EEUU confirma que mantiene conversaciones con Cuba, acusa al régimen de rechazar reformas

Una pareja de cubanos en el Malecón de La Habana. El presidente Trump busca un cambio fundamental en Cuba. (REUTERS/Ricardo Arduengo)

Sumario

  • El Departamento de Estado confirmó que EEUU mantiene conversaciones con el régimen cubano, pero dijo que La Habana rechaza propuestas que podrían beneficiar al pueblo cubano por temor a perder el control político.
  • Washington contradijo a la encargada de negocios de Cuba en EEUU, quien habló de “canales de comunicación” pero negó negociaciones formales; el Departamento calificó esa versión de “propaganda”.

El Departamento de Estado confirmó a Martí Noticias que Estados Unidos mantiene conversaciones con el Gobierno cubano, pero aseguró que hasta ahora La Habana se ha negado a aceptar propuestas que, según Washington, podrían beneficiar al pueblo de la isla porque pondrían en riesgo el control político del régimen.

“En realidad, las conversaciones están en curso y el régimen hasta ahora no ha estado dispuesto a aceptar nada que ayude al pueblo cubano y amenace, en última instancia, su control total”, dijo la Oficina de Prensa del Departamento de Estado en respuesta a una solicitud de comentarios.

La declaración contradice la versión ofrecida por la encargada de negocios de Cuba en Washington, Lianys Torres Rivera, quien dijo a Reuters que entre ambos países existen “canales de comunicación”, que han incluido reuniones, llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp, pero negó que estén desarrollándose negociaciones formales.

El Departamento de Estado calificó esa versión como “propaganda” del Gobierno cubano.

Las autoridades estadounidenses no precisaron, sin embargo, quiénes participan en las conversaciones, qué propuestas concretas ha rechazado La Habana ni en qué punto se encuentran los contactos.

La respuesta llega además después de que el presidente Donald Trump afirmara ante Naciones Unidas que el secretario de Estado Marco Rubio estaba “profundamente involucrado en negociaciones” con Cuba y pronosticara que Washington y La Habana eventualmente alcanzarían un acuerdo.

Washington: “consideramos todas las opciones”

Preguntado sobre la estrategia estadounidense hacia la isla, el Departamento de Estado aseguró que la administración Trump mantiene abiertas diferentes alternativas.

“Como ha dicho el presidente Trump, Cuba es un país fallido que ha sido terriblemente administrado durante muchos años”, señaló la Oficina de Prensa.

Washington atribuyó las causas fundamentales de la crisis cubana a lo que calificó como la “descarada cleptocracia y mala gestión económica” de la dictadura.

La administración también vinculó su política hacia La Habana con preocupaciones de seguridad nacional, particularmente con actividades de espionaje.

“El Gobierno de Trump continuará utilizando todas las herramientas a nuestra disposición para abordar las amenazas planteadas por un régimen a 90 millas de nuestras costas y su intención, expresada abiertamente, de socavar la seguridad nacional del pueblo estadounidense mediante el espionaje”, agregó el Departamento de Estado.

Y añadió una frase significativa sobre las opciones que Washington contempla:

“Para lograr un hemisferio más seguro y próspero, consideramos todas las opciones que impulsen reformas económicas y políticas que den al pueblo cubano un futuro mejor”.

En otra respuesta, el Departamento reiteró que Trump dispone de “muchas opciones” en materia de política exterior y que Estados Unidos continuará utilizando “todas las herramientas disponibles”.

Las declaraciones no especifican si esas opciones incluyen una acción militar. Trump dijo recientemente que no cree que sea necesario recurrir a la fuerza para alcanzar un acuerdo con Cuba.

Reformas económicas y políticas

La respuesta del Departamento de Estado también ofrece más detalles sobre lo que Washington espera obtener mediante su actual campaña de presión.

Según la Oficina de Prensa, Trump continuará presionando para conseguir “reformas económicas y políticas mucho más sustanciales” que permitan que Cuba sea un país donde se pueda invertir y donde las empresas privadas puedan crecer.

El objetivo, aseguró el Departamento, es permitir que el sector privado contribuya al desarrollo y recuperación de la isla y que los cubanos tengan “la libertad, dignidad y oportunidades que merecen”.

La declaración resulta especialmente relevante después de que La Habana anunciara una serie de reformas económicas que amplían el espacio para la empresa privada, pero dejara claro que no está dispuesta a negociar cambios en su sistema político.

Torres Rivera dijo a Reuters que esa constituye una “línea roja” para el Gobierno cubano.

Ahí parece encontrarse uno de los principales obstáculos entre las partes: Washington habla expresamente de reformas económicas y políticas; La Habana acepta discutir cambios económicos, pero asegura que su sistema político no está sobre la mesa.