Cuba iniciará el curso escolar 2026-2027 el próximo 1 de septiembre en medio de la peor crisis que ha vivido el país en décadas. Testimonios recogidos por Martí Noticias exponen las dificultades que afectan a las familias cubanas, que van desde el deterioro de los centros escolares hasta el alto costo de uniformes, calzado, alimentos y otros artículos básicos.
Danaisi Muñoz López, activista por los derechos humanos y miembro de la Coalición de Mujeres por Cuba Libre, dijo a Martí Noticias que, a diferencia de otros años, no ha observado trabajos de reparación o acondicionamiento en las escuelas cercanas a su vivienda.
“Yo vivo frente a una escuela secundaria y a tres cuadras de acá hay una primaria. [...] No es como antes, que más o menos ya por esta fecha tú veías personas arreglando la escuela, pintando. [...] Yo no he visto nada de eso”, afirmó.
“Como mismo se acabó el curso, en esas malas condiciones, así mismo es que va a empezar”, señaló.
Para Bárbara Farrat, también entrevistada por Martí Noticias, la situación económica de las familias podría convertirse en uno de los principales obstáculos para el regreso a las aulas.
La activista puso como ejemplo el precio de artículos básicos para los estudiantes. Según dijo, un par de tenis puede costar unos 20.000 pesos cubanos, mientras que un merendero con dos pomos sencillos puede costar entre 10.000 y 15.000 pesos. El salario mínimo en Cuba es de 3.210 pesos cubanos (CUP) mensuales.
También señaló que los uniformes rondan los 1.500 pesos por pieza, por lo que una camisa y un short sumarían unos 3.000 pesos.
“Estamos hablando de la situación económica que tiene el pueblo en estos momentos, que tú tienes que escoger entre comprarte un pomo de aceite o comprarle un uniforme al niño”, dijo Farrat.
El mensaje del Ministerio de Educación con el anuncio del inicio del curso generó numerosas críticas entre usuarios de las redes sociales. En los comentarios a la publicación, varios cuestionaron que existieran condiciones suficientes para el regreso a las aulas, en medio de los prolongados apagones, la escasez de agua y el alto costo de los artículos básicos.
“¿Con qué uniformes? ¿Con qué mochilas? ¿Con qué material? ¿Con qué merienda? ¿Con qué almuerzo? ¿Con qué ganas?”, escribió la usuaria Avalon Reina.
Otros usuarios también expresaron su descontento. Ilien Corrales Sánchez resumió su reacción con la frase “Comienza la película de terror”, mientras Lisbetti Bada cuestionó la falta de maestros, materiales y motivación para enfrentar el nuevo curso.
Las críticas también alcanzaron las condiciones de trabajo de los docentes. Una usuaria identificada como Elena Martínez afirmó que abandonó el sector de educación temprana debido a la falta de materiales y herramientas para desempeñar su labor.
Las reacciones contrastan con el mensaje publicado por el Ministerio de Educación, que presentó el nuevo curso bajo el lema “Un nuevo curso escolar amanece en Cuba” y llamó a que “la realidad no nos limite” y a convertir los retos en victorias.
Sin embargo, los testimonios recogidos por Martí Noticias muestran una realidad alejada de ese discurso. Para padres y abuelos, el desafío no es únicamente que las escuelas abran sus puertas el 1 de septiembre, sino poder reunir el dinero necesario para comprar uniformes, calzado, materiales escolares y alimentos para los niños.
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