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Megaproyecto del Mariel no llena las expectativas


Terminal de contenedores del Mariel

El director de la terminal, administrada por la empresa PSA de Singapur, confía en que Mariel funcionará como punto de transbordo de mercancías tan pronto Washington elimine una sanción a los buques que entran a puertos cubanos.

La mayor inversión ejecutada por el gobierno de Cuba en los últimos años ha sido el puerto y terminal de contenedores de Mariel, construidos a un costo de más de mil millones de dólares, en su mayor parte facilitados por el Banco de Desarrollo de Brasil (BANDES) bajo el gobierno de Dilma Rouseff.

La gran esperanza de La Habana con ese megaproyecto, con capacidad para procesar 800.000 TEU anuales (unidades equivalentes a contenedores de 20 pies de largo) es que se convierta, gracias a su favorable posición geográfica, en un hub o centro regional de almacenamiento y transbordo de mercancías hacia las costas este y del Golfo de los Estados Unidos.

Pero para que eso ocurra, tendría que ser levantado el embargo, o por lo menos tendría que quedar sin efecto la sección 6005 artículo (b) de la Ley de Democracia Cubana de 1992 (Ley Torricelli) que prohíbe por 180 días cargar o descargar en puertos estadounidenses a los buques que hayan incurrido en comercio de bienes o servicios en un puerto cubano.

NO obstante, después de una morosa arrancada tras la inauguración en enero de 2014 (160.000 TEU en todo el año), la Terminal de Contenedores de Mariel o TC Mariel, se vio favorecida por un inesperado impulso, emanado del anuncio, en diciembre de 2014, del deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Charles Baker, ejecutivo de PSA International, la empresa con sede en Singapur contratada por Cuba para administrar TC Mariel, explicó en mayo pasado ante una conferencia de ejecutivos navieros del Caribe cómo el tráfico allí había crecido un 35 % en 2015, alcanzando los 300.000 TEU, y 29% en los primeros cuatro meses de 2016, todo gracias al “boom” turístico que ha estado beneficiando a Cuba.

Optimista, Baker anticipó en esa ocasión que a fines de 2016 Mariel habría alcanzado entre 360.000 y 370.000 TEU.

En una entrevista que publica esta semana la revista Journal of Commerce, el directivo explica por qué, “desafortunadamente”, ha tenido que ajustar su pronóstico.

“Después de un comienzo muy, muy bueno, la situación que enfrenta económicamente el país se ha vuelto mucho más difícil. Lo que vimos en el segundo trimestre fue una ralentización del tráfico. Lo que ahora estamos prediciendo es que nuestras cifras de este año estarán cerca de las del año pasado. No es el fin del mundo, pero no es tan emocionante como se veía a principios de este año”.

Baker tuvo palabras de elogio para el personal cubano de la terminal, que en su mayoría vive en La Habana, a hora y media de camino: "Si se pudiera embotellar el espíritu de nuestra fuerza de trabajo y venderlo, tendríamos la próxima (bebida energética) Red Bull".

Dijo, sin precisar cifras, que ahora que la empresa es rentable han aumentado significativamente los salarios, que originalmente eran de unos 25 a 30 dólares mensuales. Reveló que en ciertas ocasiones les han pedido a los obreros que vayan a trabajar sábados y domingos sin pagarles, y que estos han aceptado.

Eslabones débiles

Uno de los problemas endémicos de Cuba, la debilidad de la llamada cadena puerto-transporte-economía interna, ha estado afectando también a TC Mariel. Preguntado acerca de la larga estadía de los contenedores en el lugar, Baker explicó que a lo largo de 2015 enfrentaron escasez de camiones, pero que ya recibieron un lote de 200. Sin embargo señaló que también influyen aspectos de la logística cubana que son bastante anticuados, como los almacenes que abren menos de 16 horas al día y, las demasiadas inspecciones de la carga.

"Todas estas cosas van a tardar en solucionarse. Estamos hablando de un amplio proceso de modernización para todo el sistema logístico y de la cadena de suministros en el país".

¿Acaso no lo hacen los cruceros?

En vista de las numerosas decisiones ejecutivas del presidente Barack Obama sobre Cuba, el ejecutivo se mostró esperanzado respecto a que se elimine en EEUU la disposición sobre los 180 días sin tocar puertos estadounidenses. Augura que eso permitiría a la terminal de Mariel desarrollar su potencial de punto de transbordo de mercancías, incluso estadounidenses, ya que, según él, eso no está prohibido por el embargo.

"Sería carga en tránsito y no estaría cubierta por el embargo. Nuestra interpretación es que si se elimina la regla de los 180 días y la Ley Torricelli que va con ella, (...), podría efectuarse en Mariel el transbordo internacional de cargas de importación y exportación estadounidenses . Todavía no se podría comerciar libremente entre Cuba y EEUU, no se exportarían productos hechos en Estados Unidos a Cuba o cubanos a EEUU, pero se podría crear una red internacional de transbordo de cargas”.

"Acerca de si esto es o no posible, quisiera señalar que hay muchas cosas moviéndose en la política y creo que podemos leer entre líneas algunos de los recientes avances fuera de la industria del transporte marítimo. El primero es la llegada de los cruceros de Carnival desde Miami a La Habana y luego a Cienfuegos y Santiago de Cuba. Estos cruceros están teniendo lugar incluso mientras la regla de 180 días está vigente y no se permite a turistas de Estados Unidos visitar la isla".

"La segunda novedad es que (…) tenemos los primeros vuelos de aerolíneas de EEUU en Cuba en 55 años y en los próximos tres meses habrá más de 25 vuelos de este tipo diarios, a pesar de (…) la misma situación en la que los ciudadanos de EEUU no son libres de viajar a Cuba como turistas. Entonces ¿por qué están programando las aerolíneas tantos vuelos a la isla?

“Si las excepciones se hacen para esa clase de industrias, ¿es tan descabellado pensar que podría haber una solución similar para la regla de los 180 días y los buques portacontenedores?".

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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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