Economistas vs. santeros: ¿Qué le espera a los cubanos en 2017?

Indefinición respecto al modelo económico que aspiran y la resistencia a los cambios entre las fallas de la economía cubana.

Babalawos cubanos dicen que el 2017 será de "desenvolvimiento económico, firme y seguro", pero destacados economistas contradicen el pronóstico con contundentes datos que apuntan a que podrían estar terminando "los 15 minutos de fama" que vive la isla.

Mientras los babalawos adelantan profecías de buenos augurios en lo económico para el 2017, prominentes economistas cubanos contradicen los pronósticos de un sistema que no consigue salir a flote.

Los datos contundentes de la ciencia contradicen el pronóstico de la religión yoruba y limitan las esperanzas.

Cuba cerró el 2016 en recesión, con un decrecimiento del 0.9 por ciento debido en gran medida a la crisis de su aliado venezolano.

Ni las tímidas reformas, ni el acercamiento a Estados Unidos y Europa hicieron el milagro esperado.

El economista Pavel Vidal, estudioso de la banca cubana, dijo recientemente en un artículo publicado por la agencia IPS que el fracaso parte de la falta de claridad respecto al modelo económico que aspiran, la resistencia a los cambios y la incapacidad institucional y técnica para conducir las reformas. Vidal cita en último lugar el embargo estadounidense.

En el minucioso artículo, el economista basado ahora en la Universidad Javeriana de Cali, Colombia, pone en duda el pronóstico de crecimiento del 2 por ciento del PIB cubano previsto por el Gobierno para este año.

“Muy probablemente esta perspectiva tiene como punto de partida el incremento que ha presentado el precio del barril de petróleo durante los últimos tres trimestres y algunas proyecciones internacionales que lo sitúan en mayores niveles para el año 2017, lo cual favorece el desempeño de la economía venezolana y abre la posibilidad de que se estabilizarán los envíos de petróleos a la isla y los pagos de los servicios médicos cubanos”, escribió.

Explica que el Gobierno comunista basa además su pronóstico de eventual alza económica en la puesta en práctica de una política fiscal expansiva anticíclica.

El déficit fiscal presupuestado para el año 2017 equivale a 48 por ciento del valor de las cuentas de ahorros de las familias, calcula Pavel Vidal.

Jugando con el ahorro de la gente

La emisión de bonos para financiar el déficit fiscal, -que a su vez respalde el aumento del PIB-, es otra de las políticas cubanas, expresó Vidal.

A 11.500 millones de pesos, o el 12 por ciento del PIB, ascenderá el déficit fiscal cubano, el más alto en términos porcentuales desde 1993.

Vidal admite que "es atinado" financiar el déficit fiscal con emisión de bonos públicos que comprarán los bancos estatales cubanos, pero a la vez advierte sobre los riesgos.

El déficit fiscal presupuestado para el año 2017 equivale a 48 por ciento del valor de las cuentas de ahorros de las familias, calcula Vidal.

“Los bancos están empleando los ahorros de las familias para comprar los bonos públicos, por tanto, el gobierno tiene la responsabilidad de obtener ingresos fiscales futuros y equilibrar las cuentas públicas para cumplir sus compromisos con los bancos y, en última instancia, con los ahorradores”, advirtió Vidal.

“El gobierno solo está ganando un año de tiempo, en el cual deberá aplicar algunas de las reformas estructurales pendientes y necesarias para sacar en firme a la economía de la recesión”, concluyó.

A "incorporar el riesgo a nuestro ADN", insta economista cubano, Juan Triana.

El que no se arriesga, ni gana ni pierde

El experto cubano, Juan Triana, explica en otro texto pulbicado por la revista OnCuba, las razones que lo llevan a creer que es demasiado "alta" la meta de crecimiento del 2 por ciento previsto por el gobierno.

El economista achaca la severa crisis a la falta de dinamismo de la empresa estatal y al temor a tomar riesgos en temas clave como la inversión extranjera, la expansión de cooperativas y el reconocimiento legal a la pequeña y mediana empresa privada.

“Debemos incorporar el riesgo a nuestro ADN o, mejor dicho, debemos aprovechar el riesgo que ya tenemos incorporado a él y lograr conducirlo hacia los fines de mejora del país. No puede seguir prosperando la idea de que tomar riesgos está prohibido”, expresó.

Me gustaría creer en los santeros cuando dicen que el "bien de desenvolvimiento económico, firme y seguro que otorga Olofi" es la profecía del año. La ciencia, por su parte, está indicando lo contrario.

Cuba sigue estando de moda (…) Sin embargo, podrían estarse acabando nuestros 15 minutos de fama. Tenemos que aprovechar mientras dure esta tremenda oportunidad”, sentenció Triana.