El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió hoy a Rusia y China que si venden armas a Irán “sería muy perjudicial para ellos” y “ciertamente no está en su mejor interés”.
En un mensaje publicado este viernes, Trump afirmó que el presidente Xi Jinping le aseguró en su reciente reunión en Pekín que China “no daría ni vendería armas a la República Islámica de Irán bajo ninguna circunstancia”, incluyendo a empresas chinas, y que él le toma la palabra.
De igual forma, indicó que el presidente Vladimir Putin, “a pesar de la horrible guerra que se desarrolla en Ucrania”, le dijo que Rusia no vendería armas a Irán.
Trump subrayó que Putin entiende que Estados Unidos no vende armas directamente a Ucrania, sino a países de la OTAN, que “pagan el precio completo”.
Estas declaraciones se suman a la línea que ha mantenido sobre el conflicto en Ucrania, al que ha calificado de “guerra estúpida” y “sin sentido”.
Durante su reunión de este jueves en Manila con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, manifestó que la administración Trump está lista para desempeñar un papel constructivo que ponga fin a la guerra en Ucrania.
"Hoy me reuní con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, al margen de la reunión ministerial de la ASEAN. Conversamos sobre la relación entre Estados Unidos y Rusia y sobre la necesidad de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania", escribió Rubio.
El secretario de Estado calificó el encuentro como un intercambio sincero y productivo, en el que enfatizó la urgencia de aportar propuestas innovadoras para romper el actual punto muerto del conflicto.
Asimismo, remarcó que cualquier solución pacífica debe contar con la aprobación y el consenso tanto de Rusia como de Ucrania, reiterando el firme deseo de su gobierno de alcanzar la paz y poner fin a las hostilidades.
10 muertos
Sin embargo, horas después de estas gestiones diplomáticas, la realidad del frente interrumpió la agenda política: durante la noche del 23 al 24 de julio, Moscú lanzó una ofensiva aérea masiva empleando cinco misiles Kh-59/69 y 180 drones, en su mayoría de tipo Shahed.
Aunque la defensa antiaérea ucraniana neutralizó gran parte de la ofensiva, el impacto de los ataques fue letal al día siguiente; un misil ruso causó la muerte de al menos diez personas en las afueras de Kiev, mientras que un bombardeo con armas planeadoras mató a cinco civiles en Sloviansk.
En este complejo escenario, la administración Trump intenta un difícil equilibrio estratégico: mantener abierta la vía de negociación con Moscú sin abandonar por completo el apoyo a Kiev
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