A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
Bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, Estados Unidos está utilizando todas las herramientas disponibles para defender la integridad de la ciudadanía estadounidense, garantizar que las visas de no inmigrante se utilicen únicamente para los fines legales previstos y evitar la explotación de dichas visas mediante el turismo de nacimiento.
Como ha dejado claro el presidente Trump, la ciudadanía no es una mercancía que pueda adquirirse mediante la explotación calculada de las leyes de inmigración de EE. UU. El Departamento de Estado, bajo el liderazgo del secretario Marco Rubio, trabaja en estrecha colaboración con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para combatir el turismo de nacimiento y proteger la integridad del sistema migratorio estadounidense.
Para maximizar el éxito de este esfuerzo integral, el Departamento de Estado ha creado un Grupo de Trabajo para la Prevención del Turismo de Nacimiento. Este grupo examina las actividades de los titulares de visas en todo el mundo para identificar casos de turismo de nacimiento, tomar medidas para revocar las visas de quienes participan en esta práctica o la facilitan, y desmantelar las redes que se lucran con este abuso. El grupo de trabajo aborda esta problemática analizando y vinculando información disponible tanto en el Departamento como en otras agencias federales, incluido el DHS.
Los facilitadores han convertido el turismo de nacimiento en una industria lucrativa. A menudo se presentan como *doulas*, parteras o promotores del bienestar, al tiempo que anuncian abiertamente servicios de "parto en EE. UU.", asesoramiento para la obtención de visas y gestiones hospitalarias. Algunos falsifican documentos médicos o instruyen a sus clientes para que oculten el verdadero motivo de su viaje y eviten pagar las facturas del hospital. La publicidad en línea promete a los clientes "ciudadanía automática" y "un futuro sin fronteras".
Gracias a la coordinación de este grupo de trabajo, el Departamento de Estado está combatiendo el turismo de nacimiento a escala mundial, examinando el historial de viajes de personas de todo el planeta para poner fin a esta explotación y abuso.
El grupo de trabajo ha tomado medidas revocando más de 600 visas de ciudadanos extranjeros en todo el mundo para salvaguardar a nuestra nación. El Departamento de Estado suele revocar visas cuando existen indicios de una posible inelegibilidad. El Secretario de Estado cuenta con amplias facultades discrecionales para revocar visas, y la Administración Trump está decidida a ejercer dicha autoridad para proteger al pueblo estadounidense y la integridad de nuestro sistema migratorio.
Los hechos son claros: el turismo de nacimiento es una práctica generalizada que involucra a ciudadanos de países de todas las regiones del mundo. Los extranjeros que tergiversen deliberadamente el propósito de su viaje o de su entrada a Estados Unidos podrían quedar inhabilitados permanentemente para obtener una visa o para ingresar al país.
La ciudadanía no es una mercancía que pueda adquirirse mediante la explotación calculada y la evasión de las leyes de inmigración.
Los ciudadanos extranjeros que abusen del sistema de visas, así como quienes les ayuden a hacerlo, corren el riesgo de perder su visa, su acceso y su futuro en Estados Unidos.