Un estudio del Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) revela que la población de la isla no percibe beneficios personales ni comunitarios derivados de las misiones médicas en el extranjero.
Basado en entrevistas y encuestas a médicos, familiares y ciudadanos en seis provincias, la investigación “Efectos sociales de las misiones médicas cubanas en el extranjero” pone en entredicho el impacto social de este programa presentado por el Gobierno como fraterno y provechoso para el país.
“Existe una desconexión absoluta entre el discurso oficial y la realidad que vive el cubano de a pie. Nosotros encuestamos a más de 200 personas dentro de Cuba y hemos comprobado que la población en las comunidades estudiadas no percibe ningún beneficio ni social ni económico derivado de estas misiones médicas”, indicó a Martí Noticias Oscar Casanellas, investigador del ICLEP.
Las encuestas a la población muestran que más del 75 % de los consultados no observa frutos personales ni comunitarios derivados de la labor de las brigadas sanitarias en el exterior y una amplia mayoría considera que estas reducen la calidad y cobertura del sistema de salud dentro de Cuba.
“Hay una sensación generalizada de que las ganancias millonarias que obtiene el Estado no impactan en los servicios de salud locales. El ciudadano siente que mientras se exporta el servicio de salud, sus propios consultorios, o sea, los centros de atención primaria y los hospitales se quedan vacíos”, enfatizó el investigador.
“Al triangular los datos entre los médicos y los entrevistados de la población, la evidencia es contundente: Las misiones están canibalizando el sistema de salud interno”, señaló.
Casanella agregó la falta de transparencia institucional y el ocultamiento de las condiciones reales de trabajo y de los deberes y derechos de los profesionales de la salud, así como la falta de información sobre en qué se invierte el dinero derivado de ese programa.
Pero el daño de las misiones en el extranjero también ha dejado “un rastro de separación familiar, afectaciones emocionales, desgaste psicológico, precariedad laboral y deterioro en la atención sanitaria dentro de Cuba”, asegura la nota de prensa de ICLEP.
“Hay un daño profundo en la salud física y mental de los profesionales de la salud que realizan estas misiones, quienes trabajan bajo una enorme presión. A esto se suman las largas separaciones familiares que muchas veces terminan fracturando la dinámica familiar”.
El informe detalla afectaciones persistentes en la salud mental de los profesionales participantes, especialmente entre quienes cumplieron extensas jornadas laborales en países como Venezuela. Estrés, depresión, insomnio y cambios de personalidad figuran entre los impactos más recurrentes.
Los familiares reportan ansiedad, rupturas matrimoniales y problemas conductuales y académicos en los hijos debido a la prolongada ausencia parental.
“Lo que nos dicen los datos es que el régimen parece estar sacrificando la salud del pueblo cubano para priorizar dos cosas: la obtención de divisas y la difusión de propaganda política oficialista en el extranjero”.
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