La aprobación en la Cámara de Representantes de una resolución que condena el socialismo en todas sus formas provocó una ola de reacciones entre congresistas republicanos, funcionarios de la administración Trump y figuras de la política estadounidense, quienes cuestionaron al bloque demócrata que votó masivamente en contra de la medida.
La resolución H. Res. 1490, presentada por el congresista republicano Jeff Crank, fue aprobada este martes por 220 votos a favor y 192 en contra.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue una de las voces más contundentes al reaccionar a la votación. "Hay algunas personas inconformes que no quieren trabajar. Quieren arrastrar a todos los demás con ellos", declaró a Hannity, de Fox News.
Bessent también cuestionó a los defensores de las políticas socialistas, señalando que no existen ejemplos exitosos de ese modelo. "Muéstrenme dónde ha funcionado alguna vez el socialismo. ¿Funcionó en Venezuela? No. ¿Funcionó en la Unión Soviética? No. ¿Ha funcionado en Cuba? No. Así que muéstrenme dónde ha funcionado".
El autor de la resolución, Jeff Crank, afirmó que el resultado de la votación refleja un cambio dentro del Partido Demócrata. "Hace entre 10 y 15 años una resolución como esta habría sido aprobada por unanimidad. La votación de esta noche mostró quiénes están del lado de la libertad y quiénes están del lado del socialismo", dijo.
El presidente del Republican Study Committee (ESC), August Pfluger, sostuvo que el socialismo ha demostrado ser una ideología fallida. "El socialismo ha fracasado en todas partes donde se ha intentado. Es una ideología peligrosa que crea miseria para las mismas personas que dice ayudar", apuntó.
El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart también arremetió contra el voto demócrata y lo vinculó con la experiencia de varios países latinoamericanos. "El socialismo y la toma de control de nuestras vidas por parte del gobierno no tienen cabida en Estados Unidos", afirmó.
"Cuba, Venezuela y Nicaragua son claros recordatorios de las consecuencias destructivas que los gobiernos socialistas pueden tener sobre las sociedades y las naciones: décadas de dictadura y represión, la destrucción de países que alguna vez fueron prósperos y la obligación de millones de personas de huir de su patria", dijo Díaz-Balart.
En un post en la red social X, el cubanoamericano expresó: "Me indigna ver que 192 demócratas optaron por oponerse a esta resolución y se negaron a condenar esta ideología antiestadounidense responsable de tanto sufrimiento y opresión".
Entre las intervenciones más emotivas estuvo la de la representante por Nueva York Nicole Malliotakis, hija de una inmigrante cubana. "El comunismo en Cuba destruyó a la familia de mi madre. Le quitó a mi madre su hogar, a mi abuelo su pequeño negocio y provocó que mi familia se separara y nunca volviera a verse".
Malliotakis aseguró que los demócratas se negaron a condenar precisamente el sistema que provocó ese sufrimiento.
"Eso es lo que hoy se están negando a condenar", dijo. Y agregó:"Seamos claros: el socialismo es una versión moderada del comunismo. El socialismo es el primer paso hacia el comunismo".
En un post en X acompañado del video de su intervención ante el Congreso tras la votación, Malliotakis criticó a la bancada demócrata por su posición ante la medida propuesta.
"Durante más de un siglo, demócratas y republicanos se unieron para frenar el auge del socialismo y el comunismo en nuestro país, hasta ahora. Solo ocho demócratas tuvieron el valor de sumarse a los republicanos para condenar esta ideología destructiva. El resto, literalmente, le está abriendo las puertas", sentenció.
La representante Harriet Hageman, de Wyoming, también advirtió sobre el avance de las ideas socialistas dentro de la política estadounidense. "El socialismo es fundamentalmente incompatible con los valores estadounidenses, nuestra cultura y nuestro sistema de gobierno".
Por su parte, el congresista Jack Bergman, de Michigan, afirmó: "La historia ha demostrado una y otra vez que el socialismo conduce al control gubernamental, a una menor libertad y al fracaso económico".
El congresista Michael Baumgartner opinó que los 192 demócratas que se negaron a votar para condenar el socialismo deberían avergonzarse. "El socialismo es una de las fuerzas más destructivas de la historia de la humanidad. Desde la China de Mao hasta la Cuba de Castro, conduce al control estatal de todos los aspectos de la vida, a la miseria económica y a la muerte. Todo estadounidense debería condenarlo", aseveró.
Mientras tanto, el representante Warren Davidson, de Ohio, evocó su experiencia en Alemania durante la caída del Muro de Berlín. "Conocí personas que experimentaban la libertad por primera vez después de décadas de escasez, control total del gobierno y corrupción", recordó.
Fuera del Congreso, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich aprovechó la controversia para exigir que los candidatos demócratas respondan preguntas específicas sobre la plataforma de los Socialistas Democráticos de América (DSA).
Gingrich pidió que se les pregunte si apoyan propuestas como la abolición del Senado, la eliminación del Colegio Electoral, el establecimiento de un sistema multipartidista, la propiedad gubernamental de grandes corporaciones, la eliminación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la concesión de amnistía a inmigrantes indocumentados y el objetivo declarado de construir una sociedad socialista democrática.
También le spreguntó: "¿Apoya usted el fin de las sanciones económicas estadounidenses contra gobiernos como los de Irán, Cuba y Venezuela?"
Gingrich planteó una pregunta adicional dirigida a candidatos respaldados por el DSA:"Si usted está en desacuerdo con cualquiera de estas posiciones, ¿cómo reconcilia ese desacuerdo con el requisito actual del DSA de comprometerse a defender la plataforma nacional del movimiento?".
La resolución fue presentada por los republicanos como una reafirmación de los principios de libre empresa, gobierno limitado y libertad individual, mientras que sus promotores argumentaron que la negativa de casi dos centenares de demócratas a apoyarla evidencia profundas diferencias ideológicas sobre el papel del gobierno y el modelo económico de Estados Unidos.
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