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Confirman feminicidio 48 en lo que va de 2026 en Cuba tras muerte de anciana en Güines

Violencia de género. (Imagen de referencia)
Violencia de género. (Imagen de referencia)

Sumario

  • OGAT alerta que la violencia feminicida afecta a familias enteras, especialmente a personas vulnerables como ancianos, menores y dependientes, y subrayó la falta de protección institucional en Cuba.
  • La organización destaca que los feminicidios generan consecuencias económicas, psicológicas y sociales que trascienden a la víctima directa, al romper redes familiares de cuidado y sustento.
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La muerte de una mujer de 81 años, cuatro días después de resultar gravemente herida en el ataque en el que fue asesinada su hija en Güines, Mayabeque, evidencia que la violencia feminicida puede extender sus consecuencias a familias enteras y dejar especialmente desprotegidos a ancianos, menores y personas dependientes, advirtió el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).

Con este caso aumentó a 48 el número de feminicidios registrados en Cuba en lo que va de 2026, hasta el 29 de agosto, según el subregistro independiente que actualizan organizaciones de la sociedad civil ante la falta de estadísticas oficiales sistemáticas y transparentes sobre estos crímenes.

Lenia Valdés Amador, de 81 años y aquejada de una enfermedad que la mantenía en cama, murió el 27 de agosto en el hospital donde había sido intervenida quirúrgicamente por las heridas sufridas cuatro días antes en su vivienda.

El 23 de agosto, según la información documentada por OGAT, la expareja de su hija, Yanelkys Alonso Valdés, de 55 años y médica especialista en Ginecología y Obstetricia, entró armado en la vivienda y, presuntamente, asesinó a Yanelkys.

En el ataque también resultaron heridos de gravedad Lenia y otro familiar que acudió en auxilio de las víctimas.

El presunto agresor intentó posteriormente quitarse la vida, resultó herido y quedó bajo custodia de las autoridades, de acuerdo con el observatorio independiente.

OGAT alerta sobre el impacto de la violencia feminicida en familias cubanas tras muerte de madre e hija en Güines
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“Este feminicidio que acabamos de verificar es especialmente doloroso porque nos muestra de una manera brutal algo sobre lo que desde el Observatorio de Alas Tensas venimos insistiendo desde hace tiempo: la violencia feminicida no destruye solamente la vida de la mujer contra la que inicialmente se dirige, alcanza a toda una familia”, dijo a Martí Noticias Ileana Álvarez, directora de OGAT.

Álvarez llamó especialmente la atención sobre las circunstancias en las que resultó herida la madre de la víctima.

“Una mujer de 81 años encamada, en una situación evidente de vulnerabilidad, termina mortalmente herida dentro de su propia casa por la violencia ejercida contra su hija”, señaló.

Según la activista, existen testimonios que apuntan a que Lenia pudo haber intentado defender a su hija, aunque aclaró que esos detalles todavía no han podido ser esclarecidos completamente.

“Lo cierto es que Lenia fue hospitalizada, tuvo que ser operada y, desgraciadamente, murió cuatro días después. Y todavía hubo otro familiar herido cuando intentó auxiliar a las víctimas”, explicó.

Para la directora de OGAT, el caso muestra cómo un feminicidio puede desencadenar múltiples víctimas y consecuencias que trascienden el asesinato de la mujer inicialmente atacada.

“Estamos viendo casi físicamente cómo la violencia feminicida se expande por una familia. Una mujer es atacada por su expareja, su madre anciana muere también, otro familiar resulta herido y un hijo pierde a la vez a su madre y a su abuela”, afirmó Álvarez.

La directora de OGAT explicó que la organización ha llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) su preocupación por el impacto de la violencia de género sobre las mujeres mayores y otras personas vulnerables.

“Las personas mayores pueden ser víctimas directas de esta violencia, pero también víctimas de todas sus consecuencias. A veces son asesinadas junto a sus hijas; otras veces dependían económicamente de la mujer asesinada o son las abuelas que, después del feminicidio de una hija, tienen que hacerse cargo de los nietos que quedaron huérfanos, muchas veces sin recursos y sin ningún acompañamiento institucional”, indicó.

Álvarez señaló que el problema adquiere una dimensión adicional en Cuba debido al papel que desempeñan muchas mujeres como proveedoras y cuidadoras dentro de sus hogares.

“En Cuba muchas mujeres son al mismo tiempo las principales proveedoras y cuidadoras de su familia. Cuidan a hijos, a padres ancianos, a familiares enfermos o a personas con discapacidad. Cuando esa mujer es asesinada, no desaparece solamente una vida, se rompe toda una red de cuidados de la que podían depender varias personas para sobrevivir”, dijo.

La activista planteó además interrogantes sobre lo que ocurre con esas personas después de un feminicidio.

“¿Quién cuida entonces a la persona mayor? ¿Quién atiende a una persona con discapacidad que dependía de esa mujer? ¿Quién mantiene a los hijos? ¿Quién acompaña psicológicamente a una familia que ha presenciado o sufrido semejante violencia?”, cuestionó.

OGAT ha documentado casos en los que menores han presenciado la muerte de sus madres, recordó Álvarez, quien sostiene que esas personas también son víctimas de la violencia, aunque no aparezcan reflejadas en las estadísticas principales.

“Ahí hay víctimas que muchas veces ni siquiera contamos”, subrayó.

“Por eso insistimos en que un feminicidio no puede analizarse como un hecho privado entre un hombre y una mujer. Tiene consecuencias familiares, económicas, psicológicas y sociales enormes”, agregó.

Según Álvarez, esas consecuencias adquieren una gravedad particular en el contexto cubano por lo que calificó como una “profunda crisis de cuidados” y una “enorme desprotección institucional”.

“El caso de Yanelkys y de Lenia debería estremecernos precisamente por eso: una madre de 81 años, encamada, no estuvo a salvo ni siquiera dentro de su propia casa. La violencia que perseguía a su hija entró allí y terminó matándolas a las dos”, afirmó.

La directora de OGAT sostuvo que identificar y visibilizar a quienes sufren las consecuencias colaterales de estos crímenes también forma parte de la prevención.

“Visibilizar estas otras víctimas también forma parte de prevenir la violencia y de exigir una respuesta integral que hoy las cubanas no tenemos”, concluyó.

Además de los 48 feminicidios verificados, el subregistro independiente contabiliza 21 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia feminicida. Las organizaciones investigan otros 14 posibles feminicidios y 18 intentos reportados durante 2026.

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