La madrugada de este miércoles 22 de abril dejó una huella de horror en el asentamiento rural Pedroso, del municipio Batabanó: un hombre cobró las vidas de Rosalí Peña Hernández, de 31 años, y de su hija Camila Aguilera Peña, de apenas 12, en dos asesinatos que estremecieron a la provincia de Mayabeque y pusieron nuevamente bajo la lupa la crisis de violencia de género en la isla.
“Estos crímenes han sido verificados directamente por el Observatorio de Género Alas Tensas. Según fuentes consultadas, Rosalí fue asesinada en su vivienda por su pareja, quien posteriormente se entregó a la policía”, explicó a Martí Noticias Ileana Álvarez, directora de la institución independiente, asentada en España.
Según testimonios de los pobladores del sitio, el presunto agresor, identificado como Yohandry, pareja de la mujer, atacó a las víctimas con un arma blanca en su vivienda de Pedroso. La brutalidad del acto conmocionó a la comunidad: informes oficiales señalan la causa de muerte de ambas como anemia aguda que ocurre típicamente por hemorragias masivas debido a traumas o lesiones.
“En el mismo hecho resultaron gravemente heridas la madre de Rosalí, suegra del atacante, que intentó defenderla y una vecina que acudió a socorrerlas. Ambos casos constituyen intentos de feminicidio”, apuntó la experta.
"Un niño de 7 años logró huir. Era el niño menor de Rosalí. Hemos confirmado que Camila y el niño no eran hijos del agresor", indicó.
“Este caso evidencia la violencia extrema contra las mujeres y las niñas en Cuba y su impacto devastador, más allá de las víctimas directas, alcanzando a familias y comunidades enteras. También vuelve a poner en evidencia la desprotección en la que viven muchas mujeres frente a agresores violentos y la ausencia de mecanismos eficaces de prevención y amparo”, agregó Álvarez.
“Con estos hechos, el Observatorio de Alas Tensas registra en lo que va de 2026 un total de 19 feminicidios, 14 intentos y un asesinato de un hombre por motivos de género. Se investigan múltiples alertas que podrían incrementar estas cifras ante la falta de estadísticas oficiales y de respuestas institucionales efectivas”, recalcó.
Hoy, en Pedroso, impera el silencio y la impotencia. La violencia intrafamiliar en Cuba, a menudo invisibilizada por la falta de una Ley Integral contra la Violencia de Género, sigue cobrando vidas de mujeres y menores en entornos donde el perpetrador suele ser alguien de confianza.
Los vecinos no solo lloran a Rosalí y Camila, sino que se preguntan cuántas señales de alerta fueron ignoradas antes de que la violencia escalara hasta el punto de no retorno.
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