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UN Watch expone doble moral de Bachelet sobre DDHH en Cuba, Venezuela y Nicaragua


Michelle Bachelet durante su visita al jubilado gobernante cubano Fidel Castro. Al final de la visita no pidió el cese de los abusos en Cuba, sino el cese del embargo estadounidense.

Su historial de cara a los abusos en estos países es controversial y da lugar a “inquietantes interrogantes” en cuanto a su candidatura para convertirse en Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, dijo la entidad vigilante del cumplimiento de la Carta de Naciones Unidas por el organismo mundial.

La organización vigilante del desempeño de Naciones Unidas en la defensa de los derechos humanos UN Watch afirmó tener “serias preocupaciones” en torno a Michelle Bachelet, nominada para el puesto de Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, debido a su historial irregular de defensa de estos derechos en los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

“No cabe duda de que la ex presidente de Chile es una política altamente educada e inteligente, que también cuenta con capacidades de negociación importantes”, dijo Hillel C. Neuer, director ejecutivo de la ONG, que cuenta con carácter consultivo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

“Pero ella tiene un historial controversial cuando se trata de su apoyo a gobiernos que cometen abusos contra los derechos humanos como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y necesitamos saber cómo planea lidiar con estas urgentes situaciones antes de que se vote sobre su candidatura”.

Neuer citó acciones de Bachelet que, según él, dan lugar a “inquietantes interrogantes”:

Raúl Castro (d), y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet (i).
Raúl Castro (d), y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet (i).

Visita a Cuba en 2018: Bachelet visitó Cuba en enero de este año, uno de sus últimos viajes al exterior antes de abandonar la presidencia, y fue fuertemente criticada por los miembros de su partido y por otros, especialmente activistas de derechos humanos. Ella se reunió con el último dictador militar de las Américas, el General Raúl Castro, sin siquiera ver a un solo miembro de la oposición pacífica cubana.

La líder opositora Rosa María Payá le pidió a Bachelet que se reuniera con disidentes defensores de los derechos humanos durante su viaje a la isla, pero su solicitud fue completamente ignorada. “Ella dio su reconocimiento a los responsables de la dictadura más larga de la región”, dijo Payá

UN Watch cita también la opinión de la prominente bloguera y periodista cubana Yoani Sánchez: “Su cercanía con La Habana está marcada por una nostalgia ideológica que nubla su visión y su habilidad para reconocer la falta de derechos que caracteriza la vida de los cubanos”.

“En cada uno de sus dos mandatos”, escribió Sánchez, “Bachelet evitó mostrar simpatía por la causa de los disidentes cubanos y se negó a contactar con innumerables activistas de la isla que visitaron su país en los últimos años. De su boca nunca ha salida ninguna condena hacia la represión política sistemática perpetrada por Raúl Castro, ni siquiera cuando las víctimas fueron mujeres”.

Elogió al Dictador Cubano: Tras la muerte de Fidel Castro, ella lo llamó en un mensaje a Raúl Castro “un líder por la dignidad y la justicia social en Cuba y América Latina”, una declaración que fue duramente criticada por líderes políticos chilenos de todo el espectro político, los que señalaron que mostraba insensibilidad frente a las víctimas de la represión del Estado cubano.

Elogió a Hugo Chávez: Bachelet elogió a Chávez – cuyo legado en Venezuela es el hambre masiva, el encarcelamiento de líderes opositores y un Estado fallido– exaltando “su profundo amor por su pueblo, por los desafíos de nuestra región para erradicar la pobreza, por generar una vida mejor para todos y por su profundo amor por América Latina”.

Se negó a condenar a Nicolás Maduro, fue criticada por Human Rights Watch: Bachelet fue criticada en julio de 2017 por el responsable para América Latina de la ONG Human Rights Watch, su compatriota José Miguel Vivanco, por su “grave error” al “no caracterizar al régimen de Maduro como una dictadura, o por lo menos como un régimen que rompió el orden constitucional”, según lo afirmaron 20 países de la OEA. “Lo más grave”, dijo Vivanco, “es que la Presidente [Bachelet] sigue insistiendo en que el roblema de Venezuela es la falta de diálogo, sugiriendo que hay una especie de responsabilidad compartida”.

Michelle Bachelet recibe en 2007 en el Palacio de la Moneda al gobernante nicaragüense Daniel Ortega.
Michelle Bachelet recibe en 2007 en el Palacio de la Moneda al gobernante nicaragüense Daniel Ortega.

Silencio sobre los asesinatos en Nicaragua: Durante los últimos meses, en los que el régimen de Ortega ha asesinado a cientos de manifestantes, la cuenta de Twitter de Bachelet no contó con un solo tweet que se refiriera a Nicaragua o a las víctimas.

UN Watch, que se dedica a monitorear el desempeño de Naciones Unidas según lo que prescribe su propia Carta, ha sido una voz líder en el Consejo de Derechos Humanos a favor de las víctimas en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La entidad dice que espera poder reunirse con la ex presidenta chilena para pedirle algunas aclaraciones.

(Con información de UN Watch)

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