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Sobradas razones para celebrar el aniversario de Radio Martí


Mensajes a Cuba a través de Radio Martí.

Radio Martí ha llegado a la venerable edad de 30 años. Se dice así de fácil, como si llegar aquí hubiese sido coser y cantar, pero nada más lejos de la verdad.

Poco faltó para que la emisora naufragara antes de salir al aire por la injustificada oposición de algunas de las principales figuras en el Gobierno del presidente Ronald Reagan, los intereses políticos de poderosos legisladores en el Congreso y el desdén de influyentes medios de prensa estadounidenses, prejuiciados en alguna medida por la acción soterrada de la maquinaria mediática de La Habana.

Confusión, que despertaba dudas y temores entre los empleados de la planta sobre la seriedad de aquel proyecto empantanado; recelo, ante la posibilidad de que todo aquello no fuese más que una nueva maniobra política para distraer a los exiliados cubanos; río revuelto, en fin, que enrarecía el ambiente.

Las sospechas se veían fortalecidas por declaraciones del congresista Demócrata floridano, Dan Mica, en las que admitía haber oído que Radio Martí era quizás una ficha de cambio en negociaciones con La Habana. Rumores, que ponían en duda la anunciada salida al aire de Radio Martí el 20 de mayo de 1985, suspendida ya en dos ocasiones anteriores en medio de fuertes polémicas internas.

Tal era el cuadro de Radio Martí la víspera del despegue, plaza sitiada que el enemigo no pudo conquistar por el tesón de Jorge Mas Canosa y la decisión de Ronald Reagan de arrebatarle a Fidel Castro el monopolio de la información.

La larga espera llegó a su fin en el amanecer del 83 aniversario de la proclamación de la República de Cuba, cuando el Dr. Humberto Medrano abrió la programación con un vibrante: "Aquí, Radio Martí, programa del servicio para Cuba de la Voz de los Estados Unidos de América, transmitiendo desde Washington, capital de los Estados Unidos".

A continuación se escuchó la voz sonora del locutor Moisés López con un inolvidable "¡Buenos Días Cuba!" seguido por la voz segura y bien timbrada de Arístides Quintero dando lectura a las noticias. Así de golpe se colocó Radio Martí a la vanguardia de uno de los principales frentes de acción de la Guerra Fría, esperando en cualquier momento que Fidel Castro diera la orden de interferir frecuencias de radio estadounidenses, acción peligrosa por demás, capaz de suscitar medidas quirúrgicas de Estados Unidos.

Preocupado por lo que pudiera suceder, el viejo zorro optó por la protesta menos atrevida de suspender un pacto migratorio suscrito con Estados Unidos el año anterior tan sólo para firmar un nuevo acuerdo ofrecido por Washington cuatro meses más tarde; concesión interpretada por la prensa internacional como el triunfo definitivo de Radio Martí.

Tanto el diario The New York Times como funcionarios de la Voz de América (VOA) y analistas que realizaron las primeras evaluaciones de la emisora, llegaron a la conclusión de que su impacto en los radioyentes de la isla "No deja de ser un milagro de radiodifusión".

El director de Radio Martí, Ernesto Betancourt, aprovechó la ocasión para proclamar: "Le hemos dado a Estados Unidos su primera victoria en el campo de la diseminación de ideas", éxito instantáneo en el que muchos no creían, pero que fue posible gracias a la perseverancia de los periodistas que se sumaron al proyecto.

Radio Martí tiene sobradas razones para celebrar con justificada satisfacción su trigésimo aniversario en el campo de batalla de la radiodifusión internacional, defendiendo el derecho del pueblo cubano a recibir e impartir información sin la interferencia del Estado. Su histórico triunfo le ha preparado bien para enfrentar los desafíos del futuro.

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