Las calles de La Habana Vieja han dejado atrás el bullicio del pasado; la llegada de turistas se ha visto frenada en seco. La crisis con el combustible atenta contra la debilitada industria y la cancelación de vuelos de cada vez más aerolíneas sin poder repostear en la Isla son un duro golpe a un sector considerado durante años como la locomotora de la economía cubana.
Si la capital cubana sufre la ausencia de visitantes internacionales, otras localidades del interior lo padecen aún peor.
Manuela Arencibia Báez, propietaria de una casa de alquiler que por estos días está casi siempre vacía, situada cerca de la localidad costera de Playa Larga, próximo a la Ciénaga de Zapata, le comentó a la agencia Reuters: “Esto era lleno, ahora no hay un cliente porque, te imaginas, no hay electricidad, no hay combustible, y lo principal, en estos momentos estamos en una crisis que no hay comunicación”.
Cuba experimenta una sumatoria de crisis y los turistas no se libran de ello. La gran mayoría de quienes visitan la Isla sufren los mismos males que padece la sociedad cubana: continuos apagones, falta de productos básicos y combustibles, la crisis con la recogida de basura, entre otras dificultades.
“En el caso de nosotras, y de muchas personas aquí, hemos tomado la alternativa de de comprar los paneles solares, que son muy caros, y las baterías, todos los convertidores y, con todo y eso, los turistas han cancelado”.
Según Manuela, la escasez de combustible los ha dejado prácticamente incomunicados. Además, un litro de gasolina cuesta unos 5 mil pesos, lo que encarece cualquier posible excursión a la zona.
El sol se pone en Palpite, un pequeño pueblo situado al borde del vasto pantano de Zapata en Cuba, donde los turistas ya no llegan a disfrutar de los cangrejos terrestres rojos que antes colmaban la carretera.
“La situación es muy mala, muy mala. Hay muchos problemas, y estos problemas afectan a todos. Y en un destino turístico como este, nos golpean aún con más fuerza”, dijo Jorge Alberto Brito, un vendedor de sombreros en una tienda a un lado de la carretera.
“Aquí, todo el mundo se gana la vida gracias al turismo: desde la persona que limpia los suelos hasta quien trabaja en las casas de alquiler, pasando por el personal del policlínico (centros de salud). Todos dependen del turismo. Sin turismo, el pueblo se ha paralizado por completo”, agregó.
El año 2025 marcó la llegada de apenas 1.8 millones de vacacionistas foráneos, la cifra más baja desde 2003 y 2026 arrancó en mínimos históricos. Los 262,496 viajeros recibidos entre enero y febrero, según la oficialista Oficina Nacional de Estadisticas e Información (ONEI), representan el 70% de lo reportado en igual período del pasado año, que ya había experimentado una contracción respecto a 2024, y este con 2023.
Y los pocos turistas que llegan a la Isla en estos tiempos se concentran en destinos de sol y playa. Canadá, que continúa siendo en volumen el principal mercado emisor de visitantes a Cuba, experimentaba al comienzo de este 2026 un descenso interanual de un 28.4%. En febrero, empeorando ese panorama, AirCanada puso en pausa sus vuelos por la imposibilidad de reabastecerse de combustible en Cuba.
Otras aerolíneas han seguido los pasos de la línea bandera canadiense, el más reciente caso, el de la española Iberia, que anunció esta semana la suspensión temporal de sus vuelos directos entre Madrid y La Habana a partir de junio, debido a la crisis energética que atraviesa Cuba y a la caída de la demanda en los últimos meses.
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