cuba, en especial a las que reciben créditos o cualquier ayuda financiera de origen público, para aplicar los mismos estándares laborales y éticos requeridos en sus países de origen”.

En abril de 2023 en una carta titulada “OCDH alerta a empresas turísticas españolas en Cuba sobre violaciones de los derechos de los trabajadores” el OCDH alertó a empresas turísticas españolas con presencia en Cuba que sus prácticas de contratación laboral violan los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otros relacionados con los derechos de los trabajadores.¡

Las principales denuncias de la misiva fueron:

-Las empresas extranjeras no contratan directamente a los trabajadores cubanos, sino a través de agencias estatales de intermediación laboral.

-Este mecanismo dificulta que los empleados ejerzan plenamente sus derechos laborales frente a quien realiza efectivamente la contratación y dirige el trabajo.

-La organización afirmó que una parte importante del salario pagado por las empresas extranjeras es retenida por las agencias estatales, por lo que los trabajadores reciben solo una fracción de la remuneración abonada por el empleador.

-El OCDH pidió a las empresas adoptar el pago directo a los trabajadores cubanos, calificándolo como un “imperativo moral”.

-Además, argumentó que estas prácticas serían incompatibles con convenios de la Organización Internacional del Trabajo y con estándares internacionales sobre derechos laborales.

El OCDH ha destacado la necesidad de “presionar al régimen cubano para cambiar esta humillante situación, que no sería posible o aceptable ni en España ni en la Unión Europea”.