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Muchos de los actuales disidentes no pudieron conocer el quehacer de Jorge Mas Canosa que dedicó una gran parte de su vida a buscar el camino de la democracia para Cuba. Conocía muy bien el carácter totalitario de la mal llamada Revolución, por eso afirmó: “Cuando la voluntad nacional se encuentra en crisis la manera de superarlo es derramando amor por la patria.” Palabras que han servido todo el tiempo como sostén de su obra: la Fundación Cubano Americana.

La familia que creó ha sido un ejemplo de la forma en que le transmitió sus sentimientos patrios, por eso se puede garantizar que siguieron sus mensajes, como cuando dijo: “Yo diría que esta es la hora de todos los cubanos dignos. Jóvenes y adultos. No caben exclusiones absurdas cuando todos podemos ser útiles para el empeño común. El dinamismo de la juventud debe conjugarse con la experiencia de los mayores".

Sin lugar a dudas, sus hijos y su esposa (la novia de la juventud) Irma Santos, han sabido llevar con dignidad el legado que él les proporcionó; no solo desde el punto de vista político, pero también como exitosos empresarios, como miembros activos de la comunidad cubana y ella -en particular- una católica practicante que se puede tomar como ejemplo por la Iglesia.

Y es que Mas Canosa, desde siempre, tuvo esa rebeldía –que acompañada de su inteligencia- lo conminaba a mantenerse activo en la lucha por la libertad del país. Prueba de ello es que, en Chicago, con solo 27 años, refiriéndose a su pueblo, expresó: “Los cubanos tenemos una obligación. Esa obligación es resultar útiles en el empeño de que Cuba sea libre. El deber es ser útil, no como se desee, sino como se pueda. Nunca sacrificando los principios. Nunca abandonando la moral, porque el fin jamás justificará los medios.”

Para los más viejos es imposible olvidar “la paliza” verbal de su debate televisivo, con el por aquel entonces “oscuro personaje” de la política y la diplomacia del régimen castrista: Ricardo Alarcón de Quesada que en estos momentos ha pasado al ostracismo. Como acostumbra la dictadura, su “dirigente” trató de desprestigiar a Mas Canosa, pero no pudo alcanzar sus objetivos, ni siquiera hacer ver –como han acostumbrado- que la lucha de los exiliados tiene como fin recuperar los bienes que dejaron atrás cuando tuvieron que salir definitivamente de país. En el caso de Jorge, su familia, residente en Santiago de Cuba, pertenecía a la clase media.

Quedan clara sus aspiraciones en este pensamiento suyo: “La libertad de Cuba será posible si todos los cubanos, los de la isla y los del exilio, se juntan en el noble propósito de alcanzarla. Hacia esta sublime meta marchamos los hombres y mujeres de la Fundación, sin reclamos de bienes o propiedades; pero con la firme voluntad de participar en, y contribuir a, la reconstrucción de la Patria que amamos profundamente.

Las fechas que la historia de nuestra isla marcó como inolvidables, la dictadura ha tratado de borrarlas de un solo “planazo”; pero para los que pusieron su vida en el camino de la libertad, son días que siempre serán recordados, como lo hizo con sus palabras del 20 de mayo de 1982, cuando dijo: “Corresponde a nosotros los cubanos demostrar, ante propios y extraños, que con actos de civilidad y de dedicación podemos propender al auge de la existencia nacional cubana. Corresponde a nosotros los cubanos demostrar, ante propios y extraños, que nuestra lucha está impuesta por el afán de arrasar con la injusticia, pero también esta impuesta por el anhelo de propulsar el advenimiento de las virtudes dignas de un pueblo ansioso de ser respetado, feliz y libre.”

Son todos estos elementos de su pensamiento y su acción anticastrista, los que nos llevan a los que disentimos dentro de la isla a rendirle tributo en el 78 aniversario de su natalicio el 21 de setiembre. Y nada mejor que mantener muy en tiempo las palabras que pronunciara en Naples, Florida, en julio de 1989, cuando –con esa claridad que lo caracterizaba- explicó: “Una patria libre, feliz y perdurable, sin sangre, sin perseguidos políticos, sin destierros, sin miseria, sin injusticias, sin odios, es el sueño y anhelo de todos los cubanos, y en la consecución de este sublime empeño, la Fundación Nacional Cubano Americana reafirma su compromiso con Cuba y n la historia”.

Honor y gloria eterna a Jorge Mas Canosa y a su legado, desde su querida Cuba; pero también –con mucha seguridad- se puede decir que este mensaje es también de sus amigos que lo recuerdan con un afecto especial, por todo lo que les enseñó, por su ejemplo de valentía y el amor a su Patria; los que tuvieron la posibilidad de trabajar con él en la Fundación Nacional Cubano Americana; los Martí que construyeron junto a él, la posibilidad de informar al pueblo de Cuba y su querida y talentosa familia.

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