Mientras se multiplican los reportes de protestas, cacerolazos y choques con la policía en La Habana, Artemisa y otras provincias de Cuba, por varios días consecutivos, analistas han coincidido en que la isla vive una situación crítica que podría derivar en un estallido social similar o mayor al del 11 de julio de 2021.
La combinación de apagones de hasta 30-40 horas, acumulación de basura, falta de agua, alimentos y combustible ha elevado el descontento a niveles insostenibles.
El economista Emilio Morales, en una entrevista con Mario J. Pentón para Martí Noticias, describió la salida de inversores extranjeros como “un golpe demoledor” para el régimen.
“Los que apostaron por Cuba hace más de 30 años están viendo que esta historia llegó a su final. El final del régimen está al doblar de la esquina. Puede ocurrir en semanas”, afirmó.
El fundador de The Havana Consulting Group advirtió que “todo está cortado, no hay petróleo, no hay dinero”, y que el país “no va a aguantar una semana más”.
Según él, la gente saldrá a la calle a reclamar sus derechos y, ante una eventual represión como la de 2021, “ya sabemos lo que va a pasar”.
En las últimas horas las redes sociales mostraron videos de jóvenes gritando “¡Libertad!” y barrios convertidos en vertederos, donde los vecinos queman basura por falta de recogida.
"Se viene otro estallido"
Precisamente sobre esto comentó el escritor cubano exiliado en Alemania, Ariel Maceo Tellez: "Protestaron en medio de la Habana. La gente se está pasando días enteros si luz, sin gas, sin agua. La situación es insostenible y se está acercando el general verano. Se viene otro estallido".
El historiador Juan Antonio Blanco, de Cuba Siglo 21, consultado en reportes recientes, señala que las condiciones de vida actuales son “incluso peores que en 2021”.
Blanco destaca dos elementos diferenciadores: la desesperación extrema que empuja a la gente a protestar en lugar de quedarse en casa muriendo de hambre, y la percepción de un posible respaldo internacional ante la crisis.
Otros analistas como Yaxis Cires, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, agregan que el régimen actúa con mayor cautela por temor a una reacción fuerte de Washington y al agotamiento evidente de la población.
El Observatorio Cubano de Conflictos y medios independientes reportan que mayo registró una de las oleadas más prolongadas de protestas en años recientes, tendencia que continúa en junio con más de 60 eventos en pocos días en varias provincias.
En el artículo “Cuba ante el umbral de una crisis mayor”, de Lucía Alfonso Mirabal, publicado por Diario de Cuba, el pasado 20 de marzo, se describe la crisis actual en Cuba como estructural, no coyuntural, resultado de la combinación de un deterioro material grave y una fatiga política profunda.
El texto analiza que esta situación genera una percepción generalizada de que el Estado es inútil para resolver los problemas; el régimen responde con represión preventiva, algo que contiene las movilizaciones a corto plazo pero acumula más malestar y erosiona el miedo ciudadano.
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