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Líder opositor denuncia doble racismo de la "izquierda caviar" con Cuba

Díaz-Canel aparece en una pantalla mientras interviene durante una reunión con miembros del Convoy Nuestra América en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el 20 de marzo de 2026. Adalberto Roque/Pool vía REUTERS
Díaz-Canel aparece en una pantalla mientras interviene durante una reunión con miembros del Convoy Nuestra América en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el 20 de marzo de 2026. Adalberto Roque/Pool vía REUTERS

La llegada a Cuba de la caravana internacional ‘Nuestra América Convoy a Cuba’, integrada por activistas y organizaciones de izquierda de más de 30 países, ha desatado un intenso debate.

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El opositor cubano Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, cuestionó con dureza la reciente llegada a la isla de la caravana internacional “Nuestra América Convoy a Cuba”, integrada por activistas y organizaciones de izquierda de varios países.

En declaraciones a Martí Noticias, Cuesta Morúa calificó la iniciativa como un “circo político” y denunció lo que describió como un “doble racismo” en la forma en que ciertos sectores internacionales abordan la realidad cubana.

“Cierta izquierda mundial se comporta históricamente hacia Cuba con un doble racismo. El racismo de considerarnos los buenos salvajes a los que hay que ayudar… y el racismo de seguir apoyando a una revolución que deliberadamente ha creado las peores condiciones de vida”, declaró.

El opositor subrayó que esta visión ignora el impacto del modelo cubano sobre los sectores más vulnerables, en particular las comunidades afrodescendientes. “La mayoría de los que forman parte de este segmento vulnerable en el país son las comunidades afrodescendientes, y esa izquierda nunca ve eso”, afirmó.

La caravana, que reúne a unos 650 delegados de más de 30 países, llegó a La Habana con cerca de 20 toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo medicinas, alimentos y paneles solares, en medio de una profunda crisis energética que ha provocado apagones prolongados en toda la isla.

Sin embargo, la iniciativa ha generado polémica tanto dentro como fuera de Cuba. En redes sociales, activistas y ciudadanos han criticado el contraste entre el recibimiento oficial al convoy —con actos, conferencias y espacios con electricidad garantizada— y la realidad cotidiana de millones de cubanos afectados por cortes eléctricos interminables.

Cuesta Morúa insistió en que, si bien el país necesita ayuda humanitaria, esta debe canalizarse de forma responsable y sin propaganda.

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El también presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba fue especialmente crítico con lo que considera una romantización de la crisis cubana por parte de ciertos sectores internacionales. “Desafortunadamente respondo a esto porque genera preocupación, pero a mí no me llama la atención para nada el circo político de esa izquierda caviar y al mismo tiempo carnívora que nos desprecia profundamente”, afirmó Cuesta Morúa.

“No quieren que los cubanos vivan como viven ellos, para que también tengan la oportunidad de ayudar a otras partes del mundo; nos miran como refugiados”, agregó.

En paralelo, las redes sociales y organizaciones internacionales han expresado preocupación por la frivolidad del evento, señalando la dificultad de separar la ayuda necesaria del respaldo implícito al gobierno cubano.

Mientras tanto, la prensa oficial cubana ha destacado la caravana como una muestra de apoyo internacional y “diplomacia popular”, en un momento de alta tensión con Estados Unidos y de creciente deterioro económico en la isla.

Para Cuesta Morúa, sin embargo, el foco debe estar en exigir cambios estructurales dentro del país.

“El gobierno cubano es el responsable único de esta situación y debe hacer las reformas apropiadas… dentro de un marco de libertades y respeto a los derechos humanos”, concluyó.

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