En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el régimen de La Habana emitió una declaración condenando los ataques perpetrados esta mañana contra Irán por Estados Unidos e Israel, calificándolos como violaciones de la soberanía e integridad territorial iraní.
El comunicado, difundido en la cuenta de X del canciller del régimen, Bruno Rodríguez, dice denunciar que estos hechos ocurren mientras se llevan a cabo negociaciones sobre la cuestión nuclear y que quebrantan la paz y el derecho internacional.
El texto cubano afirmó que estas acciones “quebrantan la paz y la seguridad internacionales” y constituyen “una clara transgresión del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas”. Además, llamó a la comunidad internacional a movilizarse para detener “de inmediato la artera agresión”, haciendo un llamado explícito contra las operaciones militares ejecutadas por Estados Unidos e Israel. Este pronunciamiento pone de manifiesto la postura diplomática de La Habana en apoyo del gobierno de Teherán frente a lo que considera una agresión externa, un alineamiento que tiene raíces profundas en décadas de relaciones bilaterales.
Una Relación Histórica y Estratégica
Las relaciones entre Cuba e Irán se remontan a más de cuatro décadas, con vínculos diplomáticos ininterrumpidos desde 1979, poco después de la Revolución Islámica iraní. Cuba fue uno de los primeros gobiernos en reconocer la nueva República Islámica, estableciendo una amistad que se ha mantenido incluso ante presiones internacionales y sanciones de terceros países.
A través de los años, La Habana y Teherán han reforzado su cooperación en múltiples sectores. En los últimos años han firmado memorandos de entendimiento para expandir la colaboración en salud, tecnología, energía, agricultura, comunicaciones y ciencia, entre otros ámbitos, con el objetivo explícito de neutralizar el impacto de las sanciones estadounidenses que enfrentan ambas naciones.
Cuba, un socio estratégico de Irán en América Latina, ha servido además como plataforma política para el discurso anti‑hegemónico de Teherán, al tiempo que Irán ha mostrado “sentirse como en casa” en Cuba durante visitas oficiales de alto nivel, lo que refleja un fuerte componente ideológico además del económico.
La alianza entre Cuba e Irán no se basa únicamente en intereses comerciales. Los dos gobiernos comparten un rechazo común a las políticas estadounidenses y occidentales, y han coordinado su posición en foros multilaterales contra lo que perciben como injerencia y agresión externa. Esta convergencia ha impulsado intercambios políticos y económicos que buscan contrarrestar el aislamiento internacional al que están sometidos ambos países.
El pronunciamiento cubano del 28 de febrero de 2026 se inserta en ese marco histórico de alianza estratégica con Irán, reflejando una posición política firme de respaldo a Teherán frente a lo que La Habana considera acciones agresivas de Estados Unidos e Israel. Este respaldo tiene una doble dimensión: por un lado, reafirma la postura cubana anti‑intervencionista en la arena internacional; por otro, fortalece una relación bilateral que ha perdurado a través de gobiernos y crisis económicas.
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