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Brasil se aburre de pagar el doble a Cuba por dudoso contrato de tecnología farmacéutica


Luiz Inacio Lula da Silva y Raúl Castro.

Por años los gobiernos de Lula y Dilma desembolsaron innecesariamente millones de reales a Cuba bajo un contrato para que, supuestamente, una empresa local aprendiera a fabricar un fármaco contra la anemia de enfermos de cáncer o insuficiencia renal. La compañía nunca pasó de envasar el medicamento, producido en Cuba.

El ministro de Salud de Brasil, Ricardo Barros, dijo el miércoles que el gobierno ha dejado de pagar a Cuba por una transferencia de tecnología para fabricar un medicamento contra la anemia de origen renal que de ese modo le costaba el doble del precio que paga ahora.

El funcionario expuso que Brasil desembolsó de más en los últimos doce años 1.700 millones de reales (unos USD 515 millones al cambio actual) por la supuesta transferencia tecnológica que permitiría fabricar a una empresa local la Alfaepoetina (eritropoyetina humana recombinante) que se utiliza en el tratamiento de las anemias derivadas de la insuficiencia renal crónica y ciertos casos de cáncer.

"Aunque se habla de transferencia de tecnología, lo que hay es una 'barriga de alquiler' para vendérsela al gobierno. Pagamos de más cerca de R $ 2 mil millones (en realidad, R $ 1.700 millones, según precisó el propio ministro posteriormente) por cuenta de una transferencia de tecnología que nunca ocurrió", dijo el titular en una audiencia pública conjunta de las comisiones de Fiscalización Financiera y Control, y de Finanzas y Tributación de la Cámara de Diputados de Brasil.

El contrato al que el ministro se refiere data de 2004 e involucra a la empresa cubana Cimab S.A. y la brasileña Bio-Manguinhos, que es una unidad de la Fundación Oswaldo Cruz [Fiocruz].

"La Fiocruz tuvo 12 años para aprender a fabricar el medicamento y nunca lo hizo", subrayó el ministro, en tono crítico, por considerar que la fundación estaba apenas envasando el producto y transfiriendo recursos a Cuba.

"En realidad, Bio-Manguinhos no producía ese medicamento. Sólo lo envasaba", dijo el ministro.

La solución, comprar el fármaco por licitación en el país, sin necesidad de pagar por la transferencia, le ha reportado al gobierno un ahorro de más del 50 %. "Nosotros abrimos una licitación, y compramos primero por R $ 15 (USD 4.54) y, ahora, por R $ 11 (USD 3.33) la ampolleta que en la Bio-Manguinhos nos costaba R $ 25 (USD 7.57). Y seguramente la próxima compra saldrá aún más barata", afirmó Barros.

Esquema publicado por el Centro de Inmunología Molecular de Cuba sobre el contrato suscrito en 2004 con la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, para producir en ese país la Eritropoyetina Humana Recombinante.
Esquema publicado por el Centro de Inmunología Molecular de Cuba sobre el contrato suscrito en 2004 con la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, para producir en ese país la Eritropoyetina Humana Recombinante.

"No tenía sentido comprar a Cuba un medicamento que se producía en Brasil, al doble del precio que pagamos actualmente", agregó.

Una guía farmacéutica de la Organización Panamericana de la Salud muestra que CIMAB S.A., la empresa comercializadora del Centro de Inmunología Molecular (CIM) de Cuba, comercializa la Eritropoyetina Humana Recombinante de 2000 unidades en numerosos países de Centro y Suramérica y el Medio Oriente, pero no en Brasil, donde al parecer existía un negocio más lucrativo.

En una entrevista en 2014 con la agencia oficial de noticias ACN, la doctora Patricia Piedra, especialista en Farmacología y a cargo de asuntos regulatorios de CIMAB S.A., informó que “el CIM posee una planta de producción dedicada a la obtención del biopreparado de formulación nacional, que garantiza la demanda de Cuba y del sistema único de salud de Brasil”.

La funcionaria comentó que la colaboración con Brasil estaba "enmarcada en un proyecto de transferencia tecnológica en el cual se trabaja desde hace varios años" y que "algunas fases del proceso productivo se llevan a cabo en el gigante suramericano”.

A juzgar por lo que acaba de revelar el ministro de Salud de Brasil, esas “fases del proceso productivo” se limitaban a envasar el medicamento, y el contrato sobre la supuesta transferencia tecnológica sería una de las "botellas" concedidas a Cuba por parte de los gobiernos izquierdistas de Luiz Inacio Lula Da Silva y Dilma Rouseff.

Si la operación con Bio-Manguinhos se inició hace doce años como dice el funcionario brasileño, o sea en 2005, estaba en la presidencia Lula (2003-2011), y se prolongó bajo el gobierno de Dilma (asumió en enero de 2011 y fue destituida por el Senado en agosto de 2016).

Ambos mandatarios del Partido de los Trabajadores se distinguieron por su excesiva dadivosidad hacia el gobierno de Fidel y luego Raúl Castro, entre cuyos hitos se destacan el financiamiento en términos blandos por el Banco de Desarrollo brasileño, BANDES, de la construcción y dragado del puerto de contenedores de Mariel; y luego un arreglo para que La Habana enviara más de 11.000 doctores al programa brasileño Más Médicos y se embolsillara cerca del 75 % de sus salarios.

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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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