Ni llegará al pueblo ni representará un respaldo para la ciudadanía, opinaron cubanos entrevistados por Martí Noticias sobre la proclamada "solidaridad" de activistas y políticos alineados al régimen de La Habana y la ayuda de la flotilla internacional con ayuda humanitaria desde México.
Por el contrario, consideran que estos gestos contribuyen a afianzar en el poder a los gobernantes que mantiene al país en una profunda crisis social y económica.
“Eso no llega nunca a nuestras manos, eso es para beneficiar al régimen de aquí de Cuba”, dijo Berta Solórzano, residente en La Habana Vieja.
La flotilla integra la caravana “Nuestra América Convoy a Cuba” con más de 600 participantes de 33 países, según información oficial.
La mayoría arribó por vía aérea desde el fin de semana y fue recibida el viernes por el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel.
Por su parte, la Aduana de Cuba informó a través de sus redes sociales que la flotilla transporta 14 toneladas de ayuda humanitaria y cuenta con la participación de una treintena de activistas de 11 países, algunos de los cuales han integrado misiones similares en Gaza.
Según la institución, más allá del valor material, el gesto posee una "fuerza simbólica".
En declaraciones al diario El País, Elaine Acosta, investigadora cubana asociada al Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida, calificó el convoy como una maniobra política. Según la especialista, la acción está más vinculada con la élite cubana que con la ciudadanía.
Acosta señaló el temor de que esta ayuda sea desviada de sus fines originales y termine vendiéndose en tiendas en divisas.
Esta opinión la comparte Yanaisy Curbelo, activista y madre de un preso político del 11J residente en La Habana: “Ellos no están viendo, no creen en uno, ellos creen en los dictadores, por eso es que funciona así. Ninguna de esa donación viene para el pueblo, todo va para la tienda en MLC o dólares”.
También desde la capital cubana, el opositor Manuel Cuesta Morúa ofreció su opinión sobre el tema: “En vez de hablar de las condiciones y las circunstancias y la situación real que tiene el país, que es global, que es compleja, que pasa por la ayuda humanitaria, se deciden y se dedican a reflotar su utopía".
Cuesta Morúa citó la imagen dada por la activista Marthadela Tamayo: "Dijo que era como el Titanic, alguien tocando música en la cubierta de ese barco mientras el barco se hundía”.
En redes sociales no se han hecho esperar las reacciones. En Facebook, Muri Danny expresó: “Que se queden a vivir ahí para que de verdad sientan en carne propia el amor de su dictador”.
Asimismo, Ileana Pérez-Corona señaló: “Descarados, traen a Cuba una limosna y pasan días de vacaciones en un país esclavo”.
Por su parte, Juliet P Cruz comentó: “Menudo circo, se están burlando de las miserias del pueblo”.
Cerca del puerto de La Habana, donde atracó el barco Granma 2.0, reside Manuel Soria, desde allí fustigó la iniciativa. "Ellos lo que vinieron aquí a apoyar la dictadura del régimen castrista".
El residente de La Habana Vieja sentenció: "Si viene con estas condiciones, que aquí no vengan más, porque nosotros no hemos visto ayuda ni nos hemos beneficiado, lo que estamos es cada día pasando más hambre".
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