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La versión de los nuevos Warriors de Golden State, con el alero Kevin Durant de estrella, les ha permitido estar invictos en los playoffs y un triunfo de
conseguir el segundo título de liga ante los actuales campeones, los
Cavaliers de Cleveland.

La realidad es que los Cavaliers llegan al cuarto partido, que van a disputar en su campo del Quicken Loans, con una marca de adversa de 0-3, a pesar que el tercer partido (113-118) lucieron mucho mejor que en los primeros dos, que perdieron por diferencia promedio de 21 puntos.

Toda una humillación para los actuales campeones, a los que les queda la esperanza de que el año pasado la historia fue muy similar al estar abajo 1-3 y luego consiguieron el primer título en la historia de la franquicia.

Ahora de nuevo están ante otro reto histórico, el intentar una remontada de 0-3 que hasta ahora nadie ha podido conseguir.

La misión no parece "fácil" porque enfrenten tienen a la mejor versión de los Warriors con Durant espectacular, para muchos el jugador más en forma que hay actualmente en la NBA, un base Stephen Curry en plan MVP, el escolta Klay Thompson con la inspiración encestadora recuperada y un Draymond Green, que impresiona por su madurez y juego de equipo.

"Sabemos que no tenemos mañana, que como nos sucedió el año pasado, debemos salir al campo a jugar al máximo en el partido que nos toca, luego veremos a ver qué es lo que sucede", destacó James, que busca su cuarto título de liga como profesional. "Lo que ahora me preocupa es que elevemos a un más nuestro nivel de juego".

Para nada está preocupado si puede sufrir la segunda barrida en unas Finales de la NBA.

"El título lo ganas cuando consigues cuatro triunfos y lo pierdes con cuatro derrotas", señaló James.

Mientras que entre los jugadores de los Warriors y su entrenador Steve Kerr, la consigna para el cuarto partido es la misma que han tenido desde que comenzaron los playoffs y que no ha sido otra que salir al campo a darlo todo, hacer el mejor baloncesto y respetar a rival.

"No hemos ganado nada", reiteró Kerr. "Tenemos ventaja de 3-0, pero nos falta una victoria más y esa es la única que nos interesa y necesitamos conseguir".

Kerr reconoció que la posición que disfrutan puede inducir a que los jugadores se relajen y no sientan la presión, pero no es el caso de los Warriors, cuya filosofía es la de cada vez hacerlo mejor, sin importar lo que sucedió en los partidos anteriores.

"Nuestro lema es que siempre podemos tener la posibilidad de superarnos y eso fue lo que nos permitió conseguir la victoria en el tercer partido, cuando mantuvimos el mismo espíritu de lucha sin importar lo que mostraba el marcador".

Nadal, arrollador, a un paso de la 'décima'

Un vendaval de tenis se llevó hoy por delante al joven Dominic Thiem, como antes había sucedido con cada uno de los rivales que se pusieron delante del español Rafael Nadal, que sin perder un set se ha plantado en su décima final de Roland Garros dispuesto a ganar su décimo título.

Nadal saluda a Thiem.
Nadal saluda a Thiem.

Enfrente tendrá al suizo Stan Wawrinka, el tenista que ha ganado las tres finales de Grand Slam que ha disputado, una de ellas la del Abierto de Australia de 2014 contra Nadal, pero que partirá sin ser el favorito del duelo.

Nadal acapara con creces ese papel. Porque el tenis que ha mostrado en París ha recordado al de sus mejores años, mejorado por la experiencia adquirida.

El español llega a la final con 29 juegos perdidos, seis menos que en 2008, su mejor balance hasta el momento, el segundo mejor de todos los tiempos, solo superado por los 27 del sueco Bjorn Borg en 1978.

Si hasta hoy se podía alegar ante ese dato que sus rivales no habían sido de entidad, en semifinales se impuso por 6-3, 6-4 y 6-0 en poco más de dos horas al único tenista que este año le había vencido sobre tierra batida.

Thiem, el tenista austríaco de 23 años que había derrotado con contundencia al serbio Novak Djokovic en cuartos y que todo el mundo apunta como el sucesor de Nadal, tendrá que esperar para heredar el trono.

El español, que perdió en Roma contra el austríaco tras haberle derrotado en las finales de Barcelona y Madrid, volvió a propinarle una lección de esas de las que el joven tenista tendrá que beber para alimentar su experiencia.

En su segunda semifinal en Roland Garros, Thiem se mostró demasiado apresurado. Arriesgó más de la cuenta y, contra Nadal, esa estrategia fue perdedora.

Ganó Nadal, que tiene puesta la directa para levantar su décima Copa de los Mosqueteros. Por el momento, jugará su vigésima segunda final de un Grand Slam, a seis del suizo Roger Federer.

Wawrinka aspira también a ser el número 2 del mundo. El suizo, francoparlante, tiene al público en el bolsillo y está haciendo uno de sus mejores torneos.

Hasta la semifinal no había perdido un set. Contra el número uno del mundo se dejó dos, 6-7 (6), 6-3, 5-7, 7-6 (3) y 6-1, pero supo remontar, no perder la calma y acabar sumando su décimo triunfo consecutivo sobre tierra batida, la mejor racha de su carrera que comenzó en el pasado torneo de Ginebra.

Será el duelo 19 entre ambos tenistas, el segundo en la final de un grande tras el que el helvético venció en el Abierto de Australia de 2014, cuando ganó su primer Grand Slam.

Nadal ha vencido en 15 ocasiones al suizo, cinco de ellas en arcilla, donde solo ha perdido un duelo contra Wawrika, a quien ya derrotó en Roland Garros en 2013, en cuartos de final.

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