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Orlando Zapata Tamayo, símbolo de la lucha por los derechos humanos en Cuba

Homenaje a Orlando Zapata Tamayo en la Ermita de la Caridad en una imagen de archivo
Homenaje a Orlando Zapata Tamayo en la Ermita de la Caridad en una imagen de archivo

Sumario

  • Este lunes se cumplen 16 años de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, preso político cubano fallecido tras más de 80 días en huelga de hambre.
  • Declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional, su protesta visibilizó las condiciones carcelarias en Cuba y su nombre sigue siendo símbolo de la lucha por los derechos humanos.
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Este lunes se cumplen 16 años de la muerte del preso político cubano Orlando Zapata Tamayo, tras una prolongada huelga de hambre en prisión que colocó en el centro del debate internacional las condiciones carcelarias en la isla.

Zapata Tamayo, albañil y plomero nacido en 1967 en Santiago de Cuba, murió el 23 de febrero de 2010 en un hospital penitenciario de La Habana después de más de 80 días en huelga de hambre para denunciar los abusos, golpizas y condiciones degradantes dentro del sistema penitenciario.

“Han asesinado a Orlando Zapata Tamayo. La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado. Acabaron con la vida de un luchador por los derechos humanos”, declaró entonces su madre, Reina Luisa Tamayo.

Miembro del Comité Nacional de Resistencia Cívica del Movimiento Republicano Alternativo, fue arestado durante la "primavera negra" de 2003 y condenado a tres años por desacato, desorden público y "desobediencia". Más adelante, lo declararon culpable de actos de desafío en prisión y lo condenaron a 36 años de privación de libertad.

Declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional, Zapata Tamayo inició la huelga de hambre en diciembre de 2009 en protesta por el trato a los presos políticos y para exigir mejoras en las condiciones de reclusión. Durante su deterioro físico fue trasladado entre varias prisiones hasta llegar al hospital del penal Combinado del Este, en La Habana.

A casi dos décadas de su fallecimiento, grupos de derechos humanos sostienen que su protesta se convirtió en un punto de inflexión para visibilizar la situación de los presos políticos en Cuba y que su nombre sigue siendo un símbolo para activistas dentro y fuera de la isla.

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