La barriada costera Santa Fe, en el municipio habanero Playa, se unió en la noche del sábado a la cadena de protestas que desde el viernes protagonizan los habaneros. El pueblo vuelve a las calles para gritar su cansancio y su hartazgo ante años de penuria, apagones y represión. Cada golpe a los calderos demuestra que el descontento crece y que muchos cubanos ya no están dispuestos a seguir callando.
“Fue en El Bajo. En Santa Fe está El Bajo y El Roble, son los dos lugares donde viven la mayor cantidad de personas de bajos recursos, que son los que más trabajo pasan, los que viven más mal todavía, los que tienen más cúmulo de basura”, confirmó a Martí Noticias Julio César Vega, un residente de la localidad que no participó del toque de calderos pero vio como las luces de carros de bomberos y patrullas policiales rompían la impenetrable penumbra en que se encontraba el barrio, tras más de 20 horas sin corriente.
“Generalmente es donde más problemas se forman: hacen huelgas, tocan calderos, cosas así. Fue el sábado por la noche, que no había luz en todo el día y vino a las tres de la mañana del otro día”, precisó Vega.
Los pobladores protestan por los prolongados apagones que han durado varios días, sumados a la escasez general de alimentos y servicios básicos.
“Los bateos de Santa Fe siempre están en la parte de El Bajo, ahí estaban los de las calles 306 y 308. También hubo gente de la 296 con cazuelas y calderos”, agregó Yusmila Terenciano, quien se deslindó de la acción cívica porque considera que no resuelve nada.
“No lograron que les pusieran la luz. La pusieron en la madrugada”, dijo.
En la colindante Jaimanitas, también la gente salió a protestar con todo tipo de objetos metálicos, relató la periodista independiente Yunia Figueredo.
“Más de 36 horas sin corriente. La han puesto solamente tres horas. Esta misma madrugada fue de las 2 de la mañana hasta las 10 de la mañana y ya ha habido cacerolazos y protestas de madres que tenían sus niños con hambre, los alimentos, los pocos que se pueden conseguir, echados a perder por tanto tiempo sin refrigeración”, lamentó la comunicadora.
“Ya el carbón alcanzó los 2,500 pesos y es difícil comprar un saco de carbón para cocinar, muchas personas no tienen gas. Yo misma tuve caldero aquí, puse una bocina a todo meter el sábado en la noche. La Habana entera se está rebelando”, señaló.
En la playa Buenavista, un consejo popular del mismo municipio, retumbó el sonido de los calderos, la noche del domingo.
Protestas similares se sucedieron el fin de semana en otros municipios de la capital cubana como Arroyo Naranjo, Marianao, San Miguel del Padrón, El Cerro y el Cotorro.
“Esto no aguanta más. El cubano de a pie lo sabe y ya perdió el miedo”, enfatizó Figueredo.
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