Los primeros módulos de ayuda humanitaria enviados por Estados Unidos a la población cubana ya están en la isla. El jefe de la Misión norteamericana en Cuba, Mike Hammer, sostuvo un encuentro este miércoles con la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez.
Durante la reunión abordaron el proceso de distribución de la ayuda, que se realiza a través de las parroquias católicas y la red de voluntarios de la organización. También coordinaron visitas a comunidades y familias beneficiadas en municipios como Bejucal y Alquízar, donde hoy comenzó la entrega a personas previamente identificadas por su condición de vulnerabilidad.
Mientras tanto, muchas familias se preguntan cómo pueden recibir esta asistencia, como es el caso de Felipa Arencibia, residente del municipio habanero de Boyeros y madre de un niño de ocho años con parálisis cerebral.
“Yo estoy viendo las ayudas que mandaron de Estados Unidos para las iglesias católicas. Yo quisiera obtener esa ayuda, pero ¿cómo la voy a obtener?”, expresó.
Su inquietud llevó a esta madre a buscar información sobre el mecanismo de distribución. Según explicó Cáritas Cuba, la asistencia no se entregará mediante puntos de reparto abiertos al público, sino directamente a los hogares seleccionados por las parroquias y los voluntarios de la institución, de acuerdo con criterios humanitarios previamente establecidos.
El padre Castor, sacerdote en Camagüey, destacó el impacto que puede tener esta ayuda para quienes atraviesan situaciones de extrema necesidad.
“Esta ayuda puede ser un ánimo, una esperanza, una fortaleza mientras llegan soluciones mayores. Es un auxilio, un consuelo y una alegría. Muchas gracias al pueblo norteamericano”, afirmó.
Aunque Cáritas no ha divulgado una lista oficial de requisitos para acceder a los módulos, en programas similares ha priorizado a personas con discapacidad, adultos mayores y otras familias en condiciones de vulnerabilidad.
El cargamento recibido esta semana constituye la primera fase de un programa de asistencia humanitaria impulsado por Estados Unidos que prevé beneficiar a unas 196.000 familias en toda Cuba.
No obstante, algunos cubanos consideran que, aunque necesaria, la ayuda resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis que atraviesa el país.
“Los cubanos necesitamos más que eso. Eso no va a eliminar el hambre, la miseria ni las necesidades que tenemos las familias cubanas, pero claro que es de mucha ayuda”, opinó la expresa política Yadisley Rodríguez, residente en Camagüey.
Los primeros módulos incluyen alimentos básicos como arroz, frijoles, aceite, atún y sardinas, además de productos de higiene personal. En esta etapa inicial serán beneficiadas alrededor de 700 familias, mientras que el resto de la asistencia será distribuida progresivamente en otras provincias.
La portavoz del Departamento de Estado, Amanda Roberson, aseguró que la entrega estará a cargo de Cáritas y la Iglesia Católica con el objetivo de que la ayuda llegue directamente a quienes más la necesitan. Asimismo, indicó que Washington dará seguimiento al proceso de distribución y actuará si detecta irregularidades o desvíos de la asistencia.
¿Qué deben hacer quienes necesiten la ayuda?
De acuerdo con el Departamento de Estado, las personas interesadas en recibir esta asistencia deben acercarse a la parroquia católica más cercana, donde podrán obtener información sobre el proceso de identificación de beneficiarios y la distribución que realiza Cáritas Cuba.
La organización reiteró que la entrega se efectúa directamente a las familias seleccionadas por su situación de vulnerabilidad, y no mediante una distribución masiva o abierta al público.
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