La escasez extrema, la inflación y los bajos salarios han empujado a cientos de cubanos a hurgar en los contenedores de basura en busca de alimentos. Esta dolorosa realidad se ha convertido en una escena cotidiana en las calles de La Habana, Santiago de Cuba, Holguín y Santa Clara, evidenciando una profunda crisis social.
En un país donde el Estado monopoliza la producción y el comercio de alimentos, la escasez ha cruzado la línea de la necesidad para convertirse en una emergencia humanitaria, explicó el analista e historiador habanero, Boris González Arenas.
"La decisión estatal de hace siete u ocho años de eliminar lo que eran los alimentos dados por el Estado a la población, hay que ser enfático en esto, en un país donde el Estado monopoliza la producción y el comercio de alimentos, ha sido verdaderamente un crimen", denunció.
González Arenas calificó ese crimen de "de lesa humanidad", y señaló que los responsables deberían responder ante un tribunal "porque han dejado a la población cubana en una situación de hambruna todavía mayor que la que teníamos antes. Y el resultado es, a simple vista, ese: las personas buscando en la basura, de una manera desesperada, algo de que alimentarse".
Lo que antes era un fenómeno marginal e inusual se ha transformado en un mecanismo de subsistencia para miles de personas. Los llamados "buzos" –personas que buscan en los basureros– esperan pacientemente a que los restaurantes, cafeterías privadas o residencias tiren los desperdicios para revisarlos casi al instante.
"Al quitar aquellos alimentos que daban por la libreta de abastecimientos, una parte de la población cubana, con un esfuerzo muy superior, ha podido mantenerse alimentada, pero hay una parte muy grande que en la época que estaban los alimentos de distribución estatal, ya vivía en una situación al límite en cuanto a la alimentación, que, al quitarles los alimentos de la libreta de abastecimiento y toda la gestión estatal alrededor de los alimentos, pues sencillamente se les ha condenado al hambre", puntualizó el también comunicador independiente.
Esta es una situación extremadamente visible en los últimos cinco años, subrayó.
"Hay un ejército de personas buscando en la basura y no hay límite de edad, no hay género. Mayormente son hombres, pero por supuesto que ves mujeres y hombres jóvenes, hombres y mujeres viejos; ves una población negra muy acentuada buscando en la basura, y por supuesto también ves blancos, y es a toda hora, todos los días", precisó.
En las bolsas de basura y contenedores se disputan desde restos de pizzas, espaguetis o huesos de pollo, hasta embutidos y panes desechados. Las imágenes de personas comiendo directamente de las cajas en las aceras o niños recogiendo yogurt vencido en los vertederos circulan frecuentemente en redes sociales y medios independientes, generando indignación dentro y fuera de la Isla.
En Santa Clara, muchas personas comen de la basura, señaló desde esa ciudad el comunicador Guillermo del Sol.
"Hay lugares en el centro de la ciudad, donde las personas en estado de mendicidad se turnan a la hora de que los restaurantes sacan la basura, los hostales, todos estos centros gastronómicos. Por ejemplo, en el reparto José Martí es una cosa normal, unos que recogen para el sancocho de los cerdos y otros que recogen para comer. Lo he vivido, lo he visto. Esto es un problema nacional", afirmó.
De acuerdo con el activista Níober García Fournier, en Guantánamo la situación es peor. Ni siquiera en los contenedores de basura se puede encontrar comida:
"Yo estoy criando un puerco y no hay comida, no hay ni sancocho, ya la gente no desperdicia nada. Dígame usted, botar algo de comer", señaló.
Ni siquiera los negocios privados, las Mypimes, desecharían algo, aseguró: "Aquí los TCP son revendedores, van a La Habana, compran por cantidad y vienen para acá y revenden. Aquí no hay nada de mipyme, aquí no existe nada de eso".
La principal causa de esta situación radica en la profunda brecha entre el costo de la vida y el poder adquisitivo de los ciudadanos. Mientras que una pensión o salario promedio apenas alcanza los cinco o diez dólares al cambio real, una canasta básica en el mercado informal puede superar fácilmente los 200 dólares.
Para muchos, la jubilación no cubre ni siquiera el costo de un cartón de huevos. Ante la falta de alimentos en las tiendas estatales y la incapacidad de pagar los altos precios privados, hurgar en los vertederos deja de ser una opción y se convierte en la única alternativa para no morir de hambre.
La crisis se multiplica a lo largo y ancho de la isla. El periodista independiente Julio César Álvarez Marrero relata la magnitud de esta tragedia en la ciudad de Holguín.
La decadencia urbana y social es palpable en espacios otrora emblemáticos, como el lugar conocido popularmente como "Los Caballitos". Este parque infantil, hoy en total estado de destrucción y abandono, se ha transformado en uno de los principales puntos donde los ciudadanos acuden en su desesperada búsqueda de desperdicios comestibles.
"Allí hay personas que no solo buscan alimento en la basura, sino que viven allí a la intemperie, hacen una casita de cuatro palitos y un nylon y ahí duermen y cocinan y todo lo que se encuentran lo hierven como pueden y comen de esa comida que se encuentran en los vertederos", indicó Álvarez Marrero.
Pero en el lugar conocido como Cuatro Caminos de Guajabales hay un vertedero municipal, ubicado "casi encima de un caserío", y hay personas residentes en el lugar que buscan alimentos ahí. "Incluso, a veces han ido camiones de organismos con víveres que se han echado a perder, y los botan, y la gente los consume, y no solo los consume, sino que también los venden", precisó.
"Esta situación no es nada pequeña, es inmensa, porque vender unos alimentos que están en estado de putrefacción es casi un asesinato", recalcó el comunicador independiente.
La respuesta de las autoridades cubanas ante este deterioro social ha sido motivo de controversia. Funcionarios estatales, como la ministra del Trabajo y Seguridad Social, han negado en diversas ocasiones la existencia en la isla de mendigos o personas en pobreza extrema buscando comida en la basura. Sin embargo, observadores y activistas señalan que estas personas son las víctimas más vulnerables de un sistema económico inoperante y fracturado.
Para la sociedad civil cubana, el aumento de la mendicidad y la recolección de comida de los basureros es el reflejo más crudo de la crisis humanitaria que atraviesa el país, donde la dignidad básica ha sido devorada por la necesidad.
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