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DeLaurentis hace recuento de los avances de EEUU con Cuba


Jeffrey DeLaurentis, encargado de Negocios de EEUU en Cuba.

El embajador en funciones de EEUU en Cuba abogó por "seguir expandiendo" las medidas de alivio del embargo que buscan facilitar el intercambio y lazos comerciales con la isla.

El embajador en funciones de Estados Unidos en Cuba, Jeffrey DeLaurentis, afirmó este lunes que la visita de Barack Obama a la isla es una señal firme de la nueva relación entre los dos países, y abogó por "seguir expandiendo" las medidas de alivio del embargo que buscan facilitar el intercambio y lazos comerciales.

"Para nosotros será una señal firme del cambio de relación entre Estados Unidos y Cuba, y entre el pueblo cubano y estadounidense. Lo vemos como una oportunidad de seguir ampliando espacios que van en beneficio de los propios cubanos", destacó DeLaurentis en una entrevista concedida a la agencia de noticias Efe, sobre la próxima visita de Obama a la isla.

Para el embajador, la visita del mandatario estadounidense es el "siguiente paso" en la lista de acontecimientos históricos de los últimos 15 meses: el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas del 17 de diciembre de 2014; la apertura formal de embajadas en julio de 2015; y la visita del secretario de Estado, John Kerry, a La Habana para izar la bandera, el 14 de agosto de 2015.

DeLaurentis es el diplomático estadounidense de más rango en la isla y técnicamente ocupa el puesto de Encargado de Negocios, porque Estados Unidos aún no ha nombrado embajador en Cuba.

El diplomático señaló que el propósito de Estados Unidos es "seguir trabajando" para intensificar los vínculos comerciales que se han ido tejiendo, desde que entraran en vigor los primeros cambios regulatorios que aliviaban algunas restricciones del embargo y que han avivado el interés de numerosas compañías estadounidenses hacia la isla".

"Seguimos buscando maneras de ampliar el impacto de esas medidas y de conectarlas con los cambios que se están produciendo en Cuba", señaló DeLaurentis, quien animó al Congreso a acelerar los debates sobre el fin del embargo, en sintonía con la opinión de la mayoría de los estadounidenses, cuyo apoyo al acercamiento con Cuba ha ido cobrando fuerza en el último año.

No confirmó los rumores que apuntan a la aprobación en los días previos o durante la visita de Obama a Cuba de un nuevo paquete de medidas para relajar el bloqueo como la posibilidad de que se levante la prohibición a la isla del uso del dólar en sus transacciones internacionales.

Desde el anuncio del restablecimiento de relaciones, del 17 de diciembre de 2014, "el presidente Obama ha recurrido hasta en cuatro ocasiones a sus facultades ejecutivas para aliviar el embargo, con disposiciones que han facilitado los viajes de estadounidenses a la isla, la entrada de remesas y las importaciones de ciertos bienes", recalcó el diplomático estadounidense.

Explicó que muchas de esas medidas "se centraron directamente" en apoyar al incipiente sector privado que se abre camino en Cuba, conocidos en la isla como "cuentapropistas", que rondan ya el medio millón y que son uno de los pilares sobre los que se asientan las reformas de Raúl Castro para actualizar el modelo socialista de la isla.

"Vemos ahora que el 25% de la fuerza laboral en Cuba corresponde ya al sector privado, que seguirá creciendo. Es un motor importante para que la economía siga progresando y el Gobierno reconoce su utilidad", subrayó.

Además del levantamiento del embargo, las diferencias entre ambos países sobre Derechos Humanos es otro de los escollos en la normalización de relaciones, asunto que "sigue siendo una prioridad fundamental" para Estados Unidos, indicó.

"Seguimos preocupados por la situación de los Derechos Humanos. Y el presidente Obama se va a pronunciar al respecto durante su visita y se reunirá con miembros de la sociedad civil independiente", precisó DeLaurentis sobre ese encuentro previsto con disidentes, quienes denuncian un aumento de la represión contra activistas.

El embajador matizó que sin la nueva comunicación entre los dos países, más sólida y estable, hubiera sido imposible lograr acuerdos como el restablecimiento de los vuelos comerciales o el correo postal directo, o entablar un diálogo sobre Derechos Humanos.

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