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"Síndrome de La Habana" trajo mayor reducción de visas de visitas a EEUU en los últimos 20 años


La embajada de Estados Unidos en La Habana.

El recorte más significativo en 2018 se evidencia en los viajes profesionales, de negocios e intercambio cultural, que han disminuido en casi un 30 % con relación al año anterior.

Estados Unidos otorgó unas 2,000 visas a ciudadanos cubanos para visitas familiares, intercambios culturales y viajes de negocios durante el presente año, el más drástico recorte al número de visitantes desde la isla en las últimas dos décadas.

De acuerdo con estadísticas del Departamento de Estado obtenidas por Martí Noticias, la cifra de visas B-1 y B-2 concedidas a nacionales cubanos en los primeros ocho meses del período fiscal 2018 (octubre 2017 a mayo 2018) fue de apenas 2,414, el 83 por ciento de ellas otorgadas en consulados estadounidenses fuera de Cuba.

Cuba ocupa actualmente el segundo lugar entre más de 200 países con el mayor porcentaje de peticiones rechazadas de visas de visita (77.17 %)

No se había producido un descenso de tal magnitud en las visas de visitantes para cubanos desde 1997, cuando se otorgaron 5,829 en ambas categorías de viaje. Y a cuatro meses de concluir el año fiscal, que expira el próximo 30 de septiembre, todo indica que la tendencia decreciente se mantendrá inalterable, teniendo en cuenta la casi total paralización de la actividad consular en la Embajada de EEUU en La Habana tras la crisis diplomática desencadenada por las afectaciones de salud a 26 funcionarios estadounidenses.

De hecho, los presuntos ataques sónicos vinculados al llamado "síndrome de La Habana" motivaron la decisión de Washington de sacar al 60 por ciento del personal diplomático de Cuba, lo que prácticamente ha clausurado el procesamiento de visas de inmigrante y de visitas en la Embajada estadounidense.

Se espera que el tema del procesamiento de los visados a nacionales cubanos esté sobre la mesa de las conversaciones migratorias Cuba-EEUU, que tendrán lugar este miércoles en Washington, según confirmó a Martí Noticias un alto funcionario del Departamento de Estado.

Presencia del solicitante

Las disposiciones del Departamento de Estado implican que a partir de la reducción de su personal diplomático en La Habana, los cubanos que aspiran a una visa de no inmigrante para viajes familiares, profesionales y de intercambio cultural, deberán solicitarla en el exterior. En el caso de las visas de inmigrante, hasta marzo se pudieron procesar en Colombia y, desde junio, en Guyana.

El funcionario del Departamento de Estado dijo a Martí Noticias que al igual que los nacionales de otros países, los cubanos pueden solicitar visas de visitantes en cualquier embajada o consulado de Estados Unidos alrededor del mundo, pero insistió en que “deben estar físicamente presentes en el país” donde la soliciten.

"Es entendible que Estados Unidos quiera proteger a su personal diplomático de un problema que sigue vigente allí, pero creo que hay alternativas posibles de prestar servicios consulares de modo eficiente, aunque el personal no esté físicamente en la embajada en La Habana", dijo el historiador Juan Antonio Blanco, experto en asuntos cubanos y director ejecutivo de la Fundación de Derechos Humanos de Cuba (FDHC), con sede en Miami.

El analista consideró que la sesión de entrevista con el solicitante, que es la clave en el procesamiento de visados, pudiera resolverse sin la necesidad de trasladar a las personas a un tercer país, auxiliándose de las herramientas tecnológicas y la Internet.

Conversaciones migratorias

En vísperas de la ronda de conversaciones, el régimen cubano acusó a Estados Unidos de obstaculizar los acuerdos migratorios de 1994-1995 y de incumplir el compromiso de otorgar 20 mil visas anuales para inmigrantes, según Yuri Gala López, funcionario de la Dirección de EEUU del Ministerio de Relaciones Exteriores, en declaraciones este lunes a la oficial Agencia Cubana de Noticias.

El otorgamiento de 16,335 visas de visitante a ciudadanos cubanos en el 2017 significó un aumento del 12.5 por ciento con respecto al año precedente. Sin embargo, el año fiscal en curso ha marcado un eventual congelamiento de las operaciones consulares en La Habana.

Las cifras muestran que del total de visas de visitante concedidas desde el pasado octubre, 158 aparecen registradas en la categoría B-1 (profesionales, académicos, intercambios culturales y negocios), 1,178 como B-2 (visitas familiares y 1,078 con el doble rango de B-1/B-2. Del total, solo 424 fueron procesadas en la Embajada estadounidense en Cuba.

El recorte más significativo del 2018 se evidencia en los casos de visas para intercambios culturales y viajes de negocios, con una caída abismal de un 28 por ciento con relación al total de las visas B-1 y las de doble rango (B-1/B2) que se entregaron el pasado año (4,423).

Las solicitudes de viajar a Estados Unidos de los residentes en la isla se dispararon como parte de la política de apertura de la administración Obama, hacia Cuba y, en particular, con la reforma migratoria, implementada por el régimen de Raúl Castro en enero de 2013.

Un giro radical

Pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el giro en la política hacia Cuba ha configurado un panorama muy diferente.

Aunque Estados Unidos concedió visados a los cerca de 400 integrantes de la delegación cubana que se presentó en el Kennedy Center de Washington DC durante un festival artístico, el pasado mayo, otras decisiones recientes apuntan a un cierre en la política de viajes culturales y académicos.

La pasada semana, un proyecto conjunto del Ballet Nacional de Cuba y la Filarmónica de Los Ángeles con presentaciones en el Hollywood Bowl, el próximo agosto, fue cancelado debido a los complejos procedimientos para obtener las visas, lo cual implica costos que no pudo asumir la institución estadounidense.

Los partidarios de mantener una política de acercamiento a Cuba por vía de los intercambios culturales y los contactos pueblo-a-pueblo consideran que la reversión del presidente Trump a la estrategia de Obama tendrá impactos negativos en las relaciones bilaterales y en la población de la isla.

“Lo verdaderamente desalentador es que estas políticas están demostrando ser aún más dañinas para las familias cubanas y para los intercambios culturales y académicos que para el gobierno”, dijo Ted Henken, profesor de Sociología y Estudios Latinoamericanos de Baruch College, en Nueva York.

Henken opinó que más allá de la drástica reducción en el número de visas que amenaza a la unidad familiar y limita severamente el compromiso cultural y académico, está “la explosión en el costo y la pesadilla burocrática de viajar para obtener una visa”.

“Como alguien que ha trabajado durante más de una década en ASCE y otras organizaciones para construir puentes de colaboración académica y cultural entre nuestros países, he experimentado de primera mano los efectos nocivos de estas políticas contraproducentes de la Guerra Fría”, dijo el académico.

Responsabilidad cubana

Blanco considera que el gobierno de Cuba es altamente responsable por la crisis desatada.

“Lo que ciertamente no deja lugar a dudas son las afectaciones de salud de los diplomáticos… los MRI [exámenes de resonancia magnética] no mienten”, manifestó Blanco. “Y es poco convincente que a un aparato de inteligencia como el cubano, omnipresente y en máximo control de todo lo que se mueve en el país, le vayan a colar este gol sin su conocimiento o anuencia”.

Cuba ocupa actualmente el segundo lugar entre más de 200 países con el mayor porcentaje de peticiones rechazadas de visas de visita (77.17 %), solo superada por la República de Palau (83.3 %). Las cifras del Departamento de Estado señalan que de las 71,310 solicitudes presentadas por nacionales cubanos en 2017, fueron denegadas 54,975.

Las limitaciones consulares también afectan a los viajes familiares desde la isla. De las 9,553 visas B-2 concedidas en el 2017, se ha descendido en en un 82 por ciento este año.

A la vez, en 2018 vence la validez de las primeras visas de visita, con entradas múltiples por cinco años, que Estados Unidos comenzó a entregar a viajeros cubanos en el 2013. El procedimiento para renovarlas obliga a los solicitantes a viajar y permanecer por varios días en un tercer país, algo que resulta un obstáculo infranqueable para muchas personas mayores de edad y sin los recursos para costear gastos adicionales de pasaje y alojamiento.

VISAS DE NO INMIGRANTE PARA VISITAS FAMILIARES, INTERCAMBIOS CULTURALES Y VIAJES DE NEGOCIOS (1997-2017)

1997 - 5,829

1998 - 8,924

1999 -7,410

2000 - 42,225

2001 - 25,418

2002 - 18,678

2003 - 8,754

2004 – 10,508

2005 – 11,632

2006 - 7,330

2007 – 10,614

2008 – 13,108

2009 – 19,624

2010 – 23,114

2011 – 18,892

2012 – 20,200

2013 – 36,787

2014 – 41,001

2015 – 22,797

2016 - 14,291

2017 – 16,335

VISAS DE NO INMIGRANTE OTORGADAS DURANTE 2018

Visas B-1 .......... 158 (76 en Embajada en La Habana)

Visas B-2 .......... 1,178 (335)

Visas B1/B2 ...... 1,078 (13)

Total................. 2,414 (424)

Fuente: Departamento de Estado

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