El mes de marzo confirmó un escenario de deterioro acelerado en Cuba, marcado por el colapso del sistema electro energético, un repunte histórico de las protestas y una intensificación de la represión estatal, según documenta el más reciente informe del centro de asesoramiento legal Cubalex.
La crisis energética es solo una arista de un panorama más amplio que incluye falta de agua potable, transporte urbano prácticamente inexistente, servicios comunales y sanitarios deteriorados, inseguridad, inflación sostenida y una grave escasez de alimentos.
“Yo creo que existe un consenso de que estamos en la peor crisis estructural posterior a 1959 en todos los sentidos, económica, social, humanitaria, política. Ahora, si la pregunta es si es la peor crisis posible, habría que responder que no. O sea, si algo ellos han demostrado en los últimos 60 años es que siempre se puede estar peor y lamentablemente para nosotros los cubanos todavía pueden empeorar mucho más las condiciones que se están viviendo”, dijo a Martí Noticias, José Raúl Gallego, el jefe de equipo de monitoreo de la organización.
En este contexto, Cubalex registró 229 protestas en marzo, un promedio de siete diarias, que se produjeron en todas las provincias del país. Se trata del mayor número mensual desde las demostraciones masivas del 11 de julio de 2021.
Las protestas públicas se desarrollaron en forma de cacerolazos, cierre de calles y otros tipos de manifestaciones, como carteles contestatarios visibles en espacios públicos.
Pero no solo creció el número de protestas, también su nivel de radicalización. A las consignas económicas se sumaron mensajes de claro carácter político, que exigían cambios de régimen y sistema, con frases como “Libertad”, “Abajo el comunismo” o “No queremos luz, queremos libertad”, desafiando de manera frontal la narrativa oficial que reduce el descontento a problemas materiales.
El punto más crítico se produjo la noche del 13 de marzo en Morón, Ciego de Ávila, cuando manifestantes tomaron la sede municipal del Partido Comunista, quemaron mobiliario e izaron la bandera cubana.
La respuesta estatal al descontento fue contundente. Cubalex documentó 346 eventos represivos, que incluyeron 684 incidentes de hostigamiento en 50 municipios del país. Las provincias La Habana, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba concentraron la mayor cantidad de hechos, que afectaron a 224 personas, muchas de ellas ciudadanos sin afiliación a organizaciones opositoras.
Las violaciones más frecuentes incluyeron detenciones arbitrarias, traslados forzados, operativos policiales, amenazas, violencia física y coacción.
Al menos 85 personas fueron detenidas por participar en protestas, y 48 continuaban encarceladas o desaparecidas al cierre del mes. Resulta especialmente alarmante la detención de menores de edad en manifestaciones de Morón y Minas.
“En un sistema medianamente normal, los gobernantes tratarían de buscar soluciones a este tipo de crisis, pero lo que hay en Cuba no es un sistema medianamente normal, es una dictadura, es un grupo de personas aferradas al poder y que en varias ocasiones han reiterado que están dispuestos a sacrificar si fuera necesario al pueblo cubano completo por tal de no soltar el poder”, recalcó Gallego.
En paralelo, el mes estuvo marcado por un rejuego diplomático entre La Habana y Washington. Tras negarlo, el régimen cubano reconoció conversaciones con Estados Unidos, aunque dejó claro que no negociará un cambio de sistema ni su salida del poder.
En medio de este clima, La Habana anunció posibles compensaciones por propiedades confiscadas, nuevas normas para la asociación entre actores estatales y privados, la apertura limitada a inversiones de emigrados, y la excarcelación de 51 personas en vísperas de Semana Santa.
Cubalex solo pudo confirmar la liberación de 24 prisioneros políticos, la mayoría del 11J, todos bajo severas restricciones.
Mientras tanto, las prisiones siguen siendo uno de los principales focos de violaciones de derechos humanos y acciones cívicas: huelgas de hambre, muertes bajo custodia estatal y revocación de presos políticos en libertad condicional a prisión.
El informe de Cubalex dibuja así el retrato de un país sumido en una emergencia multidimensional, donde el colapso económico, el descontento social y la represión estatal avanzan de forma paralela, sin señales claras de contención.
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