Cuba se acerca a la “hora cero” por falta de petróleo, advierte experto

Imagen de archivo de la llegada a Cuba del tanquero venezolano Manuela Sáenz, antes de la actual interrupción de los suministros.

Sumario

  • Cuba está al borde de una parálisis total, con falta severa de combustible, apagones récord y un sistema eléctrico colapsado.
  • Las Mipymes no pueden resolver la escasez: importar combustible es costoso, logísticamente inviable y choca con restricciones legales de EEUU, advirtió en entrevista el experto petrolero Jorge Piñón.
  • Según explicó, Cuba tiene dos salidas: que EEUU le suministre directamente combustibles refinados, o que permita a Venezuela enviarlos bajo una excepción.

Cuba está al borde del colapso por la falta de combustible, y con marzo como mes crítico, lo que obligaría al régimen cubano a buscar una salida negociada con Estados Unidos, dijo a Martí Noticias Jorge Piñón, director del Programa de Energía para Latinoamérica y el Caribe de la Universidad de Texas.

La isla vive una crisis energética de carácter estructural, con apagones récord, la paralización del transporte y afectaciones sin precedentes en el suministro de crudo, un panorama que recuerda a los peores momentos del “Período Especial”, pero recrudecido, con una economía mucho más frágil.

En declaraciones al programa Las noticias como son, de Radio Martí, Piñón recordó que la isla consume alrededor de 20 mil barriles diarios de diésel, sin embargo, desde principios de enero, apenas ha recibido un pequeño cargamento desde México y no se han detectado nuevos tanqueros de crudo o derivados entrando a puertos cubanos. En paralelo, varios buques con combustible ruso permanecen casi inmóviles en el Atlántico, a la espera de autorización o de una decisión política que les permita atracar en Cuba, apuntó el experto.

La crisis no solo se explica por la caída de los envíos de crudo y sus derivados de Venezuela, Rusia o México, sino también por el deterioro estructural del sistema eléctrico cubano. Termoeléctricas obsoletas, la falta de inversión y mantenimiento, provocando apagones extensos que afectan no solo la electricidad, sino también todos los sectores productivos y servicios esenciales.

Las Mipymes y las limitaciones

Ante el desplome del suministro estatal, el gobierno cubano abrió recientemente la posibilidad de que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) importen combustible de manera privada.

Piñón explicó que estas operaciones se hacen principalmente en isotanques de unos 6.600 galones (154 barriles) comprados en Estados Unidos y enviados desde puertos como Puerto Everglades o Houston hasta el puerto del Mariel. Desde allí, el combustible debe trasladarse por carretera hasta provincias del interior, aunque, paradójicamente, Cuba carece de diésel suficiente para mover los propios camiones que distribuyen el producto.

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"Si estos isotanques fueron comprados o adquiridos hace dos semanas, cuando los precios del diésel estaban por debajo de los $3 dólares el galón... Ahora es una situación muy, muy difícil, ya que el precio del diésel, por lo menos aquí en Estados Unidos, ha superado los $4 o $4.50 el galón. Esto aumenta el costo, primero, de los movimientos marítimos de los barcos que trasladan estos isotanques a Cuba, que ahora tiene que pagar más por el combustible que ellos mismo utilizan... La pregunta mía es, ¿pueden los cubanos de la calle pagar estos altos precios?", se cuestionó.

El experto estimó, además, que instalar un isotanque operativo en Cuba –incluyendo el combustible con que llega lleno, la infraestructura física, la seguridad, el cercado, la iluminación y las exigencias técnicas de los bomberos locales– ronda los 50 mil dólares. "Cuando se vacíe ese primer isotanque, ¿Cómo se repone el combustible? ¿Se reemplaza por otro isotanque entero, o se diseña un sistema de recarga con camiones cisterna?"

Para Piñón, el esquema de importación de petróleo por parte del sector privado en Cuba, ni está maduro logísticamente, ni es sostenible económicamente, y es probable que lleve a un período de inactividad o cierre de muchas Mipymes.

Aun cuando las estas pequeñas empresas del sector privado tuvieran capital, hay choques legales en su aplicación, apuntó.

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Las licencias otorgadas por las autoridades estadounidenses para estas operaciones privadas "son muy claras en decir que no puede haber participación ninguna de una entidad del gobierno" cubano, según lo establecido por la OFAC (Oficina de Control de Bienes Extranjeros).

Esto significa que el combustible importado no puede pasar por terminales y redes controladas por empresas estatales como la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) o CIMEX sin violar las condiciones de las licencias, apuntó Piñón.

En la práctica, casi toda la infraestructura de recepción, almacenamiento y distribución de combustibles en Cuba pertenece al Estado. Piñón advierte que, si se intentara escalar el modelo privado contratando un pequeño tanquero para alimentar isotanques de Mipymes, el buque tendría que descargar en una terminal operada por el sector estatal, lo que impediría la operación según las regulaciones.

El resultado es un callejón sin salida: el sector privado no tiene capacidad propia para manejar grandes volúmenes, y utilizar la infraestructura estatal activa el veto de las licencias estadounidenses. Además, cada isotanque es apenas “una gota en el mar” en relación con la demanda nacional, ya que, incluso si se multiplicara el número de unidades, sería imposible cubrir el consumo diario del país, subrayó el experto.

La única salida rápida: negociación

En declaraciones previas, el 30 de enero pasado, Piñón adelantó que marzo sería el mes más crítico para Cuba. Entonces habló de una “situación cero” de combustible si no aparecía un tanquero en el horizonte, y sostuvo que la única solución realista pasaba por una negociación con Estados Unidos en un plazo de unos 60 días.

Desde entonces, el presidente Donald Trump ha repetido públicamente que su gobierno mantiene conversaciones “a muy alto nivel” con dirigentes cubanos, e incluso ha señalado al secretario de Estado, Marco Rubio, como uno de los interlocutores.

En ese contexto, Piñón enumeró este lunes dos únicas salidas.

La primera, que Estados Unidos suministre directamente a Cuba productos refinados (diésel, gasolina, gas licuado de petróleo) procedentes de sus propios inventarios, una opción que enfrentaría muchos obstáculos logísticos y permitiría inyectar combustible utilizable de inmediato.

La segunda, que Washington conceda una excepción específica a Venezuela para que sea Caracas quien envíe crudo o derivados a Cuba bajo un esquema controlado, aprovechando el petróleo venezolano que Estados Unidos ya ha recibido y comercializa en otros mercados.

El experto dijo que, en cualquier caso, lo racional sería enviar productos refinados y no crudo: Cuba no puede perder 20 o 30 días en procesos de refinación interna con instalaciones obsoletas, justo cuando el país se aproxima al límite de sus reservas, observó.

De no concretarse un arreglo a corto plazo –sea con Estados Unidos o a través de una excepción para Venezuela–, las predicciones de Piñón se harían realidad: Cuba podría encontrarse sin combustible suficiente para mantener activo su sistema eléctrico y de transporte, y el país entraría en una fase de paralización casi total.