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El fraude que llevó a la cárcel a cinco jóvenes cubanos en Ecuador


Henry Manuel Soto Jusino y Yusniel Sosa Mejías en la prisión de Guayaquil.

Viajaron a Guayaquil convencidos de que era solo una escala antes de llegar a México, donde les esperaba un contrato de trabajo, pero terminaron en prisión acusados de usar documentos falsos.

Maritza Jusino y Virginia Guzmán vendieron sus casas en Cuba y se fueron a un país extraño a salvar a sus hijos, convencidas de su inocencia.

El día en que sus hijos pensaban llegar a México en busca de prosperidad, con contrato de trabajo asegurado, fue el mismo en que terminaron arrestados en Ecuador y acusados de uso de documentos falsificados.

Henry Manuel Soto Jusino, Yusniel Sosa Mejías, Yoeldis Villa Calunga, Jorge Yaser Aguilar de Varona y Lisett Cabañas Figueiras se conocieron haciendo las gestiones de viaje. Nunca antes se habían visto y ni remotamente imaginaban lo que se les venía encima.

Los cinco jóvenes habían conseguido un contrato de trabajo en un hotel de México a través de un cubano residente allí, a quien Jusino identifica como Diamandy Alcántara. En abril de 2015, el mexicano Erick Baceli Gómez, quien dijo ser un directivo del hotel Caribbean International, viajó a Cuba para acompañarlos a Cancún.

Baceli Gómez les daría trabajo en el hotel, en diferentes posiciones -DJ, camarero, bailarín. A cambio, ellos debían darle la mitad de su salario mensual durante el año que duraría el contrato.

El único problema, les explicó el mexicano, era que el tiempo de inicio del contrato estaba próximo, y si para ese entonces no estaban en México, ya no podría ofrecerles el trabajo, contó Maritza a Martí Noticias. Henry estaba particularmente entusiasmado, porque sería el sonidista del concierto de Jacob Forever, en Cancún.

La solución que dio Baceli Gómez: Debían viajar vía Ecuador, porque el país centroamericano no requería visa, y una vez allí podrían volar a México, gracias a tratados de la comunidad andina.

De izquierda a derecha los cinco cubanos y el mexicano a su llegada a Ecuador.
De izquierda a derecha los cinco cubanos y el mexicano a su llegada a Ecuador.

En el mismo aeropuerto de Guayaquil, en Ecuador, el mexicano les retiró sus carnés de identidad, y les entregó tarjetas de identificación de Estados Unidos. En su defensa, los jóvenes aseguran que no sabían qué era el documento en inglés, y tenían poco tiempo para pensar antes de abordar el avión a México.

Cuando Lisett mostró el documento al oficial de Emigración, enseguida fue interrogada sobre su origen y detenida junto a los otros, incluido el mexicano, por portar documentos falsificados.

Los cuatro hombres fueron conducidos a la misma prisión, mientras Lisett fue llevada a un reclusorio de mujeres.

Los cinco jóvenes llevan ya un año detenidos en una cárcel de Guayaquil. En septiembre, dos de los tres jueces que juzgaron sobre el caso los condenaron a 5 años de prisión. El mexicano resultó condenado a 7 años de prisión. Desde entonces esperan a su vista de apelación.

Maritza y Virginia: de desconocidas a inseparables

Las dos madres toman el bus tres veces al mes para visitarles en prisión, en el otro extremo de la ciudad de Guayaquil, y aprovechan la visita conyugal que corresponde a los otros dos para ver a sus hijos una cuarta vez. Para llegar allí deben levantarse a las 5 a.m. y esperar casi una hora en la fila.

El resto del tiempo lo pasan en gestiones de abogados, o buscando el modo de sobrevivir.

“Si antes del terremoto era difícil conseguir trabajo, imagínate ahora”, contó Maritza. “Estamos aquí viviendo de la buena de Dios. La familia, cuando puede, nos tira una ayudita”.

Maritza Jusino y Virginia Guzmán en el apartamento que comparten.
Maritza Jusino y Virginia Guzmán en el apartamento que comparten.

​Para Maritza y Virginia estos meses han sido como un curso intensivo de amistad. No se conocían hasta que se vieron por primera vez en Ecuador y ahora hacen todo juntas.

“Somos completamente distintas, comenzando por la religión que profesamos, pero nos hemos unido en la causa. Ha sido curioso, pero lo hacemos todo juntas, por los chicos y por la necesidad”, comentó Maritza, quien agradece la compañía en momentos tan duros.

“Ella llego acá en septiembre. Yo estaba acá sola desde mayo. Fueron momentos duros, sobre todo a la hora de tomar decisiones por cinco chicos. La responsabilidad era solo mía. Las decisiones que se tomaban las tenía que hacer sola. Ahora somos dos a decidir”, explicó.

Imagen de la fila que hacen las dos madres para visitar a sus hijos en prisión cada mes.
Imagen de la fila que hacen las dos madres para visitar a sus hijos en prisión cada mes.

Maritza cuenta los días para la vista de apelación. Tiene una profunda esperanza en que ese día su hijo saldrá en libertad. Henry también desea poner punto final a la angustia que han vivido sus padres en estos meses, según comentó a Martí Noticias a través la aplicación de mensajería Whatsapp, gracias a un teléfono que un compañero de celda le prestó por unos minutos.

“Me siento mal porque sé que mi madre y padre sufren este encierro en carne propia, y me remueve saber que sin querer somos tres los que estamos presos. Por otra parte, ese mismo sentimiento me da fuerzas, porque sé que soy el motor que les da fuerza para cada día seguir adelante, y decir: ‘Queda menos, ya casi, está vez sí habrá justicia, por tanto no debo rendirme’”, dijo Henry.

El nuevo abogado confía en que probará su inocencia

La vista de apelación ha sido pospuesta en dos ocasiones desde enero pasado, en que tocaba inicialmente: una vez por la ausencia del abogado del mexicano, y otra por complicaciones en el horario del juez, aclaró a Martí Noticias Alex Hidalgo Lozada, el nuevo abogado de 4 de estos cubanos. La joven del grupo tiene otro defensor.

“Me parece a mí muy sacado de los cabellos señalar como nueva fecha el mes de julio y 18, o sea, muy distante de lo que debería ser la prioridad para todo estado de derecho, de tratar de resolver la situación jurídica de jóvenes que pueden haber sido víctimas de un delito mucho más grave que el de uso de documentos falsificados”, apuntó en referencia a la posible culpabilidad del mexicano en tráfico de personas.

Hidalgo Lozada es el sexto abogado que las dos madres cubanas han conseguido para sus hijos. Los demás han hecho gestiones sin éxito, a pesar de los 35.000 dólares que han costado, aseguró Maritza.

“Cuando llegué había un solo abogado, Carlos Gómez, para los cubanos y el mexicano, y ese señor nos manipuló a su antojo, tratando de que los chicos no acusaran al mexicano, diciéndonos que era peligroso que los vincularan. Ya en septiembre me doy cuenta que lo que estaba era sacándonos dinero a nosotros y por otro lado al mexicano”, detalló Jusino sobre los tropiezos que han tenido con los abogados.

Varios de los cubanos presos en Guayaquil.
Varios de los cubanos presos en Guayaquil.

Hidalgo Lozada, quien han tomado el caso gratuitamente, está convencido de que hubo irregularidades y confía en que esta vez los jueces vean lo mismo que la jueza Marta Gavilán, quien en el juicio anterior reconoció a los cubanos como víctimas de tráfico humano y por tanto, libres de delito.

“El presente caso, de acuerdo a mi humilde opinión, tiene las dos características: es tanto injusto como contra derecho, porque hay una normativa expresa que dice que si tú eres víctima de tráfico de personas no puedes ser culpable de otro tipo de delito, y obviamente, es injusto, porque tener más de un año por algo de lo que usted fue víctima desde ya es considerado injusto”, dijo el abogado.

Cuba ya no es una opción

Con el contrato de trabajo en México convertido en farsa y las pertenencias en Cuba vendidas, Maritza y Virginia se suman a los esfuerzos de la comunidad cubana en Ecuador por conseguir un puente aéreo hasta México, que les permita seguir hasta la frontera con Estados Unidos.

“Lo que deseamos es que se haga justicia hacia ellos, que se reconozca su inocencia, que salgan libres para poder unirnos al grupo de cubanos que luchan por llegar a Estados Unidos. Solo eso. Ya a Cuba no podemos regresar. No tenemos casa. Se vendió para sufragar los gastos de abogados acá. Necesitamos llegar a Estados Unidos y unirnos a nuestras familias”, dijo Maritza.

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